La plaza de toros de Blanca puso el broche a la Feria de San Roque con una novillada de Barcial marcada por las dificultades que planteó el encierro. Los novillos se metieron mucho por dentro, complicando los lances y obligando a los espadas a tirar de firmeza y oficio. El gran triunfador fue el becerrista Iván de Benito, que salió a hombros tras cortar las dos orejas al eral de Alvalle, mientras que Borja Escudero fue el único novillero en tocar pelo al pasear una oreja de su segundo.
Borja Escudero abrió plaza con un novillo de escasas facilidades que ya desde el inicio dejó patente su tendencia a meterse por dentro. En los primeros compases sufrió una aparatosa voltereta que, por fortuna, quedó en un susto. Lejos de acusar el percance, el murciano volvió a la cara del animal con decisión para completar una labor de mérito que quedó en silencio tras el fallo con la espada.
En el cuarto llegó el premio a su insistencia. De nuevo se encontró con un ejemplar exigente, de embestida incómoda y siempre buscando los adentros del torero, pero Escudero se mostró firme y dispuesto hasta arrancar una oreja que reconoció su entrega frente a un lote de pocas concesiones.
Alejandro Cano tampoco encontró opciones de lucimiento. Sus dos novillos mantuvieron la misma línea de complicación del encierro y, pese a su voluntad durante toda la tarde, sus actuaciones fueron silenciadas.
El momento de mayor intensidad llegó con Iván de Benito, alumno de la Escuela Taurina El Toreo, que firmó una actuación redonda frente al becerro de Alvalle. Con desparpajo, temple y buena conexión con los tendidos, cuajó una faena completa que remató con acierto con la espada para cortar las dos orejas y salir a hombros como gran triunfador del festejo.