La Plaza de Toros de La Merced vivió una gran tarde de rejones con motivo de las Colombinas. Diego Ventura se erigió como el gran triunfador al abrir la Puerta Grande, mientras Guillermo Hermoso de Mendoza confirmó su excelente momento y Duarte Fernandes dejó una magnífica impresión en una corrida marcada por el buen juego de los toros de Fermín Bohórquez y el alto nivel de los actuantes.
La
corrida de rejones de la Feria de Colombinas respondió a las expectativas generadas por un cartel de máximo nivel y convirtió la
Plaza de Toros de La Merced en el escenario de una tarde de gran calidad ecuestre. Con un encierro de
Fermín Bohórquez que ofreció opciones para el lucimiento, el espectáculo estuvo presidido por el buen toreo a caballo, la emoción y la entrega de unos rejoneadores que hicieron disfrutar al público onubense.
El gran triunfador fue Diego Ventura, que volvió a exhibir su extraordinaria capacidad para conectar con los tendidos desde el primer momento. Con un repertorio repleto de ajuste, dominio y espectacularidad, el jinete sevillano firmó una actuación de máxima autoridad, destacando la precisión en las reuniones, la limpieza en las banderillas y una impecable compenetración con sus monturas. Su labor encontró el reconocimiento del palco y del público, que le premiaron con los trofeos necesarios para salir por la Puerta Grande.
Junto a él brilló con luz propia Guillermo Hermoso de Mendoza, quien confirmó el excelente momento que atraviesa. El navarro volvió a dejar patente la elegancia de su concepto, cimentado en la templanza, la cercanía al toro y la perfecta sincronía con sus caballos. Su actuación, de menos a más, terminó conquistando a los aficionados, que reconocieron una faena llena de calidad y personalidad, consolidándolo como uno de los nombres propios del festejo.
Especial mención merece Duarte Fernandes, que firmó una de las actuaciones más meritorias de la tarde. El rejoneador portugués dejó constancia de su progresión y de un concepto clásico y valiente del rejoneo, protagonizando momentos de gran brillantez en banderillas y manteniendo siempre una actitud decidida frente a un toro que exigió oficio. El fallo con el rejón de muerte le impidió redondear un triunfo mayor, pero su actuación fue ampliamente reconocida por los tendidos, que premiaron el esfuerzo y la calidad mostrados durante toda la lidia.
Andy Cartagena volvió a demostrar su experiencia y espectacularidad, ofreciendo una actuación vibrante que conectó con el público gracias a la vistosidad de sus suertes y a la entrega durante toda la lidia. Por su parte, Andrés Romero, muy querido por la afición onubense, dejó momentos de mérito y compromiso, mientras que Sebastián Fernández evidenció una vez más su progresión y personalidad, completando un cartel que mantuvo un elevado nivel artístico de principio a fin.
Los toros de Fermín Bohórquez ofrecieron, en líneas generales, movilidad y nobleza, permitiendo el lucimiento de los caballeros y favoreciendo un espectáculo dinámico, con ritmo y numerosos pasajes de emoción. La respuesta del público, que llenó prácticamente los tendidos de La Merced, fue acorde con lo vivido sobre el albero, premiando las actuaciones más destacadas y despidiendo con una prolongada ovación a los triunfadores.
La salida a hombros de Diego Ventura puso el broche de oro a una tarde que también confirmó el gran momento de Guillermo Hermoso de Mendoza y la firme proyección de Duarte Fernandes, tres nombres que acapararon el protagonismo de una corrida de rejones que volvió a situar a Huelva como una de las grandes citas del calendario taurino estival.