Manuel Escribano arma el gran lío de la Feria de la Albahaca y sale a hombros junto a Morenito de Aranda en Huesca
Alejandro López
Redactor

Ficha del Festejo
PlazaHuesca
GanaderíaVictorino Martín
FestejoEl sevillano corta dos orejas al extraordinario quinto de Victorino Martín, premiado con la vuelta al ruedo, en una tarde de gran nivel en la que El Cid y Morenito de Aranda también pasean dos trofeos
Manuel Jesús ‘El Cid’
oreja y vuelta al ruedo.
Manuel Escribano
silencio tras aviso y dos orejas.
Morenito de Aranda
oreja y oreja.
Huesca, 13 de agosto de 2026. La Feria de la Albahaca vivió uno de sus festejos de mayor importancia con una corrida de Victorino Martín que dejó momentos de gran intensidad y varias actuaciones de enorme mérito. Con el cartel de ‘No hay billetes’, la plaza de toros de Huesca fue escenario de una tarde en la que Manuel Escribano se convirtió en el gran triunfador al cortar dos orejas al quinto toro, un ejemplar de extraordinarias condiciones que fue premiado con la vuelta al ruedo.
El festejo también dejó una oreja y una vuelta al ruedo para Manuel Jesús ‘El Cid’, mientras que Morenito de Aranda cortó una oreja de cada uno de sus toros. Una tarde marcada por la seriedad, el comportamiento desigual de la corrida y, especialmente, por la importancia del quinto.
Abrió plaza El Cid, que se encontró con un toro serio y bien presentado, noble y con posibilidades especialmente por el pitón derecho. El sevillano encontró sobre esa mano los pasajes de mayor calidad de su faena, aprovechando la mayor entrega del animal.
Al natural, el toro ofreció menos y las series perdieron algo de brillantez, aunque El Cid mantuvo siempre un toreo interesante y exigente, sometido continuamente a las condiciones del astado. Tras una estocada al segundo intento, paseó una oreja.
El segundo correspondió a Manuel Escribano, ante un toro más agalgado y de diferente expresión que no llegó a humillar ni entregarse. La dificultad estuvo principalmente en el embroque, obligando al sevillano a realizar una faena de mucha exposición.
Escribano volvió a mostrar su capacidad con las banderillas, protagonizando un par al quiebro que puso en pie a los tendidos. Con la muleta, se mostró siempre por encima de un oponente complicado, construyendo una labor de mucho mérito. Una estocada al segundo intento, que necesitó del descabello, dejó el premio en silencio tras aviso.
El tercero fue uno de los toros destacados de la primera mitad del festejo. Corto de manos, con cuello y largo, el de Victorino Martín tuvo un buen embroque y mostró humillación, aunque con cierta flojedad de manos.
Morenito de Aranda supo llevarlo con mucho temple, tirando de sus embestidas con pulso y suavidad. Los muletazos tuvieron gusto y estética, destacando especialmente una tanda al natural de gran empaque, con la media muleta arrastrando por la arena.
Una estocada casi entera en buen sitio le permitió cortar una oreja, mientras el toro fue ovacionado en el arrastre.
En el cuarto llegó otra actuación importante de El Cid. El toro de Victorino tuvo calidad en su embestida y permitió al sevillano desplegar su mejor toreo al natural. Dos tandas destacaron especialmente y marcaron uno de los momentos de mayor profundidad de la tarde.
Cuando el toro comenzó a perder fuelle, El Cid supo buscar los terrenos de cercanías y continuar toreando con mérito. La espada, una vez más, le privó del triunfo mayor. Tras una faena larga y de importancia, dio una vuelta al ruedo.
Y llegó el quinto. El gran toro de la tarde.
Manuel Escribano protagonizó ante este ejemplar de Victorino Martín la faena más importante del festejo. El toro embistió con categoría, humillación y clase, permitiendo al sevillano desplegar una actuación de enorme dimensión.
Escribano volvió a poner toda la carne en el asador en banderillas, donde armó un auténtico lío con cuatro pares. Después, inició la faena de muleta en el centro del ruedo mediante pases cambiados por la espalda, elevando todavía más la temperatura de los tendidos.
El sevillano supo reducir las embestidas del victorino y toreó con las yemas, construyendo una faena de enorme profundidad. Cada muletazo tuvo que ser medido y conducido con precisión ante un toro que exigía estar muy puesto.
La faena alcanzó su máxima intensidad con las manoletinas finales, antes de que Escribano rubricara su actuación con una sensacional estocada.
El público pidió con fuerza los trofeos y el palco concedió las dos orejas. El toro, por su extraordinario comportamiento, fue premiado con la vuelta al ruedo, convirtiéndose en uno de los grandes protagonistas de la Feria de la Albahaca.
Cerró plaza Morenito de Aranda, que se encontró con un sexto toro de buena intención, aunque limitado de poder y con tendencia constante a perder las manos cuando el torero intentaba ligar los muletazos.
A pesar de las dificultades, el diestro burgalés estuvo muy por encima de su oponente. Con mucho pulso y paciencia, consiguió mantener el nivel de la faena y extraer todo lo posible de un animal que no terminó de entregarse.
La espada hizo guardia, pero no impidió que Morenito de Aranda consiguiera cortar una oreja, sumando así su segundo trofeo de la tarde.
La corrida de Victorino Martín dejó, en definitiva, una tarde de gran importancia en Huesca. Manuel Escribano fue el gran triunfador, especialmente por su extraordinaria faena al quinto, mientras que El Cid y Morenito de Aranda también dejaron actuaciones de mérito.
El quinto toro, premiado con la vuelta al ruedo, puso el broche ganadero a un festejo que mantuvo el interés durante toda la tarde y que volvió a demostrar la capacidad de Victorino Martín para protagonizar jornadas de máxima exigencia y emoción.


