El mexicano firmó las actuaciones de mayor entrega en una noche en la que Cristian González y Juan Alberto Torrijos también mostraron argumentos ante una interesante novillada de Antonio López Gibaja.
La segunda novillada nocturna de la temporada en Las Ventas estuvo marcada por una discreta entrada en los tendidos, condicionada por la coincidencia con el encuentro de la selección española en el Mundial. Sin embargo, el público que acudió al coso venteño pudo presenciar un interesante encierro de Antonio López Gibaja, bien presentado y con opciones para el triunfo, aunque el desacierto con los aceros impidió que la terna pudiera traducir en trofeos sus buenas actuaciones.
El nombre propio de la noche fue el del mexicano Jairo López, que volvió a dejar patente su concepto basado en la entrega y el valor. En su primero recibió al novillo con una larga cambiada de rodillas en el tercio, mostrando desde el inicio una actitud decidida. El utrero tuvo un buen pitón derecho, aunque fue irregular en sus embestidas. López construyó una faena de ambición y firmeza, siempre buscando el lucimiento, pero el fallo con la espada le cerró las puertas del triunfo.
Más rotunda aún fue su actuación frente al sexto. Se marchó a portagayola para recibir al novillo y volvió a poner el corazón por delante en otra larga cambiada de rodillas que estuvo a punto de costarle un disgusto. Ya con la muleta, el viento volvió a dificultar el desarrollo de la lidia, aunque el mexicano supo imponerse con autoridad a un novillo de embestida obediente y cierto temple. Su firmeza y disposición mantuvieron el interés de la faena hasta el final, pero un pinchazo previo a la estocada volvió a dejarle sin premio.
Cristian González abrió el festejo frente a un buen novillo de López Gibaja al que entendió desde el inicio. Lo cuidó con acierto en los primeros tercios y comenzó la faena doblándose con el animal, obligándolo por abajo para sacar a relucir su bravura. El viento restó continuidad a un trasteo que alternó momentos de buen corte con otros más desiguales. La espada volvió a convertirse en juez implacable tras un pinchazo y una estocada baja.
Con el cuarto volvió a mostrarse dispuesto ante un novillo serio por delante, noble aunque falto de un punto de clase. Cristian mantuvo siempre una actitud firme, pero el viento y la pérdida de celo del animal fueron apagando una labor que terminó diluyéndose antes de atascarse con el descabello.
Juan Alberto Torrijos dejó una de las actuaciones de mayor poso de la noche. Su primero fue un novillo con genio y movilidad que terminó refugiándose en tablas. El valenciano respondió con una faena de serenidad y oficio, destacando especialmente los naturales, templados y de buen gusto, imponiéndose a una condición nada sencilla. El mal uso de la espada le privó de cualquier opción de premio.
Frente al quinto, un novillo muy agarrado al piso y de escasa transmisión, Torrijos volvió a demostrar capacidad lidiadora. Insistió con inteligencia y paciencia, soportando parones y miradas de un animal que nunca terminó de romper hacia adelante. Su esfuerzo tampoco encontró recompensa tras un nuevo desacierto con los aceros.
La segunda nocturna dejó así una novillada de interés ganadero y tres novilleros con argumentos, aunque sin el premio que sus actuaciones pudieron merecer. Entre ellos, Jairo López fue quien dejó la sensación más intensa de entrega y ambición, rozando un triunfo que únicamente le negó la espada.
Ficha del festejo
Plaza de Toros de Las Ventas (Madrid). Segunda novillada nocturna de la temporada. 4.173 espectadores. Novillos de Antonio López Gibaja, bien presentados y de interesante juego en conjunto.
• Cristian González: silencio y silencio tras aviso.
• Juan Alberto Torrijos: silencio y silencio tras aviso.
• Jairo López: silencio tras aviso y silencio.