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Pamplona ya siente el requiebro: desembarcada la seriedad de «El Capea» para la víspera de San Fermín

Siete astados de Carmen Lorenzo y el hierro salmantino aguardan en los corrales para el debut de Andy Cartagena, la clase de Armendáriz y el magisterio de Guillermo Hermoso de Mendoza.

Manolo Herrera

Manolo Herrera

Redactor

26 de Junio de 2026
Pamplona ya siente el requiebro: desembarcada la seriedad de «El Capea» para la víspera de San Fermín
El eco de los clarines ya resuena con fuerza en las entrañas de la capital navarra. En las últimas luces de la tarde noche del pasado miércoles 24 de junio, los cerrojos de los corrales de la Plaza de Toros de Pamplona crujieron para dar la bienvenida a los auténticos protagonistas de la fiesta: siete imponentes toros con los prestigiosos hierros salmantinos de «El Capea» y Carmen Lorenzo.

El encierro, que luce las hechuras armónicas, el cuajo y la seriedad que exige el feudo pamplonés, ha sido desembarcado sin contratiempos y descansa ya en los aposentos del coso de la Misericordia. Los animales, que ya se encuentran reglamentariamente despuntados para garantizar las plenas garantías del arte del rejoneo, aguardan el transcurrir de los días previos a su destino definitivo.

La cita con la gloria ecuestre tendrá lugar el próximo 6 de julio, una fecha de hondo calado emocional por tratarse de la vibrante víspera de San Fermín, el día en que la ciudad estalla en un júbilo contenido. Sobre el ruedo, tres conceptos primordiales de la doma y la entrega se verán las caras con la casta murubeña.

Abrirá el cartel el alicantino Andy Cartagena, quien afronta uno de los grandes hitos de su temporada al hacer su esperadísimo debut en esta plaza, un escenario idóneo para su toreo temperamental y de espectacular calado en los tendidos. Junto a él, trenzará el paseíllo el navarro Roberto Armendáriz, un torero de la tierra que conoce a la perfección los resortes y la exigencia de su público, dispuesto a refrendar su clase. Cerrará la terna el joven maestro Guillermo Hermoso de Mendoza, heredero de una dinastía sagrada que buscará imponer su pureza, precisión y esa elegancia innata que ha conquistado los principales cosos del planeta taurino.

Los campos charros ya han cumplido su cometido en Pamplona. Ahora, el destino queda en manos de la inspiración de tres caballeros y la noble embestida de unos toros criados para el triunfo.
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