Algeciras: Sergio Galán, Lea Vicens y Guillermo Hermoso de Mendoza devuelven la magia del rejoneo a Las Palomas
El reencuentro con el arte de Marialva en una tarde de entrega y triunfo compartido

Manolo Herrera
Redactor

Ficha del Festejo
PlazaLas Palomas, Algeciras
GanaderíaCuatro toros de José Rosa Rodrigues, uno de Hermoso de Mendoza (2°) y uno de Romao Tenorio (3°)
Sergio Galán
Palmas y dos orejas
Lea Vicens
Oreja con petición de la segunda y oreja
Guillermo Hermoso de Mendoza
Ovación con saludos y dos orejas.
Volvía el arte de Marialva, el eco ancestral de los cascos sobre el limpio albero, a clausurar el abono de Las Palomas. Algeciras, que guardaba en su memoria la liturgia del rejoneo tras años de obligada ausencia —salvando la leve presencia de alguna corrida mixta—, volvió a vestirse de gala para revivir la emoción de la doma, la fijeza y el valor. A pesar de un encierro de juego desigual que midió sus fuerzas y su entrega a cuentagotas, la terna de caballeros y la amazona lograron insuflar la ilusión perdida, cuajando una tarde de clamoroso triunfo que justificó con creces la expectación de la afición gaditana.
Abrió la función Sergio Galán ante un astado que impuso la frialdad inicial en los tendidos. Fue aquella una labor templada, de pulso fino, donde el conquense tuvo que sobajar las embestidas de un toro que no terminó de romper. Tras el silencio respetuoso de su primero, el aroma del gran toreo brotó en el cuarto de la tarde, un ejemplar de José Rosa Rodrigues que sacó a relucir la nobleza de la sangre Murube. Galán, con esa pureza clásica que le define, cuajó una faena in crescendo, encontrando los mimbres perfectos para hilvanar pasajes de excelsa plasticidad. Su magisterio caló hondo en la afición, abrochando su obra con un certero rejón de muerte que desató la petición unánime: dos orejas de ley que premiaban la madurez de un concepto intachable.
Lea Vicens volvió a dejar patente en Algeciras que la elegancia no está reñida con la raza. Su paso por el coso de Las Palomas fue un compendio de distinción y entrega absoluta. A lomos de caballos de la categoría de Jocker, Bético o Aladín, la amazona francesa firmó dos faenas de exquisita conjunción, citando de frente y batiendo al pitón contrario con una naturalidad pasmosa. En su primer oponente toreó con prestancia, encauzando las embestidas con pulcritud; la petición de la segunda oreja fue clamorosa, quedando el premio en un apéndice de peso. Lejos de conformarse, frente al quinto de la tarde volvió a entregarse en una labor de fino encaje y suma torería, cortando otra oreja que le aseguraba de forma incontestable el billete para la Puerta Grande.
La gesta de la jornada llevó la firma de Guillermo Hermoso de Mendoza. Llegaba el joven navarro notablemente debilitado, convaleciente de un severo cuadro vírico que le había conducido a dependencias hospitalarias la noche anterior. Sin embargo, el pundonor de la dinastía se impuso a la fiebre. Su primer toro, con el hierro de Romao Tenorio, fue un pozo de mansedumbre que hizo caso omiso a las cabalgaduras. Lejos de desistir, Guillermo se arrimó una enormidad, jugándose el físico en terrenos de compromiso y empujando al astado a embestir en una demostración de puro coraje que el público supo valorar con una rotunda ovación.
La apoteosis llegó en el sexto. El astado ofreció mayores opciones y el estallido fue inmediato. Sobre la montura de un colosal Berlín, el navarro formó un auténtico alboroto toreando a dos pistas, cosiéndose los pitones a la grupa en un palmo de terreno. La plaza entera vibró con la verdad de un toreo ejecutado de frente, de poder a poder. La entrega de Guillermo encontró el eco perfecto en unos tendidos entregados que empujaron con fuerza su labor. Tras un rejonazo inapelable, las dos orejas cayeron por su propio peso, cerrando de manera triunfal una gran tarde que devuelve al toreo a caballo el brillo y la categoría que Algeciras merecía.
Ficha del festejo:
Algeciras, sábado 27 de junio de 2026. Plaza de toros de Las Palomas. Última de abono. Un tercio de entrada.
Ganadería: Cuatro toros de José Rosa Rodrigues (origen Murube), bien presentados y de juego variado, destacando el excelente cuarto; uno de Hermoso de Mendoza (2°), que sirvió; y uno de Romao Tenorio (3°), deslucido y manso.
Sergio Galán: Palmas y dos orejas.
Lea Vicens: Oreja con petición de la segunda y oreja.
Guillermo Hermoso de Mendoza: Ovación con saludos y dos orejas.


