Opinión

José Fernando Molina, ante la gran prueba de San Isidro: talento, presión y la necesidad de dar un golpe sobre la mesa

El debut de José Fernando Molina como matador de toros en la Feria de San Isidro supone mucho más que una nueva fecha en su carrera. El torero albaceteño llega a Madrid con el aval de una temporada convincente, pero también con la responsabilidad de convertir las buenas sensaciones en un triunfo que termine de consolidarle entre los nombres importantes del futuro inmediato del toreo.

Rubén Sánchez

Rubén Sánchez

Coordinador

26 de Mayo de 2026
José Fernando Molina, ante la gran prueba de San Isidro: talento, presión y la necesidad de dar un golpe sobre la mesa
La plaza de Las Ventas no concede regalos y San Isidro mucho menos. Por eso, cuando un torero joven logra abrirse hueco en la feria más exigente del mundo, normalmente no suele ser fruto de la casualidad. Ese parece ser el caso de José Fernando Molina, que este miércoles afronta su primer paseíllo como matador de toros en el ciclo madrileño después de una etapa de crecimiento constante y de actuaciones que han dejado argumentos más que suficientes para confiar en su proyección.

Molina llega a Madrid tras un año en el que ha sabido llamar la atención del aficionado sin necesidad de artificios. Sus comparecencias del pasado curso en Las Ventas dejaron detalles de torero cuajado, con personalidad y capacidad para sobreponerse incluso a la adversidad física. Aquella imagen de compromiso terminó pesando más que los resultados numéricos y le ha permitido ganarse, por méritos propios, un sitio en la feria.

No parece casualidad que el propio torero afirme sentirse “feliz” e “ilusionado” ante una cita que, probablemente, puede marcar buena parte de su temporada. Porque Madrid sigue siendo ese escenario donde los jóvenes necesitan confirmar todo lo que apuntan. Y Molina, guste más o menos, pertenece a ese grupo de toreros que transmiten la sensación de tener algo distinto.

Sin embargo, el toreo actual no vive únicamente de las buenas maneras. El sistema exige triunfos inmediatos, especialmente a quienes todavía buscan consolidarse en los grandes carteles. Su paso reciente por Sevilla dejó una imagen seria, aunque insuficiente en términos de repercusión. Y ahí aparece precisamente la importancia de esta comparecencia en San Isidro: Madrid puede convertir una temporada prometedora en una campaña decisiva.

También resulta interesante el contexto del cartel. Compartirá tarde con Isaac Fonseca y Jarocho, dos toreros jóvenes que atraviesan un momento parecido: hambre, ambición y necesidad de abrirse camino. Esa competencia generacional, lejos de perjudicar al espectáculo, puede devolver cierta emoción a un escalafón necesitado de rivalidades auténticas.

A ello se suma la corrida de Pedraza de Yeltes, una ganadería que ha dejado toros importantes en Las Ventas en los últimos años. La presencia todavía reciente de “Brigadier” en la memoria del aficionado provoca que exista expectación y, sobre todo, esperanza de que vuelva a aparecer un toro capaz de encumbrar a un torero.

Ahora bien, la pregunta de fondo sigue siendo la misma: ¿está Molina preparado para dar ese paso definitivo? La sensación es que sí. Tiene concepto, actitud y una forma de interpretar el toreo que conecta con parte de la afición venteña. Pero Madrid nunca entiende de promesas; únicamente reconoce las realidades que se imponen en el ruedo.

Este miércoles tendrá delante la oportunidad más importante de su carrera hasta la fecha. Y también la responsabilidad de demostrar que todo lo apuntado hasta ahora puede convertirse, definitivamente, en una confirmación.
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