Puerta grande de Julio Méndez y oreja de Tristán Barroso en Moralzarzal
Las espadas se llevaron una tarde marcada por una gran corrida de Pincha y los excelentes naturales de Tristán Barroso

Pepe Riofrio
Redactor

Ficha del Festejo
PlazaPlaza de Toros de Moralzarzal ( un tercio de entrada)
GanaderíaToros de Pincha: excelentemente presentados, gran corrida, destacaron por su clase 3° y 1° y por su casta y bravura al 4° al que se le pidió el indulto.
Molina
Ovación tras aviso y ovación tras dos avisos
Tristán Barroso
Ovación tras aviso y oreja tras aviso
Julio Méndez
Ovación tras aviso y dos orejastras dos avisos
Tarde muy calurosa en la cubierta de Moralzarzal. Entrada de público muy pobre .
Si las espadas hubieran viajado bien estaríamos hablando de una tarde rotunda de éxito donde la joven terna de toreros estuvieron cumbres ante una seria pero excelente corrida de toros de Pincha.
Molina sorteó en primer lugar un toro noble y colaborador al que el torero de Albacete pudo torear cómodo y llegando a los tendidos, pinchó varias veces.
En cuarto lugar salió el toro de la corrida, un toro bajo, serio y que no dejó de embestir desde que asomó por el portón de toriles. Tomó un puyazo desde lejos, romaneando y derribando al caballo. En la muleta iba con todo y siempre por abajo, Molina estuvo a la altura del gran toro, al que se le pidió el indulto de manera unánime pero el presidente opinó lo contrario y ordenó matar al toro.
Tristán Barroso sorteó el lote de menos opciones de la corrida siendo este el más flojo de remos del sextete. Aun así, Tristán puso el mejor toreo de la tarde sobretodo con la mano izquierda. A su primero le fue haciendo poco a poco y se lo metió en el canasto con un ramillete de naturales que levantaron a la gente, estocada y el descabello se llevó el premio. Ante el quinto, el toro más flojo, el joven torero extremeño cuidó a su oponente y de pronto brotó el toreo al natural, los pies plantados, la pata palante y mucho empaque rematando los muletazos detrás de la cadera , los olés brotaron , faena de cante grande, de nuevo la espada se llevó el doble premio dejando todo en una oreja a ley.
Julio Méndez se enfrentaba a su segunda corrida como matador de toros, y el joven diestro estuvo a la altura ante toros tan serios, en su primero un toro súper clase , le permitió torear relajado con la mano izquierda, le dio las distancias justas y el fallo a espadas se llevó una oreja. Ante el sexto un toro más parado pero con transmisión, le admiraro una faena inteligente en los medios, estocada defectuosa que hizo que el toro tardase mucho en caer , aun así cortó dos orejas.

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