Crónicas

Tomás Rufo cierra la tarde a lo grande con un gran sexto y sale a hombros en una corrida de escaso juego

La corrida de Loreto Charro dejó un balance desigual en cuanto al comportamiento del ganado, condicionado en gran parte por la falta de fuerza de la mayoría de los ejemplares. En ese contexto, Morenito de Aranda mostró oficio y firmeza, Roca Rey se impuso a un lote complicado y Tomás Rufo encontró en el sexto toro el gran aliado de la tarde para rubricar una actuación premiada con las dos orejas.

Rubén Sánchez

Rubén Sánchez

Coordinador

1 de Julio de 2026
Tomás Rufo cierra la tarde a lo grande con un gran sexto y sale a hombros en una corrida de escaso juego

Ficha del Festejo

PlazaPlaza de Toros de Burgos, Castilla y León
GanaderíaToros de Loreto Charro
FestejoEl encierro de Loreto Charro ofreció una presentación seria y pareja, aunque acusó una evidente falta de fuerza y transmisión en la mayoría de sus ejemplares. Solo el sexto mantuvo un nivel superior de bravura y calidad, convirtiéndose en el toro más completo del festejo.

Morenito de Aranda

Silencio y Oreja tras aviso.

Roca Rey

Silencio y Silencio tras aviso.

Tomás Rufo

Silencio y Dos orejas.

La tarde comenzó con un primer toro de correcta lámina y buenas maneras en sus primeras acometidas, aunque pronto evidenció escasez de fuerzas y recorrido. Morenito de Aranda construyó una labor ordenada, asentada sobre el clasicismo y el buen gusto, intentando prolongar unas embestidas que perdían continuidad con facilidad. La faena, bien planteada, encontró escasa respuesta en los tendidos debido a la limitada condición del animal. Mató al segundo intento y todo quedó en una ovación insuficiente para que prosperara la petición de trofeo, siendo finalmente silenciado.

El segundo tampoco respondió a las expectativas que despertaba por su presencia. Falto de poder, desarrolló una embestida descompuesta, especialmente por el pitón izquierdo, mientras que por el derecho permitió los momentos más lucidos del trasteo. Roca Rey se mostró decidido durante toda la lidia, buscando siempre extraer muletazos de mérito pese a las dificultades del astado. Sin embargo, el desacierto con la espada, que necesitó tres intentos, enfrió cualquier posibilidad de premio. Escuchó silencio.

El tercero confirmó la tónica del encierro. Muy pronto perdió cualquier atisbo de entrega, refugiándose en tablas y ofreciendo escasas opciones para el lucimiento. Tomás Rufo no dejó de intentarlo, tratando de conducir con suavidad una embestida siempre falta de celo y continuidad. La labor del toledano quedó condicionada por la nula colaboración del toro y, tras una estocada en el segundo intento y un descabello, fue silenciado.

El cuarto brindó algo más de opciones y Morenito de Aranda lo recibió con espectacularidad marchándose a portagayola antes de completar el saludo con dos largas de rodillas y un inspirado ramillete de verónicas. Aunque el animal careció de la clase de otros compañeros, sí conservó mayor fondo, lo que permitió al diestro burgalés imponer su experiencia y dominio en una faena de creciente intensidad. Con muletazos de mano baja y una gran capacidad para aprovechar las inercias del toro, firmó la actuación más sólida del festejo hasta ese momento. El brindis fue dirigido a la alcaldesa Cristina Ayala y al ganadero Antonio Bañuelos. Una estocada efectiva al primer intento, rematada con el descabello, le abrió la puerta de una merecida oreja tras sonar un aviso.

El quinto mantuvo una marcada querencia durante toda la lidia, circunstancia que condicionó el planteamiento de Roca Rey. El peruano volvió a sacar a relucir su capacidad de mando, imponiéndose al animal en los terrenos más comprometidos y construyendo una faena que fue creciendo conforme avanzaba el trasteo. La espada cayó al primer intento, pero la tardanza del toro en doblar enfrió el ambiente y, pese a la fuerte petición del público, la presidencia no atendió la solicitud de oreja. Todo quedó finalmente en silencio después de un aviso.

El cierre de la corrida correspondió al mejor toro del encierro, un ejemplar que permitió a Tomás Rufo desplegar todo su concepto. El toledano cimentó su obra sobre una poderosa tanda con la mano derecha en los medios, exigiendo al máximo a un toro de calidad que, aunque perdía continuidad a partir del tercer muletazo, siempre respondió cuando se le llevaba con temple y distancia. Rufo dejó pasajes de gran profundidad y excelente trazo, conectando plenamente con los tendidos. Una estocada desprendida de rápido efecto puso el broche a una actuación rotunda que fue premiada con las dos orejas.

Ficha del festejo,
Plaza de Toros de Burgos (Castilla y León) – Corrida de Toros, Cuarto festejo de la Feria de San Pedro y San Pablo 2026. Lleno. Toros de Loreto Charro,

Morenito de Aranda, Silencio y Oreja tras aviso.

Roca Rey, Silencio y Silencio tras aviso.

Tomás Rufo, Silencio y Dos orejas.

Fotografías de Emilio Méndez
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