Crónicas

Gijón rinde tributo al arte del embroque frente a la mansedumbre de Los Espartales

Javier Funtanet doctora su ilusión en El Bibio en una tarde de entrega sin premio mayor donde Diego Ventura cortó el único trofeo

Manolo Herrera

Manolo Herrera

Redactor

14 de Agosto de 2026
Gijón rinde tributo al arte del embroque frente a la mansedumbre de Los Espartales

Ficha del Festejo

PlazaPlaza de toros de El Bibio Gijón
GanaderíaLos Espartales

DIEGO VENTURA

oreja y silencio

DUARTE FERNANDES

ovación y ovación

JAVIER FUNTANET

vuelta al ruedo y vuelta al ruedo

El arte del rejoneo no siempre encuentra la complicidad del toro, pero sí la exigencia y la memoria del albero. En la tarde gijonesa de El Bibio, marcada por el hierro de Los Espartales —complejo, manso en sus adentros y reservón en sus intenciones—, sopló un viento de dignidad ecuestre. Hubo doctores de la rienda, maestros de la distancia y un joven mexicano que cruzó el Atlántico para hacerse hombre de alternativa a lomos del temple.

La alternativa: el valor y el violín de Funtanet
Abrió plaza el toro de la ceremonia, un astado de inicio huidizo y manso que requirió la pedagogía de Javier Funtanet. Lejos de amedrentarse, el mexicano fue modelando la embestida con la paciencia de un artesano, logrando que el animal ganara celo a medida que la faena tomaba altura. Lo mejor vino en el tercio de rehiletes: un par al violín sensacional, quebrando la embestida en el instante supremo de la reunión, que puso a los tendidos en pie. Tras un pinchazo previo a la Within del rejón definitivo, el palco —implacable y rácano— negó una oreja clamada por la afición. Vuelta al ruedo con sabor a triunfo moral.
En el sexto, un toro suelto que buscó las tablas como único refugio, Funtanet volvió a dar la cara. Le impuso dos rejones de castigo para fijar la huida y armó una labor de mérito: quiebros apretados, dos nuevos violines de bella ejecución y un carrusel de cortas que aromó la arena. Falló con el acero al primer intento, pero amarró otra vuelta al ruedo tras un rejonazo al tercer viaje que confirmó que hay torero de a caballo.
Ventura: la maestría sobre la escasez
Diego Ventura dictó su cátedra habitual en el segundo. Frente a un astado con querencia a rajarse pero de potable estilo mientras duró, el cigarrero dio una lección de poderío. Con 'Quirico' atacó de frente, desnudando el pecho del caballo; con 'Lío' encendió la mecha de la emoción en cites ajustadísimos, rematados con una 'paradinha' de vértigo a escasos centímetros de los pitones. Cerró su lección clavando cortas al violín sobre 'Guadiana' para firmar la única oreja de la tarde.
El cuarto, en cambio, trajo la cruz. Reservón, orientado y de escasas opciones, no dejó romper la faena. Ventura tiró de repertorio y fuste con 'Nómada' y 'Bronce', buscando el milagro de provocar la embestida que el de Los Espartales negaba. Pese al esfuerzo titánico del sevillano, la faena no tomó vuelo. Silencio.
Duarte Fernandes: la entrega en el terreno de fuego
El portugués Duarte Fernandes completaba la terna. Le brindó el tercero al empresario Carlos Zúñiga y armó una actuación en línea ascendente. Destacó de forma sobresaliente a lomos de 'Mistral', embrocando en la alta escuela, en una faena vibrante que tuvo incluso momentos de dramatismo tras la voltereta sufrida por uno de sus auxiliares. El desacierto con el rejón de muerte —tres pinchazos antes del rejonazo y el descabello— le privó de un trofeo cantado. Ovación cariñosa.
En el quinto, un animal sin raza ni entrega, Fernandes tuvo que exponer la piel. Pisoteó los terrenos donde el toro no quería saber nada, metiéndose entre los pitones para arrancar las embestidas a base de valor. Falló de nuevo con los aceros, pero El Bibio, que sabe premiar la verdad, despidió su entrega con una calurosa ovación.
FICHA DEL FESTEJO
Plaza de toros de El Bibio (Gijón). Segundo festejo de la Feria de Begoña. Dos tercios de entrada.
Ganadería: Toros de Los Espartales, mansos, mansurrones y de escaso juego en su conjunto, aunque con movilidad en los primeros tercios.
Diego Ventura: Oreja y silencio.
Duarte Fernandes: Ovación y ovación.
Javier Funtanet (que tomaba la alternativa): Vuelta al ruedo tras petición y vuelta al ruedo.

Más noticias de Crónicas