Opinión

Morante y la margarita de 2027: torear o no torear, esa es la cuestión

Cerrada ya su temporada 2026 con más de 50 tardes y dos Puertas del Príncipe en Sevilla, el de La Puebla vuelve a deshojar el futuro entre el hambre de torear y el derecho al descanso que él mismo reivindica

Manolo Herrera

Manolo Herrera

Redactor

23 de Octubre de 2026
Morante y la margarita de 2027: torear o no torear, esa es la cuestión
Ahora vuelve a hacerlo. Cerrada ya su temporada 2026, Morante de la Puebla vuelve a deshojar la margarita. Torear o no torear en 2027. Y el toreo entero contiene la respiración.
LO QUE PIDE QUE SIGA: SU 2026 HA SIDO DE ‘SANGRE Y GLORIA’
Analicemos lo que ha sido su temporada, porque los números y las emociones piden a gritos un 2027.
Ha sido una temporada de más de cincuenta tardes, pero sobre todo, de plenitud. Morante regresó el 5 de abril, Domingo de Resurrección, a la Real Maestranza —después de aquel amago de retirada de octubre en Las Ventas— y lo hizo como solo él sabe: cortando dos orejas a un toro de Garcigrande y recordándonos que Sevilla sin Morante no es Sevilla.
Después vendría lo impensable. Gracias en buena parte a su impulso, Sevilla recuperó la Corrida del Corpus tras décadas sin celebrarse. ¿Y qué hizo el de La Puebla? Llenar hasta la bandera, cortar tres orejas —oreja y dos orejas— a toros de García Jiménez y volver a abrir la Puerta del Príncipe. La tercera de su carrera. La segunda en el mismo año 2026 en Sevilla. Por eso el Hotel Colón, el hotel de los toreros, acaba de premiarle como mejor torero de la temporada en la Maestranza valorando “el compendio de las cinco tardes protagonizadas en el abono sevillano”.
A eso súmenle Madrid, Pamplona, Salamanca, Bilbao... Triunfos rotundos, faenas para la historia, pares de banderillas en el Jueves de Preferia, y esa Oreja de Oro de RNE que glosaba su año como un ejercicio de “sangre y gloria”. Morante ha vuelto a ser el torero que dicta el compás. El que pone el “no hay billetes” sin necesidad de cartel.
Y él mismo lo deslizó cuando le preguntaron por 2027: “Si por mí fuera, sí”. El corazón quiere.
LO QUE PIDE QUE PARE: EL DERECHO AL DESCANSO
Pero enfrente del corazón está el cuerpo. Y la cabeza. Y Morante, como él mismo ha confesado tantas veces, es un sufridor.
Lo decía tras su última Puerta del Príncipe: “Soy un sufridor, pero hoy no vamos a hablar de pena”. Esa frase lo explica todo. Morante no torea 50 corridas como otros. Morante las sufre, las sueña, las vomita, las pinta y las llora. Cada tarde suya es un acto de exposición total, mental y física. A sus 46 años —47 en octubre de 2027—, con cornadas serias en las últimas temporadas y con parones por salud mental que él dignificó, el derecho al descanso no es una excusa, es una necesidad.
El propio Morante ha hablado de la edad no como número, sino como peso. Como ese peaje que pasa factura cuando te exiges ser Morante en cada muletazo. Porque él no sabe torear a medio gas. O es todo, o es nada. Y ese “todo” cada año cuesta más.
Si decide parar, habrá que entenderlo y aplaudirlo. Se ha ganado el derecho a elegir cuándo parar.
Pero si decide seguir —y todo en su 2026 nos dice que aún tiene mucho toreo dentro— que sepa que la afición no le pide 50 corridas. Le pide Morante. Aunque sean 15. Aunque sean 10.
Torear o no torear. Esa es, y seguirá siendo, la cuestión.

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