Crónicas

Pedro Gómez sale por la puerta grande en Guadarrama

Javier Luque

Javier Luque

Redactor

3 de Octubre de 2026
Pedro Gómez sale por la puerta grande en Guadarrama

Ficha del Festejo

PlazaPlaza de toros de Guadarrama
GanaderíaToros de Pablo Mayoral

Félix San Román

Silencio y vuelta al ruedo

López Ortega

Oreja y silencio

Precioso de hechuras fue el primero de la tarde, aunque adoleció de poder y fondo. San Román tuvo que plantear una faena a media altura, cuidando en todo momento las escasas fuerzas del animal. Destacó especialmente la vara de Pedro Iturralde.

Lo más destacado de la labor muleteril llegó al natural, donde el torero encontró los mejores momentos ante la noble embestida del toro. Sin embargo, los desaciertos con el acero emborronaron su actuación, siendo finalmente silenciado.

López Ortega paseó una oreja del segundo, un novillo con fondo y buenas condiciones al que supo aprovechar especialmente por el pitón izquierdo. El torero encontró ahí los mejores momentos de una faena en la que aprovechó la embestida ralentizada del animal, toreando con temple y gusto. Tras dejar una estocada, fue premiado con una oreja.

Pedro Gómez dio la vuelta al ruedo tras su actuación ante el tercero, un animal al que recibió con buenos lances de capote y frente al que dejó momentos de toreo reposado y de gran gusto. El novillero mostró buenas formas durante la faena, aunque los desaciertos con el acero terminaron por restar brillantez a su labor.

Pese a ello, su actuación fue reconocida con una vuelta al ruedo.

Tuvo mucho mérito la actuación de Félix San Román ante el serio y hondo cuarto, un utrero que puso en dificultades a la cuadrilla durante los primeros tercios. El madrileño brindó la faena a sus hombres y, ya con la muleta, se encontró con un animal parado, que sabía lo que se dejaba atrás y exigía máxima precisión.

San Román tiró de oficio y valor para extraer muletazos de gran profundidad, destacando especialmente los naturales, ejecutados con hondura y sentimiento. El público supo reconocer el esfuerzo y la calidad de su actuación, premiándolo con una vuelta al ruedo.

López Ortega fue silenciado ante el quinto, un novillo que nunca terminó de entregarse y que puso pocas facilidades. Destacó el buen puyazo de José María Expósito antes de una faena en la que el novillero mostró disposición y quiso imponerse a las condiciones del animal.

Los mejores momentos llegaron en el cierre, con unas ajustadas manoletinas que pusieron emoción a los últimos compases de la actuación. Los fallos con el acero y la condición del novillo hicieron que finalmente escuchara el silencio del público.

Pedro Gómez mostró una gran entrega ante el sexto, dejando sus mejores momentos por el pitón derecho. El novillero de la tierra se vació ante su gente, que se volcó con él durante toda la actuación.

Firmó una faena de raza, entrega y disposición, creciendo en intensidad conforme avanzaba la obra. Se volcó al entrar a matar, dejando una estocada que puso el broche a su actuación.

El público premió su entrega con dos orejas para el novillero local.

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