Manuel Escribano a hombros en la última de la Feria Burgos
Escribano deja lo mejor de la tarde frente al único toro con calidad de un desigual encierro, El Fandi e Ismael Martín una oreja por coleta

Antonio Tortosa
Redactor

Ficha del Festejo
PlazaPlaza de Toros de Burgos
GanaderíaToros de Luis Algarra
FestejoQuinto y último festejo de la Feria de San Pedro y San Pablo, celebrado como Corrida de la Juventud, con casi lleno en los tendidos. Se lidiaron toros de Luis Algarra, de correcta presentación y hechuras variadas. El conjunto ofreció escasas opciones por su limitada fuerza y raza, sobresaliendo el quinto por su mayor calidad. El primero resultó noble y el segundo tuvo movilidad, aunque le faltaron entrega y clase.
El Fandi
Oreja y silencio
Manuel Escribano
Oreja y oreja
Ismael Martín
Silencio y oreja
El Fandi recibió al primero con varias largas de rodillas, buscando conectar desde el inicio con el público. El toro, noble y manejable, tuvo movilidad, aunque le faltó un punto de fuerza para romper definitivamente hacia delante. El tercio de banderillas fue vibrante y levantó a los tendidos, con los tres espadas ofreciendo un gran espectáculo. Ya con la muleta, el granadino supo aprovechar la condición del animal con una faena entretenida y bien ligada, basada en el oficio y el conocimiento de las distancias. Mató de una estocada trasera que precisó el uso del descabello, suficiente para cortar la primera oreja de la tarde.
El segundo fue un toro con movilidad, pero escaso de entrega y raza, lo que obligó a Manuel Escribano a plantear una labor medida y sin excesivas exigencias. Antes, volvió a destacar en un sólido tercio de banderillas. Con la muleta llevó siempre al animal a media altura, aprovechando su inercia y evitando que la faena se viniera abajo. Hubo muletazos de trazo limpio y un final de manoletinas que conectó con el público. Una buena estocada le abrió la puerta de una oreja.
Ismael Martín recibió al tercero con varios lances de rodillas, mostrando decisión desde el saludo capotero. El toro apuntó buenas maneras, aunque pronto dejó ver sus limitaciones de fuerza y poder. El salmantino tuvo que recurrir al oficio para sostener una embestida que amenazaba con descomponerse. Poco a poco logró construir una faena meritoria, dejando los pasajes de mayor calidad sobre la mano izquierda. El cierre por circulares invertidos elevó la intensidad del trasteo y despertó a unos tendidos hasta entonces fríos. Sin embargo, el desacierto con la espada, con una estocada al tercer intento, le dejó sin premio.
El cuarto ofreció muy pocas opciones. Muy justo de fuerzas desde el inicio, apenas permitió lucimiento en la muleta. El Fandi volvió a mostrar su dominio en banderillas, llegando incluso a colocar cuatro pares, pero la escasa condición del animal impidió cualquier intento de faena. Poco pudo hacer el granadino ante un toro completamente venido a menos.
El mejor toro del encierro salió en quinto lugar y encontró enfrente a un Manuel Escribano plenamente entregado. Lo recibió con una comprometida portagayola que encendió el ambiente y firmó, además, el tercio de banderillas más rotundo de toda la tarde. El toro tuvo mejor condición y mayor fondo que sus hermanos, aunque sin sobrarle raza. Escribano construyó una faena de gran conexión con los tendidos, especialmente por el pitón izquierdo, donde dejó naturales templados y muy sentidos, llevando siempre la embestida con firmeza y buen pulso. Una estocada casi entera puso fin a la mejor obra del festejo. El palco concedió una sola oreja, un premio que supo a poco por la dimensión de la faena.
Ismael Martín volvió a revolucionar los tendidos durante el tercio de banderillas. Su actuación fue recibida con una gran ovación y puso al público en pie. Sin embargo, el sexto resultó un toro muy defensivo y de escasas posibilidades, que nunca terminó de entregarse. Pese al escaso material, el salmantino mantuvo la firmeza y el compromiso durante toda la faena, imponiéndose claramente a su oponente y demostrando una actitud valiente y decidida. Tras una estocada al segundo intento, paseó una oreja que premiaba, sobre todo, su entrega y disposición.


