Ventura manda en una tarde de grandes faenas sin espada en Ciudad Real
Lleno en la plaza de toros de Ciudad Real para el cierre de la Feria de la Virgen del Prado. Diego Ventura abrió la Puerta Grande tras cortar dos orejas, mientras Talavante y Roca Rey protagonizaron faenas de gran nivel que quedaron sin premio por culpa de los aceros.

Ana Teresa Ramos
Redactor

Ficha del Festejo
PlazaPlaza de Toros de Ciudad Real
Ganadería2 toros de Ángel Sánchez y Sánchez para rejones; 3 de Victoriano del Río y 1 de Toros de Cortés para lidia a pie.
FestejoCorrida seria y de juego desigual, con un toro especialmente notable para Talavante y un cuarto muy propicio para Diego Ventura. La nobleza y la clase aparecieron en varios ejemplares, aunque también hubo toros que se apagaron o presentaron menores posibilidades de lucimiento.
La gran protagonista de la tarde fue la espada: Talavante y Roca Rey perdieron premios importantes por sus fallos con los aceros. Ventura, en cambio, aprovechó al cuarto, cortó las dos orejas y puso el broche triunfal a la Feria de la Virgen del Prado saliendo a hombros.
Ciudad Real, 21 de agosto de 2026. La Feria de la Virgen del Prado echó el cierre con una plaza llena y una tarde de expectación máxima, de esas en las que el cartel reunía todos los ingredientes para una gran jornada taurina. Diego Ventura, Alejandro Talavante y Roca Rey respondieron desde sus respectivos terrenos, aunque solo el rejoneador pudo traducir su actuación en una salida a hombros.
Ventura abrió plaza ante un toro de Sánchez y Sánchez manejable y con querencia hacia las tablas. El rejoneador encontró momentos de notable calidad a lomos de Lío y Fouto, aunque la faena perdió fuerza en el tramo final y los desaciertos con el rejón de muerte redujeron el premio a una ovación.
El cuarto fue otra historia. Ventura salió decidido y encontró un toro con mayor recorrido, construyendo una faena que fue creciendo a medida que se sucedían las suertes. Con Nómada llevó al astado cosido al estribo, mientras que sobre Bronce protagonizó algunos de los momentos más espectaculares de la tarde, clavando sin cabezada. El remate con Brillante, entre rosas y banderillas cortas al violín, puso en pie a los tendidos. Aunque necesitó un segundo intento con el rejón de muerte, las dos orejas terminaron en sus manos y la Puerta Grande quedó asegurada.
Talavante se encontró en segundo lugar con Bocinero, uno de los grandes toros de la corrida. El de Victoriano del Río mostró clase y recorrido por ambos pitones, especialmente por el izquierdo, y el extremeño dejó una faena pulcra, templada y variada. Hubo buenos momentos con el capote y naturales de calidad, pero faltó ese punto de rotundidad que exigía el toro. La espada volvió a ser el enemigo y todo quedó en una ovación.
El quinto, más deslucido y venido abajo desde los primeros compases, no permitió al torero extremeño repetir la brillantez anterior. Talavante abrevió ante un animal que además se hizo difícil de matar, hasta el punto de dar vuelta y media al ruedo con la espada dentro. Silencio tras aviso.
Roca Rey puso desde el comienzo el voltaje que acostumbra. En el tercero, el peruano encendió la plaza con un quite por saltilleras y gaoneras y continuó con un inicio de faena de rodillas en los medios, con pases cambiados por la espalda que levantaron a los tendidos. Cuando el toro perdió fuelle, Roca se echó encima y terminó entre los pitones, dispuesto a arrancar el triunfo. Pero los fallos con la espada hicieron desaparecer cualquier posibilidad de premio.
El sexto volvió a encontrar a un Roca Rey entregado. El toro llegó con velocidad y el peruano respondió con un toreo fundamental, mandón y de trazo recto, especialmente en las primeras tandas. Cuando el animal comenzó a quedarse corto, el torero apretó todavía más, dejándose llegar los pitones y exponiendo hasta el final. La espada, de nuevo, cerró la puerta al triunfo. Hubo ovación con saludos y petición de oreja.
Así terminó una tarde marcada por el contraste: mucho toreo y poco acero. Talavante y Roca Rey dejaron argumentos suficientes para haber acompañado a Ventura en la Puerta Grande, pero ninguno encontró el golpe definitivo con la espada. El rejoneador, en cambio, aprovechó la oportunidad y terminó siendo el gran protagonista del cierre de feria.
El balance final fue de dos orejas para Diego Ventura; ovación y silencio tras aviso para Talavante; y palmas tras aviso y ovación con saludos para Roca Rey. La feria se despidió, por tanto, con Ventura a hombros y con la sensación de que la espada impidió que una tarde de grandes faenas tuviera un resultado todavía más rotundo.



