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Aníbal Ruiz: una alternativa de entrega y triunfo en Ciudad Real

Ciudad Real vivió una jornada histórica el 2 de julio de 1998 con la alternativa de Aníbal Ruiz. El joven alcazareño, considerado una de las grandes promesas del escalafón tras una brillante etapa como novillero, respondió a la responsabilidad del momento con una actuación firme y entregada que le valió el corte de dos orejas en el toro de la ceremonia.

Ana Teresa Ramos

Ana Teresa Ramos

Redactor

2 de Julio de 2026
Aníbal Ruiz: una alternativa de entrega y triunfo en Ciudad Real

Ficha del Festejo

PlazaPlaza de Toros de Ciudad Real
GanaderíaGanadería López Flores
FestejoAníbal Ruiz cortó dos orejas al toro de su alternativa, Cuernoraso, de capa negra. El astado fue brindado por el joven matador a su madre, en uno de los momentos más emotivos de la tarde.
La Plaza de Toros de Ciudad Real registró un ambiente de gran expectación para asistir a la alternativa de Aníbal Ruiz, uno de los novilleros más destacados de la temporada. El manchego recibió los trastos de manos de Jesulín de Ubrique, con Víctor Puerto como testigo, en una ceremonia que marcó el inicio de su trayectoria como matador de toros.

El toro de la ceremonia, Cuernoraso, negro y perteneciente a la ganadería de López Flores, permitió a Ruiz mostrar las cualidades que le habían convertido en uno de los nombres propios del escalafón novilleril. Vestido de azul purísima y oro, el nuevo matador afrontó la faena con serenidad y decisión, dejando muletazos de buen trazo y demostrando seguridad impropia de quien acababa de doctorarse.

Uno de los momentos más emotivos llegó antes del inicio de la lidia, cuando Aníbal Ruiz brindó el toro de la alternativa a su madre. El gesto fue recibido con una cálida ovación por parte del público, que acompañó al torero durante toda la faena. La conexión con los tendidos fue creciendo a medida que avanzaba la labor, cimentada en la entrega y el deseo de triunfar en una fecha irrepetible.

Tras una estocada efectiva, la petición de trofeos fue mayoritaria y la presidencia concedió dos orejas, premiando una actuación que confirmó las altas expectativas depositadas en el joven diestro. La vuelta al ruedo estuvo marcada por el entusiasmo del público, consciente de haber presenciado el nacimiento de un nuevo matador de toros.

Aquella tarde supuso el comienzo de la carrera profesional de Aníbal Ruiz, quien un año después confirmaría la alternativa en Las Ventas de Madrid. Su brillante etapa como novillero y el éxito alcanzado en Ciudad Real consolidaron su nombre entre las jóvenes figuras del toreo de finales de la década de los noventa.

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