Con la muleta, Castella comenzó la faena alternando alturas, aunque el toro se desplazaba siempre frenado y apoyándose en las manos. Fue un animal rajado, que pese a no buscar tablas, tenía dificultades para ir hacia adelante y mostraba evidente falta de entrega. Sin continuidad ni emoción en las embestidas, el lucimiento resultó imposible. El torero lo intentó por ambos pitones, pero la faena nunca terminó de despegar. Mató de media estocada efectiva.
Emilio de Justo, El segundo toro, más fino de hechuras pese a sus 590 kilos, mostró una cabeza estrecha y pitones bien desarrollados. Algo cuesta arriba, dejó detalles de calidad en el capote de Emilio de Justo, aunque evidenció falta de fuerza e incluso cierta descoordinación. En el caballo se empleó con entrega y humillando, arrancándose con alegría desde atrás. Tomás Rufo realizó un quite por chicuelinas. Durante el tercio de banderillas el toro se resintió y mantuvo su tendencia a buscar las tablas.
Con la muleta, Emilio de Justo inició la faena firme y templado, perdiendo un paso al comienzo de cada tanda para exigirle más al toro al final de los muletazos y lograr continuidad. El animal respondió mejor en terrenos cercanos a tablas. Una serie al natural, de trazo curvo, terminó por mermar al toro, que empezó a embestir con menos entrega y la cara alta, obligando al torero a corregir continuamente la colocación. El viento también dificultó la labor. La faena concluyó con una última tanda sobre la derecha, llevando al toro muy despacio y ya en línea recta, antes de cerrar por manoletinas. Sonó un aviso y dejó media estocada algo desprendida.
Tomás Rufo, Toro más bajo y corto de hechuras, aunque ancho de sienes. Salió suelto en los primeros lances de Tomás Rufo y empujó en el caballo con la cara a media altura. Embestía de forma recta y llegó a poner en aprietos a Rufo cuando intentaba colocarlo en suerte. Destacó un buen puyazo de José María González en el segundo encuentro. La pelea en varas fue discreta y el toro dejó embestidas irregulares, además de cortar mucho en los cites durante el tercio de banderillas, complicando el trabajo de los banderilleros.
En la muleta el animal mostró pronto querencia a tablas. Embestía con más genio que bravura, saliendo siempre con la cara alta. Rufo intentó darle forma a la faena a base de buena colocación y toques firmes para provocar las embestidas. Los momentos más destacados llegaron al natural, aunque la faena nunca terminó de romper debido a la condición deslucida del toro. Mató de una estocada casi entera y baja.
Sebastián Castella, Toro serio y bien armado, de hechuras armónicas y buen cuello. Desde el inicio mostró mejores condiciones, aunque terminaba los muletazos con la cara arriba. Sebastián Castella lo recibió con verónicas en el centro del ruedo. En varas el animal empujó con entrega y bravura, siempre humillando. También destacó en banderillas por su movilidad y clase durante toda la lidia. Sobresalieron los pares de José Chacón. Castella brindó la faena al público.
La faena de muleta comenzó en los medios, con un Castella firme y quieto. Un inicio vibrante, con pases cambiados por la espalda y naturales, encendió rápidamente los tendidos y puso al público en pie. El francés supo administrar muy bien las distancias y los tiempos para dosificar a un toro de enorme calidad. Ligó tandas en redondo de gran profundidad, aprovechando la clase y la entrega del animal, especialmente por el pitón derecho.
Al natural llegó otro de los momentos cumbre de la tarde, citando de lejos y dibujando muletazos largos y curvos que hicieron rugir a Madrid. El toro embistió con transmisión, clase y humillación, permitiendo una de las mejores actuaciones de Castella en Las Ventas. La última tanda volvió a levantar al público antes de cerrar por bernadinas.
La espada impidió un triunfo mayor: pinchazo, aviso y fallos con el descabello provocaron incluso el segundo aviso. Finalmente acertó antes de que sonara el tercero. Aun así, el público reconoció la gran dimensión de la faena con una fuerte ovación al torero y pidió la vuelta al ruedo para el toro, concedida por la presidencia.
Emilio de Justo, El quinto de la tarde, bajo y serio de hechuras, mostró buen son en el capote de Emilio de Justo durante el saludo inicial. El extremeño lo llevó largo al caballo y el toro acudió con alegría, protagonizando una pelea destacada en varas. En el segundo puyazo el castigo fue más suave. En banderillas mantuvo cierta movilidad, aunque ya dejó ver falta de fuerza y poder. Además, esperaba mucho en los cites, complicando la labor de los banderilleros.
Con la muleta, Emilio de Justo comenzó la faena en terrenos alejados de tablas, pero el toro evidenció desde el inicio una notable pérdida de recorrido. El torero intentó dar continuidad y sentido al trasteo, aunque el animal doblaba las manos con frecuencia y carecía de transmisión, lo que impidió que la faena tomara vuelo. A base de buena colocación y tratando de alargar cada muletazo, el extremeño logró justificarse pese a las escasas opciones de lucimiento que ofrecía el toro.
La suerte suprema volvió a restarle opciones de triunfo: falló con la espada y se mostró desacertado también con el descabello, escuchando el segundo aviso antes de que todo quedara en silencio.
Tomás Rufo, El sexto toro, largo y bien proporcionado, con buen cuello, dejó detalles de calidad desde el inicio. Tomás Rufo lo recibió con acierto, sin exigirle demasiado en los primeros lances. En varas el animal mostró condición mansa: salió suelto en los primeros encuentros, aunque en uno de ellos se empleó más cuando el picador le cerró la salida. Incluso llegó a buscar el pecho del caballo en otra entrada.
En la muleta, ya en terrenos de sol y cerca del tercio, el toro ganó algo de fijeza y dejó embestidas aprovechables que sorprendieron por momentos al público. Rufo comenzó centrado y logró una destacada serie al natural, pero un desarme terminó por cortar el ritmo de la faena. A partir de ahí el toro fue viniéndose a menos y el torero intentó mantener la ligazón en terrenos reducidos. Sin embargo, al no buscar el pitón contrario, faltó continuidad en los muletazos.
Con la espada dejó primero un pinchazo caído y después una media estocada defectuosa, algo tendida y atravesada, aunque suficiente para acabar con el toro. Escuchó un aviso antes de acertar al primer golpe de descabello.
Ficha del Festejo:
Plaza de Toros de Las Ventas (Madrid), Corrida de Toros, Décimo tercer festejo de la Feria de San Isidro 2026.Lleno “No hay billetes”.
Toros de Victoriano del Río.