El 8 de agosto de 1948, Vista Alegre y el Círculo de Bellas Artes acogieron un fiasco pionero que acabó con devoluciones de dinero, aunque sentó las bases de la televisión en el país.
al día como hoy en 1948, España vivió un hito pionero en la historia de sus telecomunicaciones y de la tauromaquia: la primera retransmisión experimental de televisión en directo en el país, cuyo escenario no podía ser otro que una corrida de toros. Sin embargo, lo que se anunció como el acontecimiento tecnológico del año terminó convirtiéndose en un sonado fiasco popular.
Las cámaras de la compañía estadounidense RCA se desplegaron en la histórica plaza de toros de Vista Alegre, en el madrileño barrio de Carabanchel, para enviar la señal en directo hasta el Círculo de Bellas Artes. La expectación fue máxima; el centro cultural registró un lleno hasta la bandera con aficionados que pagaron tres duros para presenciar el fenómeno a través de diecisiete receptores repartidos por el edificio y una pantalla gigante instalada en la sala de cine.
Pese al gran despliegue, la señal de imagen y sonido resultó ser un rotundo desastre. El descontento de los asistentes provocó un fuerte revuelo que obligó a la organización a devolver el importe de las entradas. Con la guasa habitual de la época, los madrileños rebautizaron de inmediato al vanguardista invento como la «telerrisión».
La prueba en el coso madrileño venía avalada por el visto bueno del general Francisco Franco, a quien la propia RCA le había realizado semanas antes una demostración privada y exitosa en el Palacio de El Pardo retransmitiendo una pieza de ballet clásico. Pese al tropiezo en Vista Alegre, la firma no se dio por vencida: apenas quince días después, desde el mismo escenario taurino y de vuelta al Círculo de Bellas Artes, emitieron con enorme éxito el programa ¿Quiere usted ser Torero?, formato considerado con el tiempo como uno de los primeros antecedentes del reality show en la televisión española.