La torería de Osornio y el buen momento de Álvaro Serrano y Manuel Domínguez puntúan en Arnedo
Alejandro López
Redactor

Ficha del Festejo
Plaza Arnedo, La Rioja
GanaderíaNovillos de El Retamar
FestejoEl mexicano corta una oreja y deja una gran faena al cuarto, mientras Álvaro Serrano pasea otro trofeo con fuerte petición de la segunda; Manuel Domínguez también toca pelo ante un encierro de El Retamar.
EMILIANO OSORNIO
oreja y palmas.
ÁLVARO SERRANO
silencio y oreja con petición de la segunda.
MANUEL DOMÍNGUEZ
oreja y silencio.
La plaza de toros Arnedo Arena acogió el tercer festejo del Zapato de Oro 2026 con una novillada de El Retamar de juego desigual, en la que hubo momentos de notable interés y en la que Emiliano Osornio y Álvaro Serrano dejaron algunas de las actuaciones más destacadas de la tarde.
El mexicano cortó una oreja al primero de su lote y protagonizó posteriormente una faena de gran calidad al cuarto, especialmente al natural, aunque la espada le privó de cualquier premio. Álvaro Serrano paseó otra oreja del quinto, con fuerte petición de la segunda, después de una faena ligada y de buen nivel. Por su parte, Manuel Domínguez cortó una oreja al tercero, antes de enfrentarse a un sexto que ofreció pocas posibilidades.
Con un tercio de entrada, el festejo tuvo como denominador común la disposición de los tres novilleros ante un encierro que ofreció diferentes comportamientos.
Osornio comienza con firmeza y corta una oreja
Emiliano Osornio abrió la tarde ante un primer novillo exigente de El Retamar, un animal que reclamó desde el principio sometimiento, firmeza y mano baja.
El mexicano entendió pronto las condiciones de su oponente y planteó una faena basada en el temple y la autoridad. Sin precipitaciones, fue reduciendo la embestida del novillo y consiguiendo que los muletazos adquirieran profundidad.
Los mejores momentos llegaron al natural, donde Osornio logró dibujar tres series de gran nivel, mostrando personalidad y capacidad para imponerse a las exigencias del animal.
La faena tuvo mérito por la condición del novillo y por la manera en la que el mexicano consiguió llevarlo a terrenos de mayor entrega.
Una estocada corta, que tardó en hacer efecto, terminó por derribar al animal. La labor fue premiada con una oreja.
Álvaro Serrano encuentra un novillo noble pero falto de clase
El segundo novillo tuvo como principal virtud la nobleza y manejabilidad, aunque le faltó clase para que la faena pudiera alcanzar mayores cotas.
Álvaro Serrano se mostró lucido con el capote y posteriormente construyó una actuación de novillero cada vez más hecho y seguro.
El sevillano tuvo que consentir al animal para conseguir que repitiera las embestidas. A base de paciencia y colocación, Serrano fue hilvanando los muletazos y consiguió extraer prácticamente todo lo que llevaba dentro el novillo de El Retamar.
La faena tuvo momentos de interés y argumentos suficientes para haber optado al trofeo, pero el acero se interpuso en su camino.
Dos pinchazos dejaron la labor sin premio y Serrano escuchó silencio.
Manuel Domínguez aprovecha las buenas condiciones del tercero
El tercero ofreció una condición más favorable y permitió a Manuel Domínguez desarrollar una faena de buen ritmo.
El sevillano toreó con despaciosidad y gusto, aprovechando la suavidad de las embestidas y buscando siempre que los muletazos tuvieran continuidad.
La faena estuvo marcada por el buen compás y por la capacidad del novillero para llevar al animal con suavidad, sin brusquedades.
Domínguez encontró los mejores momentos cuando pudo correr la mano con mayor profundidad y terminó construyendo una actuación suficiente para convencer a los tendidos.
Una estocada que necesitó posteriormente de un golpe de descabello puso fin a la faena.
El premio fue de una oreja.
Osornio borda el toreo al natural ante el cuarto
El cuarto novillo fue uno de los ejemplares de mayor interés de la tarde y permitió a Emiliano Osornio protagonizar una faena de gran calidad.
El animal tuvo buena condición, aunque no regaló sus embestidas. Osornio supo templarlo, reducir sus arrancadas y llevarlo con suavidad, especialmente por el pitón izquierdo.
Fue precisamente al natural donde el mexicano alcanzó sus momentos más destacados. El toreo apareció con profundidad y sutileza, demostrando una notable capacidad para interpretar las embestidas.
La condición del novillo hizo que no siempre existiera continuidad, pero Osornio consiguió mantener la intensidad de una faena que dejó una importante impresión artística.
El gran lunar fue la espada. Un pinchazo hondo y un descabello impidieron que la actuación se tradujera en trofeos.
El público reconoció su labor con palmas.
Álvaro Serrano firma una faena de intensidad y corta una oreja
El quinto fue probablemente uno de los novillos más completos del encierro.
De buena condición, clase y movilidad, el animal permitió a Álvaro Serrano construir una faena compacta y de notable ligazón.
El sevillano toreó por ambos pitones, manteniendo siempre la muleta puesta y evitando tiempos muertos. La faena tuvo continuidad y entereza, con muletazos de muy buen trazo.
Serrano supo aprovechar las virtudes del novillo y consiguió que el trasteo adquiriera intensidad conforme avanzaba.
Una estocada casi entera puso el punto final y los tendidos solicitaron con fuerza un segundo trofeo.
Finalmente, Serrano paseó una oreja con petición de la segunda.
El novillo fue despedido con ovación en el arrastre.
Domínguez se enfrenta a un sexto sin clase
El sexto y último novillo tuvo un comportamiento muy diferente.
Se movió, pero lo hizo sin clase, dificultando considerablemente la labor de Manuel Domínguez.
El sevillano afrontó el compromiso con actitud y determinación. Sin renunciar a la pelea, trató de buscar alguna posibilidad de lucimiento y se mostró firme durante toda la faena.
La falta de calidad del novillo impidió que el trasteo adquiriera vuelo, pero Domínguez mantuvo una actitud decidida hasta el final.
La espada se convirtió en el principal obstáculo. El novillero se atascó con los aceros y terminó escuchando dos avisos.
El resultado fue silencio.
El Retamar deja una novillada de juego desigual
El encierro de El Retamar ofreció diferentes comportamientos durante el festejo. Hubo novillos nobles y manejables, como el segundo, ejemplares de mayor clase y movilidad como el quinto y animales más exigentes como el primero.
El cuarto también permitió a Osornio mostrar su concepto al natural, aunque la falta de continuidad condicionó el desarrollo de la faena.
El sexto, por contra, fue el de menores posibilidades, al moverse sin clase y poner a prueba la capacidad de Domínguez.
El balance artístico dejó tres orejas en total y varias actuaciones con argumentos de interés dentro de un nuevo capítulo del Zapato de Oro 2026.


