Actualidad

Talavante 2026: la temporada del torero que volvió a ser faro, con 62 tardes y el alma puesta en cada muletazo

Del 28 de febrero en La Flecha al 25 de septiembre en Sevilla, el extremeño firmó una campaña de figura total: Puerta Grande en Madrid con ‘Ganador’, cuatro orejas en León y Palencia, y la regularidad de quien torea para la historia

Manolo Herrera

Manolo Herrera

Redactor

8 de Noviembre de 2026
Talavante 2026: la temporada del torero que volvió a ser faro, con 62 tardes y el alma puesta en cada muletazo
Hay temporadas que se cuentan por números y temporadas que se cuentan por emociones. La de Alejandro Talavante en 2026 pertenece a las segundas, aunque los números, fríos y tozudos, también hablen por sí solos: 62 festejos toreados, desde el 28 de febrero en La Flecha hasta el 25 de septiembre en la Real Maestranza de Sevilla. Sesenta y dos tardes en las que el extremeño volvió a ser lo que siempre ha sido cuando está en plenitud: el torero que manda, el que emociona, el que convierte cada faena en un acto de fe.

Sesenta y dos paseíllos no son una cifra cualquiera. Son la cifra de una figura que no se esconde, que no elige, que va a todas las plazas. De Olivenza a Nimes, de Valencia a Bilbao, de Pamplona a Málaga, de Arles a Murcia. Talavante ha recorrido España, Francia y Portugal en una temporada maratoniana, de esas que ya solo los grandes se atreven a afrontar.
El principio: la siembra de primavera
La temporada arrancó el 28 de febrero en La Flecha con una oreja a un toro de Zacarías Moreno, y siguió con Olivenza (8 de marzo), donde cortó dos orejas a un Victoriano del Río, y Valencia, Castellón, Pozoblanco y Navalmoral, donde ya dejó detalles de su toreo de mano baja, de su temple infinito.
El 4 de abril en Arles llegó el primer golpe serio: ovación con aviso y dos orejas a un Garcigrande. Y el 12 de abril en Don Benito, dos orejas. Talavante estaba cogiendo el ritmo, estaba volviendo a ser Talavante.
En Sevilla, en abril, tuvo dos tardes de diferente signo: silencio y silencio el 17, y una oreja y ovación con aviso el 21 ante Núñez del Cuvillo. Sevilla, que tanto le ha dado y tanto le exige, le miraba de nuevo con respeto.
Madrid: la consagración
Y llegó Madrid. Llegó el 8 de mayo, primera tarde de San Isidro, y llegó ‘Ganador’, de Núñez del Cuvillo. Un toro de excelsa clase y ritmo al que Talavante le cortó las dos orejas tras una faena rotunda, de esas que quedan en la retina de Las Ventas, y que le permitió abrir la Puerta Grande y además ver cómo ‘Ganador’ era premiado con la vuelta al ruedo en el arrastre.
Ese día Talavante no solo triunfó. Ese día Talavante se reafirmó. Demostró que sigue siendo el torero capaz de hacer lo más difícil: torear en Madrid como se torea en el campo, con verdad, con hondura, con la muleta planchada y el corazón abierto.
Después vendrían Valladolid (10 de mayo), Talavera (16 de mayo) con dos orejas a un Alcurrucén, y Nimes (23 de mayo) con dos orejas y una oreja a toros de El Freixo. En Las Ventas el 29 de mayo, una oreja a un Torrealta. Y Cáceres, Sanlúcar, Marbella... Talavante no paraba.
El verano: la regularidad de un figura
El verano fue un carrusel de plazas y de triunfos. Alicante (23 de junio) con dos orejas a un Santiago Domecq. León (27 de junio) con cuatro orejas, dos y dos, a toros de García Jiménez, en una de las tardes más redondas de la temporada. Segovia, Pamplona, Teruel, Estepona con tres orejas, Valencia con oreja, Lunel, Santander, La Línea...
Hubo también tardes de silencio, porque torear 62 tardes implica enfrentarse a todos los toros, a los buenos y a los malos, a los que embisten y a los que no quieren. Bilbao (27 de agosto) con dos silencios ante Victoriano del Río. Málaga (19 de agosto) con silencio y pitos. Ciudad Real, Tarazona, Colmenar... Tardes duras, de las que también se aprende, de las que hacen grande a un torero porque no se esconde.
Pero incluso en esas tardes, Talavante dejó su sello: el temple, la colocación, la búsqueda de la faena imposible.
Y hubo tardes de gloria pura: Palma de Mallorca (6 de agosto) con tres orejas, Pontevedra, Huesca, Béziers, Gijón, San Sebastián... El Puerto de Santa María (1 de agosto) con dos orejas a un Álvaro Núñez. Palencia (1 de septiembre) con cuatro orejas a dos Núñez del Cuvillo, otra tarde para el recuerdo. Medina del Campo (2 de septiembre) con dos orejas a un El Pilar.
Septiembre: el colofón
Septiembre fue el mes del colofón. Valladolid, Albacete, Salamanca, Murcia, Moita, Guadalajara, Nimes, Almodóvar, Écija, Logroño y Sevilla.
En Murcia (14 de septiembre), dos orejas y una oreja a toros de Juan Pedro Domecq. En Moita (15 de septiembre), dos vueltas al ruedo a toros de su propia ganadería, Talavante, en una tarde emotiva, casi íntima, en Portugal. En Almodóvar (19 de septiembre), dos orejas. En Écija (20 de septiembre), dos orejas. En Logroño (22 de septiembre), una oreja. Y el 25 de septiembre en Sevilla, una oreja a un Puerto de San Lorenzo y ovación con dos avisos al de La Ventana del Puerto, cerrando la temporada en la Maestranza como la empezó: toreando, entregándose, siendo Talavante.
El balance: más que orejas
Si nos quedamos solo con los trofeos, Talavante ha cortado en 2026 más de 70 orejas en sus 62 festejos, con Puerta Grande en Madrid, cuatro orejas en León y Palencia, tres en Murcia, Estepona o Marbella, y decenas de ovaciones y vueltas al ruedo. Pero la temporada de Talavante no se mide solo en orejas.
Se mide en la capacidad de volver a ser el centro de la Fiesta. En la manera de afrontar una temporada de 62 festejos sin reservarse, sin elegir ganaderías cómodas, lidiando Victoriano del Río, Núñez del Cuvillo, Domingo Hernández, García Jiménez, Alcurrucén, Juan Pedro Domecq, Adolfo Martín... Todas. Sin miedo.
Se mide en la regularidad: de febrero a septiembre, sin parar, con la misma ilusión del primer día. En la madurez de un torero que ya no necesita demostrar nada y, sin embargo, lo demuestra todo cada tarde.
Talavante 2026 ha sido la temporada de un torero que ha vuelto a poner al toreo en su sitio: en el temple, en la verdad, en la emoción. La temporada de un figura que no torea para las estadísticas, sino para la historia.
Y la historia, en 2026, volvió a escribirse con su nombre.

Más noticias de Actualidad