El alumno de la Escuela Taurina de Madrid cortó dos orejas y rabo al mejor añojo de la tarde, mientras que Juan Cánovas perdió un triunfo mayor con la espada en una interesante clase práctica celebrada con reses de Los Cerezos.
La plaza de toros de Collado Villalba acogió una interesante clase práctica en la que los alumnos participantes dejaron muestras de entrega, ilusión y buenas maneras frente a un encierro de añojos de Los Cerezos. La tarde tuvo como gran triunfador a Diego Gil, que cortó dos orejas y rabo al mejor ejemplar del festejo, aunque también destacaron la disposición de Juan Cánovas y Luis Izaguirre, ambos condicionados por el uso de los aceros.
Luis Izaguirre abrió su actuación dejando patente desde el primer momento sus ganas de ser torero. Afrontó la lidia con mucha verdad y actitud, buscando siempre hacer las cosas con pureza y entrega. Logró conectar con los tendidos gracias a una labor sincera y llena de intención, pero la espada le privó de tocar pelo después de una actuación que mereció mejor recompensa.
Uno de los nombres propios de la tarde fue Juan Cánovas. El novillero tuvo que enfrentarse a uno de los ejemplares más complicados del festejo, un animal exigente que planteó dificultades durante toda la lidia. Lejos de volver la cara, Cánovas supo ponerse a la altura de las circunstancias, mostrando firmeza, capacidad y una gran actitud. Consiguió imponerse a las complicaciones del añojo y construir una faena de mérito que pudo haber tenido un premio mucho más importante. Sin embargo, el fallo con la espada le privó de las dos orejas, quedando finalmente su actuación recompensada con un único trofeo.
Menos opciones tuvo Guillermo Velasco. Su oponente fue un ejemplar complicado que nunca terminó de permitir el lucimiento. A pesar de ello, el joven novillero mantuvo una actitud positiva durante toda la lidia, intentando siempre sacar partido a las escasas posibilidades que ofreció el animal. La voluntad y las ganas fueron las notas más destacadas de una actuación marcada por la falta de colaboración del añejo.
El gran momento de la tarde llegó de la mano de Diego Gil. El joven torero se encontró con el mejor becerro del festejo y supo aprovechar todas sus virtudes para firmar una actuación de gran nivel. Con un concepto basado en la verdad y la pureza, Diego Gil cuajó una faena llena de personalidad, temple y sentimiento, entendiendo perfectamente las condiciones de su oponente. La conexión con el público fue total y la contundencia de su actuación encontró reflejo en la concesión de las dos orejas y el rabo, rubricando así el triunfo más importante de la jornada.
Collado Villalba disfrutó así de una tarde en la que los jóvenes valores dejaron motivos para la esperanza, mostrando ambición, entrega y el deseo de seguir creciendo en el difícil camino del toreo.
Ficha del festejo
Plaza de toros de Collado Villalba (Madrid) – Clase práctica. Añojos de Los Cerezos, de variado juego. Destacó el ejemplar lidiado en cuarto lugar, el mejor de la tarde por su calidad y nobleza.
• Luis Izaguirre, ovación.
• Juan Cánovas, oreja.
• Guillermo Velasco, ovación.
• Diego Gil, dos orejas y rabo.
Incidencias: Buena entrada en los tendidos para presenciar una clase práctica en la que los jóvenes alumnos mostraron disposición, entrega y ganas de agradar. Diego Gil resultó el gran triunfador de la tarde tras cortar dos orejas y rabo al mejor añojo del festejo.