La ganadería de Virgen María será la encargada de inaugurar esta tarde la Feria de Pentecostés de Nîmes, una cita marcada en rojo para la divisa, que vuelve al coso francés con el recuerdo de tardes históricas y la ilusión de seguir consolidando su línea ganadera.
La ganadería de Virgen María protagoniza esta tarde el arranque de la Feria de Pentecostés de Nîmes, una plaza muy especial para la casa y que, según reconoce Jean Marie Raymond, supone siempre “un sueño hecho realidad”. No se trata únicamente de una comparecencia más en el calendario, sino de una cita cargada de simbolismo para una ganadería que ha firmado en el ruedo francés algunos de los capítulos más importantes de su trayectoria reciente.
En la memoria permanecen especialmente las corridas lidiadas en 2018 y 2024, dos temporadas que marcaron un punto de inflexión para la divisa. “Aquellas tardes supusieron un paso adelante muy importante para nosotros”, explica el ganadero, consciente de todo el trabajo silencioso que existe detrás del toro bravo: meses de preparación en el campo, selección constante y la búsqueda permanente de un animal que reúna todas las condiciones deseadas.
La corrida reseñada para esta temporada responde fielmente a la filosofía de la casa. Desde la ganadería destacan la seriedad y la armonía del encierro, además de la variedad genética de los animales, aspecto que consideran clave para ofrecer posibilidades distintas durante la lidia. “Es una corrida muy bien hecha, con expresión y buenas caras. Está abierta de sementales y pensamos que puede dar mucho juego”, señalan.
El objetivo de Virgen María sigue siendo criar un toro completo, capaz de emocionar tanto al torero como al aficionado. Un animal con transmisión, bravura, calidad y entrega, pero sin perder nunca la nobleza, una condición que consideran fundamental dentro de su concepto ganadero. “Trabajamos mucho esa nobleza para mantener el equilibrio de la bravura y que el toro no pierda el motor”, concluye Jean Marie Raymond.