La Plaza Hexagonal de Almadén vivió una tarde de triunfo en la festividad de Santiago. Antonio Linares y Carlos Aranda salieron a hombros tras firmar las faenas más completas de una corrida en la que Oliva Soto dejó destellos de su clasicismo frente a un encierro de El Pizarral de juego desigual.
La histórica Plaza de Toros de Almadén volvió a convertirse en el epicentro de la tauromaquia con motivo de la festividad de Santiago. Un buen ambiente en los tendidos acompañó una tarde de emoción y entrega en la que
Antonio Linares y Carlos Aranda se erigieron como los grandes protagonistas al abrir la Puerta Grande tras cuajar dos actuaciones de gran nivel.
Oliva Soto abrió plaza con el sello de su toreo clásico y templado. El sevillano dejó pasajes de gran calidad, especialmente por el pitón derecho, en una labor marcada por la suavidad y el buen gusto. Aunque su lote no terminó de romper hacia adelante, el veterano espada mostró oficio y torería, siendo reconocido por el público con una cariñosa ovación.
Antonio Linares protagonizó una de las actuaciones más rotundas de la tarde. El diestro se mostró firme, seguro y muy asentado delante de la cara del toro, imponiendo un toreo de mando y ligazón que conectó rápidamente con los tendidos. Supo aprovechar las mejores embestidas de su lote con series profundas y bien rematadas, demostrando madurez y una gran capacidad para interpretar la lidia. Su entrega encontró recompensa con los máximos trofeos, saliendo a hombros entre el reconocimiento del público.
Carlos Aranda no quiso quedarse atrás y respondió con otra actuación de alto voltaje. El manchego firmó una faena intensa, variada y de gran conexión con los aficionados, destacando por el temple, la profundidad de sus muletazos y la ambición mostrada durante toda la lidia. Tras una estocada efectiva, el público premió su importante labor con los trofeos necesarios para acompañar a Antonio Linares en la salida a hombros, poniendo el broche de oro a una tarde de triunfo.
Los toros de El Pizarral ofrecieron un comportamiento desigual, aunque varios ejemplares permitieron el lucimiento de los espadas, especialmente de Antonio Linares y Carlos Aranda, que supieron aprovechar las opciones de sus respectivos lotes para rubricar dos actuaciones de gran peso.
Al término del festejo, la afición abandonó la Plaza Hexagonal con la satisfacción de haber presenciado una corrida entretenida y de notable nivel artístico, marcada por el doble triunfo de Antonio Linares y Carlos Aranda, quienes compartieron la Puerta Grande y dejaron una magnífica imagen en una de las citas más señaladas del verano taurino de Almadén.