Opinión

El esplendor de la Plaza Real y el triunfo del arte en un fin de semana para la historia

El Puerto de Santa María cuelga el cartel de «No hay billetes» dos tardes consecutivas en un arranque de temporada donde Morante, Talavante y Aguado sublimaron el toreo de arte.

Manolo Herrera

Manolo Herrera

Redactor

3 de Agosto de 2026
El esplendor de la Plaza Real y el triunfo del arte en un fin de semana para la historia
Quien no ha visto toros en El Puerto, decía el célebre verso de Joselito el Gallo, no sabe lo que es un día de toros. Y este primer fin de semana de agosto en la Plaza Real lo ha vuelto a certificar con la máxima rotundidad. Colgar el cartel de «No hay billetes» dos tardes seguidas en el coso portuense no solo es un hito empresarial y social; es la demostración palmaria de que cuando el cartel rebosa categoría, la afición responde de forma masiva. La piedra centenaria de la Plaza Real crujió de emoción ante la respuesta del público y la dimensión artística de sus protagonistas.
Morante de la Puebla: el eje argumental del verano
Hablar de este fin de semana en El Puerto es hablar de Morante de la Puebla, pilar y sostén sobre el que gira el abono de la temporada. Doblar en un mismo fin de semana (el sábado frente a las telas de Álvaro Núñez y el domingo con el encierro de Núñez del Cuvillo) solo está al alcance de quien ostenta el magisterio absoluto del escalafón.
Morante no vino a El Puerto a cumplir el expediente: ofreció pasajes de una tauromaquia sublime, de capote primoroso, lances a cámara lenta y muletazos de trazo desmayado que detuvieron el tiempo en la bahía.
El torero cigarrero dejó claro por qué ha hecho de la Plaza Real su feudo predilecto este verano, manejando los tiempos, las alturas y los terrenos con ese poso inconfundible de los toreros de época.
Alejandro Talavante: la inspiración del sábado
En la tarde del sábado, Alejandro Talavante recordó por qué es uno de los intérpretes más impredecibles y geniales de la tauromaquia contemporánea. Frente a los toros de Álvaro Núñez, el extremeño desplegó una tauromaquia fresca, cuajada de improvisación y verticalidad.
El manejo de la mano izquierda: Talavante bordó el toreo al natural, ligando los pases con una largura y un temple extraordinarios.
La creatividad en los remates: Imprimió a sus tandas remates de cartel, metiendo a la plaza en la canasta gracias a su torería y una capacidad única para conectar con los tendidos portuenses.
Pablo Aguado: temple, torería... ¡y el estallido en las banderillas!
El domingo, rematando el binomio de tardes históricas junto a Morante y Roca Rey, Pablo Aguado trajo al coso portuense el aroma del toreo clásico en su estado más puro. Ante los astados de Núñez del Cuvillo, el diestro sevillano hizo gala de un concepto basado en la naturalidad, la economía de gestos y el abandono, pero dejando además una de las sorpresas y pasajes más vibrantes del fin de semana.
El tercio de banderillas: Rompiendo con su esquema habitual y respondiendo al clima de máxima competencia de la tarde, Aguado sorprendió a todos agarrando los palos. Tomó las banderillas con decisión para cuajar un tercio lleno de torería, alzando los brazos con pureza, asomándose al balcón y clavando en todo lo alto. Un gesto de enorme torería que puso en pie los tendidos de la Plaza Real.
Sello de distinción en la muleta: Aguado no necesita estridencias para conmover; le basta con cargar la suerte con suavidad y mecer los brazos con una gracia infinita.
Gusto en los remates: Sus trincherillas y pases de la firma tras el vibrante tercio de palos quedaron grabados en la retina de los aficionados como auténticas pinturas de lienzo.
El valor de una plaza viva
Más allá de los trofeos y los matices de cada faena, la gran noticia de este inicio de agosto en El Puerto de Santa María es la salud de la Fiesta. Ver la Plaza Real abarrotada hasta el tejado durante dos jornadas consecutivas pone en valor el trabajo bien hecho y demuestra que la afición gaditana y el turismo taurino siguen respondiendo ante las grandes citas.
El arranque de la Temporada Taurina 2026 en El Puerto ha dejado el listón en lo más alto, consagrando a un trinomio de artistas —Morante, Talavante y Aguado— que han devuelto a la Plaza Real el brillo de sus mejores días de gloria.

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