Ocho orejas en una tarde de triunfo en Tomelloso. Esaú Fernández salió a hombros tras cortar cuatro orejas, mientras que Miguel Ángel Perera sumó dos y Marco Pérez consiguió otras dos en su primero, cerrando su actuación con palmas.
Tomelloso (Ciudad Real), 23 de agosto de 2026. La corrida de toros celebrada este domingo en Tomelloso terminó con un
balance de ocho orejas y el triunfo rotundo de Esaú Fernández, que
cortó dos orejas a cada uno de sus oponentes. Miguel Ángel Perera paseó una oreja de cada toro, mientras que
Marco Pérez consiguió
dos orejas en su primero y
escuchó palmas en el sexto.
Los toros de Camino de Santiago ofrecieron un comportamiento desigual durante la tarde. Hubo ejemplares nobles y aprovechables, aunque también algunos mostraron falta de raza, casta o continuidad. El segundo destacó por su condición pronta, franca y codiciosa, mientras que el quinto también ofreció movilidad, aunque con menor clase. El tercero tuvo categoría al colocar la cara, pero le faltó casta y repetición.
Miguel Ángel Perera firmó una actuación de oficio y solvencia. El extremeño consiguió una oreja de cada uno de sus toros, aunque su primer triunfo llegó después de dos avisos, circunstancia que condicionó el resultado de la faena. En su segundo turno volvió a mostrar su capacidad y sumó un nuevo trofeo, cerrando la tarde con dos orejas.
La gran figura de la tarde fue Esaú Fernández. El sevillano protagonizó un festejo completo y contundente, al cortar dos orejas de cada uno de sus toros. Su actuación estuvo marcada por la entrega y la capacidad para aprovechar las condiciones de su lote. Con cuatro orejas, se convirtió en el gran triunfador de la corrida.
Marco Pérez, por su parte, afrontó su compromiso con ambición y consiguió dos orejas en su primer toro. El joven torero mostró disposición y capacidad para aprovechar las condiciones de su oponente. Frente al sexto no pudo repetir el triunfo y terminó escuchando palmas.
En conjunto, la corrida de Camino de Santiago mostró un juego variado, con algunos ejemplares nobles y otros más desrazados o con menor continuidad. El segundo fue uno de los toros más destacados por su condición, mientras que el quinto también permitió un mayor lucimiento. La diversidad de comportamientos obligó a los toreros a adaptarse a las condiciones de cada oponente.
El festejo concluyó con un balance de ocho orejas, con Esaú Fernández como gran triunfador gracias a sus cuatro trofeos. Perera sumó dos orejas y Marco Pérez otras dos, en una tarde de importante respuesta por parte del público de Tomelloso.