Álvaro Lorenzo abre la Puerta Grande de El Bibio en el inicio de la Feria de Begoña
Alejandro López
Redactor

Ficha del Festejo
PlazaGijón
GanaderíaLa Quinta
FestejoEl torero toledano corta una oreja a cada toro de su lote y se convierte en el gran triunfador de una tarde en la que Clemente también pasea un trofeo y La Quinta deja dos toros destacados
Álvaro Lorenzo
oreja y oreja tras aviso.
Ginés Marín
ovación y silencio tras aviso.
Clemente
silencio y oreja.
Gijón (Asturias), 2026. La Feria de Begoña de Gijón arrancó con triunfo para Álvaro Lorenzo, que consiguió abrir la Puerta Grande de la plaza de toros de El Bibio tras cortar una oreja a cada uno de sus toros. El toledano protagonizó una tarde sólida y templada, especialmente ante un buen cuarto de La Quinta, mientras Clemente paseó una oreja del sexto, otro de los ejemplares destacados de la corrida.
La tarde estuvo marcada también por la buena disposición de Ginés Marín y por el percance sufrido por el subalterno toledano Fernando Pérez, que tuvo que pasar a la enfermería después de ser cogido por el quinto toro.
Antes de comenzar el paseíllo, la plaza guardó un minuto de silencio en memoria de Doña Pilar González del Valle, Marquesa de la Vega de Anzo. Posteriormente, se descubrió una placa conmemorativa junto al burladero del callejón que habitualmente transitaba.
Abrió plaza Álvaro Lorenzo, que aprovechó las buenas condiciones del primero de La Quinta para construir una faena templada y de menos a más. El toledano supo sacar partido de la embestida del animal por ambos pitones, mostrando oficio en aquellos momentos en los que al toro le costaba salir de los vuelos.
La faena fue ganando consistencia conforme avanzaba y terminó de tomar vuelo gracias al buen manejo de las distancias y los tiempos. Una estocada efectiva puso fin a la actuación, siendo recompensada con una oreja, la primera de la tarde y de la Feria de Begoña.
El segundo correspondió a Ginés Marín, que aprovechó de salida la nobleza del animal en un vistoso recibo capotero. Sin embargo, el toro perdió fuerza después del paso por el caballo y condicionó el desarrollo de la faena.
El extremeño trató de mantener el tono de la actuación y encontró algunos pasajes de interés con la mano izquierda, aunque la labor no terminó de calar en los tendidos. Tras una media estocada, Ginés Marín fue obligado a saludar una ovación.
El tercero fue para Clemente, frente a un toro brusco y con poca fuerza que incluso fue protestado por el público. El francés puso voluntad y consiguió extraer algunos naturales y derechazos de mérito, pero las dificultades del animal impidieron que la faena alcanzara mayor continuidad.
El desacierto con la espada terminó de reducir sus opciones y Clemente escuchó silencio.
El cuarto fue el gran toro de la tarde. Álvaro Lorenzo volvió a encontrarse con un ejemplar de La Quinta que mostró buenas condiciones y que rompió la tónica general de sus hermanos.
El toledano realizó una faena sólida por ambos pitones, con especial importancia del toreo al natural, donde consiguió los momentos de mayor profundidad. Lorenzo mostró seguridad, temple y oficio, llevando al toro con suavidad y aprovechando sus buenas condiciones.
Cerró la faena con unas bernadinas antes de entrar a matar. Una estocada y un descabello precedieron a la concesión de una oreja, mientras el toro fue ovacionado en el arrastre.
Con su segundo trofeo de la tarde, Álvaro Lorenzo aseguraba la Puerta Grande de El Bibio.
El quinto estuvo condicionado desde el principio por el grave susto protagonizado por el subalterno Fernando Pérez. El toledano perdió pie y fue cogido por el toro de La Quinta, teniendo que ser trasladado a la enfermería.
Ginés Marín tuvo que afrontar después un ejemplar falto de raza y empuje, que terminó incluso echándose en varias ocasiones. El extremeño trató de mantener la faena, pero la falta de continuidad del toro hizo imposible que la labor tomara vuelo.
El fallo con los aceros terminó de complicar la situación y Ginés Marín escuchó silencio tras aviso.
Cerró plaza Clemente, que encontró en el sexto otro de los toros destacados de la corrida. El animal mostró clase y permitió al francés desarrollar una faena de mayor nivel que la de su primer turno.
Tras un buen inicio por bajo, Clemente encontró rápidamente el ritmo de la embestida y comenzó a hilvanar series templadas y profundas por ambos pitones. El toreo al natural volvió a ser uno de los puntos fuertes de su actuación, con muletazos de buen trazo y profundidad.
El francés cerró su labor con manoletinas antes de dejar una estocada entera. El público reconoció su actuación y el palco concedió una oreja.
La primera corrida de la Feria de Begoña dejó así a Álvaro Lorenzo como gran triunfador, después de cortar dos orejas y abrir la Puerta Grande de El Bibio. El toledano confirmó su buen momento con dos actuaciones solventes y especialmente destacada la protagonizada ante el cuarto.
Clemente, por su parte, cerró la tarde con una importante actuación ante el sexto, logrando cortar una oreja, mientras Ginés Marín dejó una imagen de actitud y disposición pese a encontrarse con un lote de menores posibilidades.
En el apartado ganadero, La Quinta ofreció una corrida de juego variado, destacando especialmente el cuarto por su nobleza y buen comportamiento, así como el sexto, que mostró clase y permitió a Clemente desarrollar una faena de interés.
La jornada inaugural de la Feria de Begoña quedó finalmente marcada por el triunfo de Álvaro Lorenzo, el buen hacer de Clemente y el percance de Fernando Pérez, en una tarde que abrió el ciclo gijonés con la Puerta Grande del torero toledano.


