Opinión

Juan Pedro Domecq, una ganadería que vuelve a vivir un año de grandes éxitos

Javier Holgado

Javier Holgado

Redactor

8 de Agosto de 2026
Juan Pedro Domecq, una ganadería que vuelve a vivir un año de grandes éxitos
Hablar de Juan Pedro Domecq en este 2026 es hablar de una ganadería que está dejando argumentos suficientes para reivindicar su importancia dentro del panorama ganadero actual. Sus triunfos no se limitan a una tarde concreta ni a una plaza determinada: el hierro está apareciendo de manera recurrente en los grandes momentos de la temporada.

Uno de los datos que más llaman la atención son los indultos conseguidos este año. El 30 de junio, Zarandador fue indultado en el Coliseum de Burgos, convirtiéndose en el tercer toro de Juan Pedro Domecq indultado en esa plaza. Y apenas unas semanas después llegó otro momento de enorme relevancia: el 1 de agosto, en las Colombinas de Huelva, Miguel Ángel Perera indultó a Onírico, número 101, después de una faena que terminó convirtiendo al toro en uno de los grandes protagonistas de la temporada.

Dos indultos en escenarios diferentes y con toreros distintos que, más allá del debate que siempre acompaña a esta suerte, ponen de manifiesto la capacidad de la ganadería para criar ejemplares con calidad, duración, transmisión y capacidad de embestir. Un indulto no debería ser nunca el único baremo para medir una ganadería, pero sí constituye un escaparate enorme cuando aparece acompañado de otros triunfos.

Y ahí está precisamente la clave. En Las Ventas, Juan Pedro Domecq fue una de las ganaderías reconocidas por su temporada de San Isidro, mientras que la corrida del 28 de mayo permitió a Diego Urdiales protagonizar una de las grandes tardes del ciclo, saliendo por la Puerta Grande.

También en Valencia llegó otro reconocimiento importante con Tulipán, ejemplar de Juan Pedro Domecq lidiado por Roca Rey, distinguido como mejor toro de la Feria de Julio. Esto demuestra que el éxito del hierro no se está produciendo únicamente en plazas de menor responsabilidad, sino también en escenarios donde la exigencia es máxima.

Ahora bien, precisamente por eso creo que hay que valorar la temporada con cierta perspectiva. Juan Pedro Domecq sigue siendo una ganadería muy ligada al concepto de toro de clase y toreabilidad, pero en plazas como Madrid también ha recibido críticas por ejemplares nobles pero faltos de mayor bravura y emoción. Esa dualidad forma parte del debate que genera actualmente el hierro.

Pero los números y los hechos están ahí. Premios, toros destacados, grandes faenas e indultos conforman un balance que difícilmente puede pasar desapercibido. Zarandador y Onírico han llevado el nombre de Juan Pedro Domecq hasta dos tardes de enorme repercusión, mientras otros ejemplares han permitido a toreros de la máxima categoría firmar actuaciones importantes.

Por eso, mi sensación es clara: Juan Pedro Domecq está viviendo un 2026 que merece ser seguido muy de cerca. Todavía queda temporada y habrá que comprobar si consigue mantener esta línea, pero a estas alturas ya hay argumentos suficientes para afirmar que el hierro está recuperando un protagonismo importante. Y cuando una ganadería consigue que sus toros sean protagonistas tanto de grandes faenas como de dos indultos en una misma temporada, algo está diciendo el campo.

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