La asociación Aignan y Toros celebrará el domingo 28 de marzo una novillada sin picadores y una corrida de toros que será el primer festejo mayor del año en tierras galas
Hay pueblos pequeños que tienen el alma grande. Pueblos que no aparecen en los grandes mapas del toreo, pero que sin ellos el toreo no sería lo que es. Aignan es uno de ellos. Un pueblo del Gers, en el corazón del Sudoeste francés, donde el toro se vive con la pasión de los grandes y la humildad de los pequeños. Donde cada primavera, desde hace 35 años, la Fiesta se convierte en identidad, en orgullo, en familia.
La localidad francesa de Aignan ha definido ya la estructura para celebrar el trigésimo quinto aniversario de su feria taurina. Treinta y cinco años. Treinta y cinco primaveras de toros. Treinta y cinco veces en las que un pueblo entero se ha puesto de pie para decirle al mundo que la Tauromaquia también es Francia, también es Aignan, también es ese rincón del Gers donde el toro bravo es sagrado.
Los miembros de la asociación Aignan y Toros, alma y motor de esta feria, organizarán una novillada sin picadores y una corrida de toros en la jornada del domingo 28 de marzo de 2027.
Será una jornada doble, completa, de esas que ya no se hacen. Por la mañana, la ilusión de los jóvenes, los chavales que sueñan con ser toreros y que en Aignan encuentran su primer escenario, su primera oportunidad, su primer capote al viento. La novillada sin picadores es la cantera, es el futuro, es la semilla que un día será árbol. Y Aignan lo sabe. Por eso cuida a los novilleros como cuida a sus hijos.
Por la tarde, la corrida de toros. El festejo mayor. El que supondrá el primer festejo mayor de la temporada en el Sudoeste galo. Porque Aignan no solo celebra su aniversario, sino que abre la temporada. Es la primera en abrir la puerta. La primera en decir: aquí estamos, la temporada ha empezado, el toro ha vuelto.
Ser la primera plaza del Sudoeste en dar toros no es un dato menor. Es una responsabilidad. Es cargar sobre los hombros de un pueblo pequeño la ilusión de toda una afición que lleva todo el invierno esperando a que vuelva a sonar el clarín. Y Aignan lo asume con la naturalidad de quien lleva 35 años haciéndolo.
Treinta y cinco años de Aignan y Toros son treinta y cinco años de trabajo desinteresado, de voluntarios que montan la plaza, que pegan carteles, que preparan la feria como quien prepara la fiesta de su casa. Porque la feria de Aignan es eso: la fiesta de la casa. La casa de todos los aficionados del Gers.
En Aignan no hay grandes lujos. Hay verdad. Hay una plaza que se llena de gente que viene de los pueblos de alrededor, de Auch, de Mont-de-Marsan, de Dax, de Bayona, de toda Francia y de España, porque Aignan es frontera y es puente. Es el lugar donde el toreo francés y el español se dan la mano.
Y por eso este 35 aniversario no es un aniversario cualquiera. Es la confirmación de que un pueblo pequeño puede ser grande cuando ama lo que hace. Es la demostración de que la Tauromaquia no vive solo en Las Ventas o en Sevilla, sino también en los pueblos como Aignan, donde cada festejo es un acto de resistencia cultural, de amor a la tradición, de defensa de una forma de entender la vida.
El domingo 28 de marzo de 2027, cuando suene el clarín en Aignan, no sonará solo para Aignan. Sonará para todo el Sudoeste. Sonará para toda Francia. Sonará para todos los que creen que el toreo es cultura, es arte, es vida.
Aignan, 35 años. Aignan, la primera. Aignan, el corazón del Sudoeste.