De devolver la dignidad e identidad a la Real Plaza de Toros a la hazaña histórica de colgar el cartel de «No hay billetes» en cuatro ocasiones consecutivas esta temporada
Aquel famoso aforismo atribuido a Joselito el Gallo que rezaba aquello de «Quien no ha visto toros en El Puerto, no sabe lo que es un día de toros» corría el riesgo, no hace tantos años, de quedar reducido a un melancólico recurso de literatura revieja. La Real Plaza de Toros de El Puerto de Santa María, uno de los templos más bellos, emblemáticos y con más solera de la geografía taurina universal, atravesaba un periodo marcado por la incertidumbre administrativa, la pérdida de abono y el progresivo desinterés de un público que veía cómo su joya de la corona perdía el brillo de antaño.
Fue en ese escenario de desencanto cuando desembarcó Carlos Zúñiga al frente de su empresa, Circuitos Taurinos. La empresa no se adivinaba sencilla: recuperar el pulso a un coso monumental con más de diez mil localidades y devolverle la categoría de feudo de las grandes figuras no requería solo solvencia económica, sino, por encima de todo, sensibilidad, visión estratégica y afición.
Criterio, imagen y el cuidado por el detalle
Desde el primer minuto en que tomó las riendas de la gestión portuense, Zúñiga entendió que El Puerto no es una plaza más. El coso portuense exige categoría en las combinaciones, respeto escrupuloso a la materia prima y una cuidada campaña de promoción que dignifique el espectáculo.
A lo largo de estos años, el trabajo en las oficinas y en las dehesas se ha traducido en una apuesta innegociable por la variedad de encastes, la presencia de las máximas figuras del escalafón y la inclusión indispensable de la cantera y los nombres más jóvenes que pedían paso con fuerza. Paralelamente, el mimo al abonado, la modernización de los canales de venta e información y una imagen corporativa impecable volvieron a conectar a la Real Plaza con la sociedad portuense y con el aficionado de toda España que veranea en la bahía gaditana.
Una temporada 2026 para el recuerdo: El hito de los cuatro llenos de «No hay billetes»
Los resultados de una gestión seria no son fruto del azar; son la consecuencia natural de la constancia. Y la Temporada Taurina de Verano 2026 ha sido la confirmación rotunda y definitiva del modelo Zúñiga.
Lo vivido este verano en la Real Plaza trasciende lo estrictamente empresarial para convertirse en un acontecimiento histórico en la tauromaquia moderna: lograr colgar el cartel de «No hay billetes» en cuatro festejos seguidos en un coso de la envergadura de El Puerto de Santa María.
Mas de diez mil almas aborrotando los tendidos tarde tras tarde, la consolidación de un abono que se ha triplicado con respecto a etapas anteriores y el impacto económico desbordante para la hostelería y el turismo de la ciudad confirman que el modelo funciona. Rematar carteles donde la máxima figura, Morante de la Puebla, comparte cartel con los nombres del momento —como Borja Jiménez o David de Miranda— y sostenerlo sobre una presentación impecable de la materia prima ganadera ha sido la fórmula del éxito.
El espejo donde debe mirarse el sector
En tiempos donde la gestión taurina a menudo cae en la rutina o en la falta de previsión, la trayectoria de Carlos Zúñiga en El Puerto de Santa María se erige como un modelo de gestión profesional y apasionada.
Zúñiga ha demostrado que, cuando hay proyecto, respeto por el toro, devoción por el público y capacidad de trabajo, la afición responde de manera masiva. Hoy, El Puerto no solo ha recuperado el esplendor que le otorgó la historia, sino que afronta el futuro como uno de los bastiones indiscutibles de la temporada taurina europea. Por el bien de la fiesta, ojalá cunda el ejemplo.