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Diego Ventura anuncia que no acudirá a las galas de entrega de premios fuera de temporada

El rejoneador explica en un extenso comunicado que la acumulación de galardones, que le ocuparía 60 días de los 130 de entretiempo, le impide atender su cuadra, su ganadería y a su familia

Manolo Herrera

Manolo Herrera

Redactor

26 de Octubre de 2026
Diego Ventura anuncia que no acudirá a las galas de entrega de premios fuera de temporada
Decisión de calado en el rejoneo. Diego Ventura ha hecho público un comunicado oficial en el que anuncia que, como norma general, no asistirá en adelante a los actos de entrega de premios que se celebren fuera de sus compromisos profesionales.

El jinete sevillano, uno de los toreros más premiados cada temporada -puede llegar a torear unas 50 corridas-, explica con franqueza los motivos de una decisión meditada y difícil, que afecta a peñas, clubes taurinos, jurados y aficiones que siempre le han mostrado cariño y respeto.

Ventura detalla que cada acto supone un desplazamiento de un día de ida y parte del siguiente para regresar, y que la suma de todos los compromisos puede suponer cerca de 60 días dedicados exclusivamente a recoger premios, de los apenas 130 que separan una temporada de la siguiente. Unos días que, aclara, no son vacaciones.

A diferencia de sus compañeros de a pie, Ventura recuerda la particularidad de su profesión: no puede dejar de montar ni un solo día. Sus caballos, deportistas de élite, exigen un trabajo diario de ocho horas incluso terminada la temporada. A ello se suma la atención de su ganadería, con más de cien caballos entre yeguas y potros, y este año, el cuidado y recuperación 24 horas de los caballos accidentados en el siniestro de su camión.

El rejoneador añade un motivo personal: la necesidad de encontrar tiempo para su familia y sus hijos, ya que el torero trabaja precisamente cuando la mayoría descansa, en verano, fines de semana y festivos.

Ventura propone al sector una reflexión para avanzar hacia una fórmula similar a la de casi todas las disciplinas deportivas: entregar los reconocimientos durante las propias ferias, antes o después de los festejos, como ya hacen el Club Taurino de Murcia o el Rejón de Oro de Méjanes, en Francia.

Insiste en que no renuncia al reconocimiento, que seguirá teniendo el mismo valor para él, y agradece de corazón a quienes valoran su trabajo y comprendan su decisión.

TEXTO ÍNTEGRO DEL COMUNICADO:

COMUNICADO

Hay decisiones que no son fáciles de tomar, especialmente, cuando afectan a personas y entidades que siempre me han demostrado tanto cariño y respeto. A lo largo de mi carrera, he tenido la inmensa fortuna de recibir numerosos premios y reconocimientos de peñas, clubes taurinos, jurados y aficiones. Cada uno de ellos representa para mí un honor y un motivo de profundo agradecimiento. Pero hoy quiero compartir una realidad que, quizás, desde fuera no siempre se conoce. En una temporada en la que puedo llegar a torear unas 50 corridas, afortunadamente, son muchos los reconocimientos que recibo. En algunas ferias, incluso, hay distintas entidades que conceden dos o tres premios por una misma actuación. Y aunque no todas las localidades organizan entregas de premios, la suma de compromisos llega a ser difícilmente asumible.

Cada acto supone un desplazamiento, en muchas ocasiones, de un día de ida y parte del siguiente para regresar. Si sumamos todos esos compromisos, podríamos estar hablando de cerca de 60 días dedicados exclusivamente a recoger premios, de los apenas 130 que, aproximadamente, separan una temporada de la siguiente. Y esos 130 días no son vacaciones. En casi todas las disciplinas deportivas, como el fútbol, el tenis, la equitación o la doma, los premios se entregan el mismo día de la competición. Creo que en el mundo del toreo también sería positivo avanzar hacia una fórmula similar, en la que se programe la entrega de los reconocimientos durante las propias ferias, antes o después de los festejos.

A diferencia de mis compañeros de a pie, yo no me puedo permitir el lujo de dejar de montar ni un solo día o desplazar los caballos conmigo cada vez que me mueva para poder aprovechar el tiempo estando fuera. Mis caballos son deportistas de élite y exigen un trabajo diario, constante y especializado. Son muchos los caballos que debo preparar para afrontar la temporada con todas las garantías posibles y estar a la altura de mi propia trayectoria y de lo que la afición y el público esperan de mí. Y cada uno de esos caballos necesita atención, entrenamiento y dedicación. Tanto es así que este trabajo requiere aproximadamente de ocho horas diarias por mi parte, aún terminando la temporada. Son también los meses en los que debo atender mi ganadería, la reproducción y crianza de más de cien caballos, yeguas y potros, preparar a los jóvenes caballos que saldrán a la plaza y continuar trabajando para, como os digo, ofrecer lo mejor de mí la siguiente temporada. Este año, además, el accidente sufrido por el camión de mis caballos ha añadido una responsabilidad aún mayor: acompañar y atender su recuperación, que requiere cuidados constantes las 24 horas del día por parte de todo mi equipo, que también merece descansar y que tampoco lo está haciendo.

Nuestra profesión, además, tiene una particularidad: trabajamos cuando la mayoría de las familias descansan. Los veranos, los fines de semana y los días festivos son, precisamente, nuestros meses y días de mayor actividad. Por eso, cuando termina la temporada, también necesito encontrar tiempo para mi familia, para mis hijos y, por qué no, para incluso disfrutar de unos días de vacaciones con ellos. Durante años he intentado compaginarlo todo, pero he llegado a una conclusión: no puedo cumplir con todos los compromisos sin desatender otras responsabilidades igualmente importantes. Y tampoco quiero verme en la situación de tener que elegir qué premios recoger y cuáles no, establecer diferencias entre entidades que me merecen el mismo respeto o tener que buscar excusas para justificar mi ausencia. Prefiero decir la verdad: no tengo tiempo material para atenderlos todos.

Por ello, he tomado la decisión y como norma general de no asistir en adelante a los actos de entrega de premios que se celebren fuera de mis compromisos profesionales.

Creo que sería positivo que nuestro sector reflexionara sobre la posibilidad de entregar estos reconocimientos durante las propias ferias, antes o después de los festejos, como ya hacen algunas entidades, entre ellas el Club Taurino de Murcia o el famoso Rejón de Oro de Mejanes, en Francia. Es una fórmula habitual en casi todas las disciplinas deportivas y permitiría mantener viva una tradición tan bonita como la de reconocer los méritos de los profesionales, respetando al mismo tiempo sus calendarios y sus responsabilidades.

Quiero insistir en que esta decisión no disminuye en absoluto mi gratitud ni mi compromiso altamente demostrado durante toda mi carrera de estar cerca de la afición y quienes la representan. Cada premio seguirá teniendo para mí el mismo valor, lo recoja personalmente o no. No renuncio al reconocimiento. Renuncio únicamente a estar en todas partes donde se me requiere para recibirlos en estos meses fuera de temporada por cuánto me cuesta cada vez más compatibilizar el tiempo que ello requiere con el que necesito para mí y para seguir forjando mi cuadra para la siguiente campaña.

Gracias de corazón a quienes valoran mi trabajo y, especialmente, a quienes sepan comprender esta decisión.

DIEGO VENTURA

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