Crónicas

Borja jiménez pasea a la primera oreja de Otoño, en una plaza contaminada por cierto sector del público

Paco Ureña deja una gran faena amarrada por la espada, y Uceda Leal un manojo de muletazos.

Ruben Castillo

Ruben Castillo

Redactor

4 de Octubre de 2026
Borja jiménez pasea a la primera oreja de Otoño, en una plaza contaminada por cierto sector del público

Ficha del Festejo

PlazaPlaza de Toros de Madrid
GanaderíaToros de Victorino Martín
FestejoSerios en su conjunto y de juego desigual

Uceda Leal

Silencio y Ovación

Paco Ureña

Ovación y Silencio con División de Opiniones

Borja Jiménez

Oreja y Silencio

Tras el día de ayer, un sábado de intransigencia desde los tendidos del Coso Venteño, llegaban los astados del legendario hierro de la “A coronada”, los toros de Victorino Martín a Madrid, que serían lidiados por el madrileño Uceda Leal - en su 30 aniversario de matador de toros- , el murciano Paco Ureña, y el sevillano Borja Jiménez, que había retado ocho meses atrás a Roca Rey a matar la corrida de los grises.  

Abrió plaza Uceda Leal -blanco y plata- con Verdadero, un toro muy astifino y suelto de carnes, que lo hizo con gracia de salida, en el capote del matador del barrio de Usera. En la muleta, cambió a peor el animal, soltando la cara en sus embestidas, metiendose por dentro, y reponiendo en cada muletazo. Estuvo firme Uceda, y cerró con una espada caída, que si hubiera venido por parte de un salmantino, la bronca hubiera sido monumental. Silencio

Con el cuarto, que apretó de salida, y que fue picado fuertemente, Uceda estuvo muy torero. En la muleta, el animal no se entregó, gazapeando, quedándose por debajo, soltando la cara por dentro, y la faena quedó reducida a cuatro naturales despaciosos, con la figura erguida, y despertando el olé ronco de Madrid. Decidió abreviar debido a la condición del gris. Fue prendido en el primer volapié -aparentemente sin consecuencias.- y dejó una tocada a la segundas en todo lo alto. Ovación 
 

Al segundo -muy serio por delante y cornipaso-, Paco Ureña -azul y oro- lo paró por verónicas, sacándose el toro a los medios, para rematarlo con una media garbosa, que hicieron aflorar la primera ovación de la tarde. Tras el paso por el caballo, acusó de fuerzas el animal, y así lo demostró en la muleta. Ureña aprovechó todas las embestidas enclasadas que le regaló el cárdeno, toreando muy despacio por ambos pitones, pulseando, sin exigir en demasía al animal, para que no perdiera las manos, llevando los momentos de mayor utilidad a lo natural sobre la diestra. Pinchó una oreja, pero nos recordó a los mejores momentos del lorquiano, ante un gran Gardacho de Victorino. Ovación 

Ante el quinto, Ureña fue un incomprendido, en una plaza que continúen decadencia. El animal, de nombre Verdadero, dejó un emocionante tercio de varas acudiendo con bravura al primer encuentro, donde fue castigado duramente, al igual que en el segundo, provocando una gran bronca al varilarguero. Se orientó el animal, y fue difícil en banderillas, llegando a coger a Azuquita, que pasó a la enfermería. En el último tercio, continuó con la misma tendencia, y Ureña no tuvo mayor remedio que abreviar la faena ante el parado y peligroso animal. Cierto sector del tendido se reveló contra el murciano, llegando incluso a elevar la mirada con desconcierto. Mató de media estocada. Bronca, y para más inri, ovación al toro en el arrastre. Silencio entre división de opiniones. 

Borja Jiménez -verde y oro- con el tercero, que fue ligeramente protestado de salida, y al que brindó a Uceda Leal por sus 30 años de alternativa, inició la faena por doblones, en el mismo instante que corría el runrún de lluvia por los tendidos, junto a una bocanada de viento. El animal tenía mejor embroque que finales, y el de Espartinas dejó buenos instantes al natural, de uno en uno, con la figura asentada, y rematándolos detrás de la cadera. Uno de los puntos débiles de Borja durante la temporada ha sido la suerte suprema, pero le pegó un espadazo en todo lo alto, cayendo el toro rodado sin puntilla, permitiéndole pasear la primera oreja de la tarde, y de la Feria de Otoño. Oreja 

Ante el cierraplaza, veleto de pitones y muy largo de cuerpo, no tuvo opciones Borja Jiménez. Destacó Juan Carlos Rey con los rehiletes, pero en la muleta se agarró al piso el Victorino, siempre con la cara arriba, sin pasar y generando mucho peligro. Lo macheteó por bajo el sevillano y decidió abreviar, dejando una estocada tras un pinchazo. Silencio

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