El torero extremeño evoluciona favorablemente de las graves cornadas sufridas en Moralzarzal, mientras los médicos siguen evaluando una lesión vascular en la pierna derecha.
Tomás Angulo permanece ingresado en la Unidad de Cuidados Intensivos desde el pasado sábado, cuando resultó gravemente herido durante un festejo celebrado en Moralzarzal. El diestro sufrió dos cornadas de gran alcance en el muslo izquierdo, de 25 y 20 centímetros respectivamente, que afectaron a la arteria femoral y obligaron a una intervención de urgencia.
A pesar de la gravedad de las lesiones, el torero ha experimentado una ligera mejoría en las últimas horas. Según ha explicado, ha podido descansar mejor durante la noche y continúa bajo estrecha vigilancia médica mientras avanza su recuperación.
“Esta noche he podido dormir algo más y me encuentro mejor. Me han realizado las curas y ya me han retirado uno de los drenajes que tenía en las heridas. Ahora estoy pendiente de que los médicos valoren si pueden retirar el resto y si puedo comenzar a moverme o incluso dar algunos pasos”, señala el torero.
La principal preocupación médica se centra ahora en la pierna derecha, donde no recibió ninguna cornada, pero sí sufrió una lesión vascular derivada del fuerte traumatismo ocasionado por el percance. Aunque inicialmente se contempló una nueva intervención quirúrgica, los especialistas optaron por aplazar cualquier decisión.
“Los médicos decidieron esperar para observar cómo responde la arteria cuando empiece a moverme. Todo estaba preparado para la operación, pero finalmente consideraron más conveniente seguir evaluando la evolución”, explica.
Angulo detalla que presenta un hematoma o una compresión en la arteria de la pierna derecha que, aunque permite una circulación sanguínea adecuada, no alcanza su funcionamiento óptimo. Esta situación podría provocar molestias, cansancio o falta de riego durante esfuerzos físicos exigentes.
Los facultativos consideran que una intervención inmediata entraña riesgos importantes debido al estado general del paciente. La administración de anticoagulantes necesaria para la operación podría favorecer hemorragias en otras zonas afectadas por las contusiones.
Por ello, el equipo médico ha optado por mantener una actitud prudente y continuar observando la evolución clínica del torero. La decisión sobre una posible operación dependerá de cómo responda la arteria cuando recupere la movilidad, una circunstancia que se valorará en los próximos días y semanas.