Crónicas

Roca Rey y Sebastián Castella firman una tarde para el recuerdo en el cierre de una gran Feria de Acho

El peruano se impone en el mano a mano que puso el broche a la Feria del Señor de los Milagros, mientras el francés pasea dos orejas en una tarde de ‘No hay billetes’

Redacción

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Redactor

1 de Noviembre de 2026
Roca Rey y Sebastián Castella firman una tarde para el recuerdo en el cierre de una gran Feria de Acho
Foto: Nickolas Cunningham

Ficha del Festejo

PlazaPlaza de Toros Acho (Lima)
GanaderíaToros de Núñez del Cuvillo
FestejoBien presentados en líneas generales y de juego variado. Destacó el 4°.

Sebastián Castella

Oreja con Petición de la Segunda , Silencio y Oreja

Roca Rey

Oreja , Dos Orejas y Oreja con Petición de la Segunda

La bicentenaria plaza de toros de Acho vivió este domingo una de las grandes tardes de su temporada. Con el cartel de ‘No hay billetes’ colgado, Lima acogió el mano a mano entre Sebastián Castella y Roca Rey, que puso el broche a la Feria del Señor de los Milagros 2026. El torero peruano volvió a erigirse en protagonista ante su afición, cortando cuatro orejas y abriendo la Puerta Grande, mientras que el francés sumó dos trofeos en una tarde de entrega, técnica y toreo de calidad.

Castella abrió el festejo con un toro que salió suelto, aunque logró fijarlo con el capote para dejar varias verónicas de buena factura. Tras brindar la faena a Roca Rey, comenzó por alto y con cambiados por la espalda, antes de construir una labor de largo metraje, templada y de buen trazo por ambos pitones. Destacaron especialmente las tandas de derechazos, aunque también dejó naturales citando de frente en el tramo final. Una estocada desprendida fue suficiente para pasear una oreja, con fuerte petición de la segunda.

Roca Rey respondió en el segundo con una actuación de gran autoridad. Apenas pudo lucirse con el capote, pero protagonizó un quite por chicuelinas y tafalleras, rematado con una media y una brionesa. Viruta y Ronald Sánchez destacaron en banderillas y tuvieron que desmonterarse. El peruano comenzó por alto ante un toro de embestida incierta, al que fue metiendo en la muleta con maestría. Consiguió tandas de gran rotundidad por ambas manos, especialmente al natural, donde tuvo que imponerse a las dificultades del animal. Cerró con unas bernadinas muy ceñidas y, tras un pinchazo y una estocada, paseó una oreja.

El tercero, un castaño soso y de embestida incierta, apenas ofreció opciones a Castella. El francés entendió pronto que necesitaba paciencia y fue probando al animal por ambos pitones, mostrando técnica y capacidad para tratar de sostener la faena. El toro llegó incluso a alcanzar al diestro en el mentón con un derrote, lo que terminó de condicionar la labor. Castella decidió abreviar y dejó una estocada certera. Silencio.

El cuarto fue un toro huidizo, que buscó desde el comienzo la querencia de las tablas. Roca Rey tuvo que ir tras él y, cuando parecía que no habría posibilidad de faena, consiguió enseñarle el camino y sujetar sus embestidas. Comenzó por alto junto a los tendidos de sol y fue construyendo una labor de poder, con tandas vibrantes por la derecha. El animal se fue rajando, pero el peruano no renunció al triunfo y protagonizó un arrimón de máxima exposición, con circulares invertidos y pases de pecho entre los pitones. Un desplante final, dejando la muleta y la espada de ayuda, mostró su determinación. Tras una estocada de tres cuartos, los tendidos se entregaron al grito de «¡torero, torero!». Dos orejas.

Castella encontró en el quinto un toro que le permitió expresar su concepto. Lo recibió con buenas verónicas y, tras brindar al público, comenzó la faena en los medios con cambiados por la espalda y derechazos. El francés entendió las condiciones del animal y lo citó de largo para ligar muletazos largos, de trazo limpio y gran profundidad. También dejó naturales de calidad y un molinete de rodillas, antes de acortar distancias cuando el toro comenzó a perder fuelle. Cerró con circulares convencionales e invertidos y, tras una estocada entera, paseó una oreja.

Roca Rey cerró la feria recibiendo al sexto a portagayola. El toro se revolvía pronto y no permitió mayor lucimiento con el capote. Ya con la muleta, el peruano tuvo que hacer frente a un animal probón y de escasa calidad, al que sometió desde los primeros compases. Después de comenzar junto a las tablas, lo llevó a los medios y consiguió ligar derechazos de mucho mérito, imponiendo su raza y temperamento. Con la marinera sonando en los tendidos, el torero se metió entre los pitones en un arrimón de máxima exposición. Una estocada entera en buen sitio puso el broche a su actuación. Oreja.

De esta manera, Roca Rey se convirtió en el gran triunfador del cierre de la Feria del Señor de los Milagros, con cuatro orejas que le permitieron salir a hombros de Acho. Sebastián Castella también dejó su sello con dos trofeos en un mano a mano que respondió a la enorme expectación de la afición limeña y puso el punto final a la feria.

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