Crónicas

Zaragoza inaugura su Feria del Pilar con la firmeza de Mario Vilau y la entrega de David Sejas ante la exigencia de Los Maños

El Coso de la Misericordia ha dado el pistoletazo de salida a la esperada Feria del Pilar de Zaragoza. Lo ha hecho con una apasionante novillada con picadores que mantuvo la emoción en los tendidos de principio a fin. Frente a un serio encierro de la ganadería aragonesa de Los Maños, los novilleros Mario Vilau y David Sejas se convirtieron en los grandes nombres de la tarde, dejando pasajes de mucha firmeza y dando sendas vueltas al ruedo tras dos faenas de mucho mérito que solo la espada privó de un triunfo mayor.

Abel Esteban

Abel Esteban

Redactor

10 de Octubre de 2026
Zaragoza inaugura su Feria del Pilar con la firmeza de Mario Vilau y la entrega de David Sejas ante la exigencia de Los Maños
Foto: José Salvador

Ficha del Festejo

PlazaCoso de La Misericordia (Zaragoza)
GanaderíaNovillos de Los Maños
FestejoCoso de La Misericordia (Zaragoza). Primer festejo de la Feria del Pilar 2026. Supera la media entrada. Novillos de Los Maños. Mario Vilau, ovación y vuelta al ruedo; Jesús Yglesias, silencio y silencio; David Sejas, vuelta al ruedo y silencio. Novillos bien presentado de juego variado. Varios mostraron bravura y exigencia; otros resultaron más complicados y mansos.

Mario Vilau

Ovación y Vuelta al ruedo

Jesús Yglesias

Silencio y Silencio

David Sejas

Vuelta al ruedo y Silencio

El inicio del abono zaragozano siempre trae consigo un ambiente especial. La Misericordia volvió a abrir sus puertas para una Feria del Pilar con la expectación propia de las grandes citas y el aroma a tradición que acompaña al festejo inaugural. En el ruedo esperaba la novillada de Los Maños, una divisa de la tierra que impuso la seriedad y el nivel de exigencia característico de su encaste, obligando a los tres novilleros a mostrar credenciales firmes para hacerse respetar sobre el albero aragonés.


El catalán Mario Vilau dejó claro nada más empezar que venía a por todas en Zaragoza. Al primer novillo de la tarde lo recibió de rodillas en el centro del ruedo, un gesto que conectó rápido con la plaza. Aunque el animal se quedó corto en sus embestidas, Vilau supo apretarlo por el pitón derecho con muletazos suaves y muy templados. El fallo con el descabello tras una buena estocada dejó su premio en una ovación.

Su actuación más completa llegó con el cuarto. Repitió la recepción de rodillas ante un oponente que tendía a distraerse e irse suelto de la muleta. Lejos de venirse abajo, Vilau puso la actitud que le faltaba al novillo, imponiendo su ritmo y sujetándolo con mucha cabeza en la muleta. Tras estocar al animal, la plaza pidió con fuerza la oreja, pero el presidente no la concedió y el novillero dio una aclamada vuelta al ruedo.

A Jesús Yglesias le tocó bailar con la más fea de la novillada. Su primer novillo careció por completo de transmisión y emoción, saliendo desentendido de los pases e impidiendo que el torero pudiera armar faena.

Tampoco tuvo suerte con el quinto, un animal complicado desde los primeros tercios que protestó en banderillas y sacó un fondo manso en la muleta, buscando siempre huir de la pelea. Ante las nulas facilidades de su novillo, Yglesias decidió cortar por lo sano y finiquitar el tramo con los aceros, escuchando el silencio en ambos turnos.

El oscense David Sejas asumió el compromiso ante la afición aragonesa con una valentía tremenda. En tercer lugar se midió al novillo más fiero y exigente de la tarde, un animal que peleó con mucha fuerza en el caballo hasta empujarlo contra las tablas. A pesar de la exigencia del novillo, Sejas no se amedrentó, le plantó cara con gran entrega y se ganó una merecida vuelta al ruedo de un público volcado con su esfuerzo.

En el sexto y último de la función, Sejas volvió a arrodillarse en los medios para iniciar su tramo final tras brindarle la faena a Cristiano Torres. Más sereno que en su primer turno, entendió a la perfección las buenas embestidas del novillo por el lado izquierdo, toreando con temple y naturalidad. Lamentablemente, dos pinchazos antes de la estocada enfriaron la opción de cortar trofeo, cerrando su tarde con una ovación del público.

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