El diestro francés sufrió un corte mientras estoqueaba a su primer toro, pero continuó la lidia y terminó cortando tres orejas antes de ser trasladado al Hospital de Nimes
Sebastián Castella terminó la tarde de ayer en Vauvert con un importante triunfo y, al mismo tiempo, con el paso por la enfermería. El diestro francés sufrió una herida por corte en la mano izquierda mientras lidiaba al primero de su lote, aunque el percance no le impidió continuar con su compromiso.
El percance se produjo en el momento de entrar a matar a su primer toro, perteneciente a la ganadería de Núñez de Tarifa. Castella consiguió cobrar la estocada y fue premiado con una oreja, aunque no pudo recoger personalmente el trofeo al dirigirse inmediatamente a la enfermería para ser atendido.
Lejos de abandonar la corrida, el francés regresó posteriormente al ruedo para enfrentarse al cuarto de la tarde. Ante este ejemplar desarrolló una faena de mayor calado, basada en el temple, el gusto y el buen manejo de ambos pitones, logrando nuevamente llegar con fuerza a los tendidos. La estocada definitiva puso en sus manos las dos orejas.
De esta manera, Castella terminó la corrida con tres orejas, el mismo balance que su paisano El Rafi, mientras que Lea Vicens paseó una. Sin embargo, el diestro galo no pudo participar en la salida a hombros debido a que tuvo que permanecer en la enfermería para ser atendido de la lesión.
Tras finalizar el festejo, Sebastián Castella fue trasladado al Hospital de Nimes para ser intervenido de la herida en la mano izquierda.
La actuación del francés adquiere así un doble significado: triunfo y percance en una misma tarde. Castella volvió a demostrar su capacidad para sobreponerse a las dificultades y mantener el compromiso hasta el final, aunque ahora queda pendiente conocer el alcance definitivo de la lesión y su evolución de cara a sus próximos compromisos.