Mario Vilau a hombros en su debut en Pamplona
Álvaro Serrano paseó una oreja, y Emiliano Osornio no anduvo afortunado ante su lote

Ruben Castillo
Redactor

Ficha del Festejo
PlazaPlaza de Toros de Pamplona
GanaderíaNovillos de Pincha
Emiliano Osornio
Silencio y Silencio
Álvaro Serrano
Ovación y Oreja
Mario Vilau
Dos orejas y Silencio
5 de julio. La fecha marcada en el calendario por todo aficionado navarro. Fecha en la que cada año arranca una nueva Feria del Toro de Pamplona. Para el pistoletazo de salida, una novillada de Pincha -con hechuras de corrida-, que serán lidiados por tres de los novilleros más importantes del panorama, y con un gran paso por Las Ventas, como son Emiliano Osornio, Álvaro Serrano y Mario Vilau.
Emiliano Osornio -sangre y oro- no tuvo suerte con su lote. Salió ‘Fundidor’ en primer lugar, y Osornio acabó fundido. Frío de salida, sin poder, haciéndolo a media altura, y quedándose corto. Trató de meterlo en la muleta, siendo prendido sin consecuencias en la primera tanda por la derecha. Cambió de mano a la zurda, y con el utrero que no pasaba y que estaba agarradito al piso, decidió abreviar, dejando una estocada contraria. Silencio
En el cuarto, el mexicano no transmitió a los tendidos, ante un utrero de buen embroque, pero sin ir más allá, quedándose corto en cada embestida, y con el que Osornio dejó su sello de torería, pero sin acabar de romper. Pinchazo y estocada, junto a varios golpes de verduguillo. Silencio
Álvaro Serrano -grana y oro-, que venía de ser el novillero triunfador de la feria de San Isidro, vino a Pamplona arreando, y paró de manera reposada y estética al segundo de nombre ‘Reposado’ con lances a la verónica, y un quite por navarras, para rematarlo con una serpentina. El animal pedía todo por bajo y llevarlo largo, y así lo hizo Serrano en la muleta, dejando los mejores compases por el pitón derecho, calando en los tendidos. Mató a la primera, pero no acertó con la cruceta, y la faena quedó en ovación.
Serrano tuvo en frente a ‘Higueruelo’ en quinto lugar, un novillo muy enclasado, aunque algo justo de raza para no afligirse. El novillero dejó los mejores muletazos de la tarde al natural, con la figura erguida, corriendo la mano y reduciendo la embestida. Una faena de gran intensidad, que mermó cuando se afligió el novillo, y tuvieron que ser los muletazos de uno en uno. Una estocada le permitió pasear una oreja
Mario Vilau -gris perla y oro- se fue a porta gayola a parar al tercero de la tarde, y dejó un ramillete de verónicas de rodillas y chicuelinas de mucho gusto. Com la muleta, comenzó Vilau en los medios con cambiados por la espalda. El toro tenía fond y buena condición o, si se le hacían bien las cosas, y el catalán lo aprovechó y buscó la limpieza, con muletazos de muletazos de mano baja y largo trazo por ambos pitones, destacando los naturales mandones, que levantaron al respetable de sus localidades. Terminó la faena en cercanías y dejó una estocada -que valía una oreja- en todo lo alto, tirándose en corto y por derecho, y cayendo el utrero sin puntilla. Dos orejas y fuerte ovación al novillo en el arrastre.
Ya tenía el triunfo, pero Vilau no se iba a dejar nada dentro y volvió a irse a portar gayola a recibir al sexto, que andaba muy justito de fuerzas su que fue protestado. No tuvo muchas opciones Vilau, que dejó un estoconazo. Silencio


