Crónicas

Istres: La madurez imperial de Castella y la apoteosis de ‘Sibarito’ en el Palio

El diestro galo cuaja una tarde histórica indultando a un excelso toro de Jandilla, en una jornada de entrega mexicana de San Román y destellos adolescentes de Marco Pérez.

Manolo Herrera

Manolo Herrera

Redactor

20 de Junio de 2026
Istres: La madurez imperial de Castella y la apoteosis de ‘Sibarito’ en el Palio
Foto: @MidiLibreToros

Ficha del Festejo

PlazaIstres, Francia
GanaderíaCinco toros de Jandilla y uno de Vegahermosa (5º)

SEBASTIÁN CASTELLA

Dos orejas y dos orejas y rabo simbólicos tras indulto

DIEGO SAN ROMÁN

Dos orejas y silencio tras dos avisos

MARCO PÉREZ

Oreja tras aviso y silencio tras aviso

Hay tardes en las que el albero de la plaza de Istres no parece de arena, sino de una sustancia mística donde se escribe la historia con trazos de seda y oro. La segunda de feria fue uno de esos días de gracia. Bajo el cielo francés, se obró el milagro del toreo caro, ese que brota cuando se encuentran la bravura enclasada de un animal y la mente preclara de un torero en sazón. Sebastián Castella, investido con la autoridad de las máximas figuras, dictó una lección magistral de ritmo, temple y hondura que culminó con el perdón de la vida a un toro extraordinario.
Sebastián Castella: El magisterio y el idilio con la bravura
Abrió la función un astado de Jandilla que traía en las venas el buen son y la entrega de su estirpe. Castella lo entendió desde los primeros compases. Con el cuerpo relajado, abandonado a la pureza del trazo, el francés lo cuajó a placer por ambos pitones. Cada tanda tuvo el don de la verticalidad y de la ligazón suprema, logrando que los tendidos, puestos en pie, rugieran al unísono. Tras coronar su obra por ajustadísimas bernadinas, recetó una estocada recibiendo que fulminó al animal. Dos orejas incontestables y una justa vuelta al ruedo al bravo jandilla abrieron el camino del triunfo.
Pero lo cumbre estaba por llegar en el cuarto. Salió ‘Sibarito’, marcado con el número 59 y con 480 kilos de armónica estampa. Un toro importante, de esos que exigen el carné de figura. Castella lo vio, lo mimó y se dispuso a disfrutarlo. Con una muleta suave que no arrastraba, sino que acariciaba cada embestida, el galo bordó el toreo puro. Los naturales fueron una delicia de trazo infinito, ralentizando el tiempo en el Palio. El público, embriagado por la conjunción perfecta de nobleza y torería, comenzó a clamar por el indulto. El clamor unánime doblegó al palco presidencial, que asomó el pañuelo naranja. Dos orejas y rabo simbólicos para un Castella excelso, y la vida ganada en el ruedo para el extraordinario ejemplar de Jandilla.
Diego San Román: El pundonor azteca frente al contraste
El mexicano Diego San Román pisó el ruedo francés con el hambre de quien no se deja amedrentar por el triunfo ajeno. Frente a otro notable astado de Jandilla que hizo segundo, firmó un trasteo volcánico. Inició su labor genuflexo, de rodillas en el centro del anillo, un prólogo que electrizó los tendidos. Ya de pie, corrió la mano con indudable buen gusto y una conexión perentoria con el respetable, para volver a clausurar la faena nuevamente de rodillas. Dos orejas de ley premiaron su firmeza.
La otra cara de la moneda llegó con el quinto, un ejemplar de Vegahermosa que desentonó de la armonía ganadera y sacó severas complicaciones. San Román estuvo plenamente voluntario, tragando tirones y derrotes con hombría, intentando edificar un trasteo donde no había materia prima. Por desgracia, la espada y el descabello emborronaron su esfuerzo, escuchando dos avisos que trocaron el posible triunfo en un respetuoso silencio.
Marco Pérez: La frescura del porvenir y el tributo de los aceros
Cerraba la terna el jovencísimo Marco Pérez, que se enfrentó en primer término a un tercero de la tarde falto de fondo. Inteligentísimo, el salmantino suplió la escasez de empuje de su oponente con un inicio por péndulos de alta tensión que calentó instantáneamente al respetable. Consiguió extraer estimables tandas por ambos pitones a base de firmeza y, cuando el de Jandilla bajó definitivamente la persiana, Marco se metió en sus terrenos para obsequiar circulares y redondos por la espalda de enorme mérito. Paseó una oreja tras escuchar un aviso.
El sexto ofreció opciones bajo su condición de manejable. Pérez trenzó una faena que tuvo relieves de gran torería, derrochando madurez al terminar metido materialmente entre los pitones en un arrimón de época. Sin embargo, el destino le tenía guardado el trago amargo de los aceros; la espada viajó desatinada y el premio gordo se esfumó entre los dedos, quedando todo en silencio tras aviso. Un broche agridulce para una tarde que, no obstante, Istres guardará para siempre en los anales de la memoria taurina.
Ficha del Festejo
Plaza: Plaza de toros de Istres, Francia. Segundo festejo de la Feria Taurina 2026. Lleno absoluto en los tendidos.
Ganadería: Cinco toros de Jandilla y uno de Vegahermosa (5º). El 1º fue premiado con la vuelta al ruedo en el arrastre. El 4º, de nombre ‘Sibarito’, nº 59, de 480 kilos, fue premiado con el indulto por su extraordinaria bravura y clase.
SEBASTIÁN CASTELLA: Dos orejas y dos orejas y rabo simbólicos tras indulto.
DIEGO SAN ROMÁN: Dos orejas y silencio tras dos avisos.
MARCO PÉREZ: Oreja tras aviso y silencio tras aviso.

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