El sevillano corta dos orejas y una oreja en sus dos toros y sale a hombros por la Puerta del Príncipe; Emilio de Justo y Roca Rey también pasean un trofeo.
Emilio de Justo recibió al primero junto a las tablas, primero genuflexo y después encajado. El toro entró por dentro y puso en apuros al extremeño, que continuó la lidia. Con la muleta comenzó al natural, toreando con firmeza y de uno en uno. Destacó especialmente en una tercera serie sobre la izquierda, antes de cambiar a la derecha, donde el animal mostró más codicia. Faena importante ante un toro exigente.
Roca Rey se encontró con un segundo que respondió con fijeza, humillación y repetición. El peruano comenzó con viento en contra y después consiguió ligar varias series importantes con la derecha, con muletazos largos y mano baja. El toro fue perdiendo fuerza y al natural ofreció menos.
Pablo Aguado cuajó una gran faena al tercero. Se acopló rápidamente a un toro pronto y móvil, toreando con mucha naturalidad y dejando la figura desmayada. Aguado consiguió reducir las embestidas y destacó una serie circular con la derecha que levantó al público. Cerró por alto, de rodillas, y rubricó la faena con una gran estocada.
Emilio de Justo volvió a mostrarse firme ante el cuarto. Comenzó dando tiempo al toro y después ganó un paso para recoger mejor sus embestidas, logrando dos buenas series con la derecha que hicieron sonar la música. El animal fue a menos y marcó su querencia a las tablas. Faena meritoria del extremeño.
Roca Rey recibió al quinto de rodillas en los medios, con pases cambiados por la espalda y una arrucina que hizo rugir a la plaza. El toro tuvo categoría y el peruano encontró el ritmo en las primeras series con la derecha. Después buscó un toreo más relajado, aunque la faena creció especialmente cuando impuso poder y mando. Terminó con un arrimón entre los pitones. Con ovación para el toro.
Pablo Aguado cerró la tarde con otra actuación destacada. El toro tuvo un recorrido corto, pero mostró mucha categoría en sus primeros viajes. El sevillano toreó con suavidad, temple y naturalidad, dejando dos series importantes al natural. El final por abajo fue de gran categoría. Tras la estocada, escuchó dos avisos y falló con el descabello, aunque la petición fue mayoritaria.
Se ha visto a un Pablo Aguado entregadísimo, con la suerte de contar con una tarde espléndida y un público excelente que ha acogido al torero desde el principio. <<Pablo Aguado, torero de Sevilla>> le corean en la salida por la Puerta del Príncipe una multitud de aficionados.