Damian Castaño y Francisco Montero vuelta al ruedo por coleta en la corrida desafío de Orthez
Un buen toro de Raso de Portillo y otro interesante de Dolores Aguirre destacan en una corrida de escaso valor artístico por parte de la terna.
26 de Julio de 2026

Ficha del Festejo
PlazaPlaza de toros de Orthez (Francia)
GanaderíaToros de Raso de Portillo (1º,2ºy3º) y Dolores Aguirre (4º,5ºy6º)
FestejoToros de Raso de Portillo y Dolores Aguirre de buena presencia y juego variado. Dieron sendas vueltas al ruedo Damian Castaño y Francisco Montero, en una tarde en la que Cristian Pérez no tuvo opciones.
Damián Castaño
Vuelta al ruedo y ovación
Francisco Montero
Ovación y vuelta al ruedo
Cristian Pérez
Silencio y silencio
Dos vueltas al ruedo fueron el escaso resultado de la tarde de hoy en Orthez. Una tarde en la que los toros fueron protagonistas por encima de los espadas, desbordados por momentos y muy desacertados con los aceros.
El salmantino Damián Castaño dejó una faena interesante ante su primero, toro mal picado que recibió tres varas mal ejecutadas. En el trasteo de muleta anduvo algo acelerado, pese a que dejó buenos pasajes por ambos pitones de un exigente animal, destacando una buena serie al natural que le valía para dar una vuelta al ruedo tras una estocada casi entera.
Ante su segundo oponente, esta vez de Dolores Aguirre, no acabó de entender la condición del astado. De nuevo acelerado, no logró asentarse para exprimir así la calidad que mostró el toro por el pitón derecho. Con la espada no hizo sino empeorar las cosas, dejando un pinchazo hondo contrario y atravesado que requirió de un golpe de verduguillo para enviar finalmente a su último antagonista al desolladero.
El nombre propio de la tarde en lo que a espadas se refiere fue el hispano-germano Francisco Montero. Su primera actuación ante un toro de Raso de Portillo estuvo marcada por una gran entrega. Tres puyazos bien propiciados tomó el toro, que no le impidieron lucir su nobleza y su afán de repetir en el posterior trasteo de muleta.
Inició por bajo, dejó buenos momentos, especialmente al natural, con una gran serie antes de tomar la espada. Desgraciadamente, el mal uso de esta, con cuatro pinchazos y un golpe de verduguillo, casi le cuestan los tres avisos. Ovación.
En el quinto toro de la tarde, esta vez mucho más complejo, con el hierro de Dolores Aguirre, firmó una faena de poder ante un burel que se quedaba corto y buscaba el pecho.
Una vez más Montero demostró ser de los valientes del escalafón, metiéndose entre los pitones cuando el toro ya se había rajado. Se aculó el toro en tablas y logró con habilidad meter la mano. Petición minoritaria y vuelta al ruedo.
De vacío se fue Cristian Pérez en una tarde de mucha entrega. Estuvo voluntarioso con sus dos toros, colocándolos en largo al caballo, pese a que después ninguno de los dos permitió el lucimiento estético. Lidió con el peor lote de la tarde, al que además no mató bien, requiriendo de pinchazos y golpes de descabello durante toda la tarde.


