Morante se echa La Glorieta a la espalda para cerrar la feria entre juventud y pólvora charra

Javier Holgado
Redactor

Hay toreros que llegan a una plaza y otros que consiguen que la plaza gire alrededor de ellos. Morante de la Puebla pertenece a la segunda especie. El sevillano vuelve hoy a La Glorieta para cerrar la Feria Taurina de la Virgen de la Vega y lo hace, una vez más, cargando sobre sus hombros con la responsabilidad de la máxima figura. Por voluntad propia, sin necesidad de que nadie se lo pida, ha decidido compartir cartel con dos jóvenes valores de la tierra: Ismael Martín y Julio Norte.
No es un detalle menor. Morante ya fue uno de los grandes valedores de Marco Pérez durante su irrupción y, en esta ocasión, quiso que en la negociación de su tarde salmantina estuvieran también dos de los nombres llamados a protagonizar el futuro de la torería charra. La empresa buscaba completar el cartel con figuras consagradas, pero el torero de La Puebla apostó por los jóvenes.
Y así, con Morante como cabeza visible, La Glorieta vuelve a plantear una de esas tardes en las que el presente y el futuro se miran de frente. Una tarde que, además, tiene una batalla de fondo: la que enfrenta simbólicamente al sevillano con Roca Rey, que hace apenas ocho días colgó el cartel de «no hay billetes» en Salamanca. Morante está muy cerca de repetirlo con un cartel menos convencional, en un fin de semana sin el tradicional atractivo de las grandes fechas festivas y con la taquilla prácticamente sostenida por su presencia.
El ambiente que genera el sevillano en Salamanca no es nuevo. La empresa recurrió a su figura para sostener el abono de 2025 y las dos tardes de junio, y la respuesta de la ciudad terminó reforzando una relación que viene de lejos. Morante y Salamanca mantienen una comunión especial, alimentada también por tardes que ya forman parte de la memoria del coso.
La del pasado año en la corrida concurso dejó algunas de sus particulares diabluras todavía flotando en el ambiente. Y qué decir del 14 de junio, cuando frente a Repique, de Garcigrande, Morante construyó una faena que alcanzó una dimensión extraordinaria y que terminó con la concesión del rabo. Aquella tarde reunió belleza, pasión, entrega, verdad y ese punto de embrujo que convierte una faena en recuerdo. Una actuación que ya pertenece a la historia de La Glorieta y que todavía espera, según la reivindicación de los aficionados, su recuerdo permanente en el coso.
Morante no es el torero más veterano de la feria. Ese honor corresponde a Diego Urdiales, nacido en 1975. Pero sí es, con diferencia, quien más veces ha hecho el paseíllo en Salamanca. Desde su presentación en 1998, suma 22 corridas de toros en La Glorieta. Una relación de un cuarto de siglo con una plaza que ha visto crecer, transformarse y reinventarse al torero sevillano.
A su lado estarán dos hombres para los que la tarde adquiere una dimensión completamente distinta.
Ismael Martín afronta una nueva oportunidad para reivindicar su nombre dentro de una torería salmantina que vive un momento de especial efervescencia. El de Cantalpino suma tres actuaciones como matador en La Glorieta, todas ellas saldadas con salida a hombros. Sus tres tardes han terminado de la misma manera, pero ahora necesita un nuevo golpe de autoridad que vuelva a situarlo en el escaparate de las grandes contrataciones.
Su actuación del pasado San Isidro en Las Ventas dejó un importante ambiente alrededor de su nombre. Después, sin embargo, no llegaron en la misma proporción los contratos de las grandes plazas. Salamanca vuelve a presentarse como su fortín y como el lugar en el que puede volver a reivindicar que su nombre merece seguir creciendo.
Y si Ismael busca consolidarse, Julio Norte llega dispuesto a revolucionar el escalafón desde el mismo momento de su alternativa.
El salmantino hará hoy su presentación como matador de toros en La Glorieta apenas 38 días después de tomar la alternativa en Dax, plaza francesa de primera categoría. Allí comenzó una carrera que hasta ahora parece no conocer el freno: siete corridas de toros y siete puertas grandes en sus primeras comparecencias como matador.
La velocidad de su ascenso resulta extraordinaria. Hace apenas dos veranos todavía lidiaba becerros por los pueblos de Salamanca bajo el amparo de la Escuela Taurina. En abril de 2025 debutó con picadores. Hoy, apenas año y medio después, ya es matador de toros y llega a su plaza con todos los focos puestos sobre él.
La alternativa francesa fue el primer gran golpe. La Glorieta es ahora el siguiente.
Morante representa el presente consolidado. Ismael busca recuperar impulso. Norte llega con la fuerza desbordante de quien acaba de irrumpir en el escalafón. Y por detrás, aunque hoy no haga el paseíllo, permanece la sombra de Marco Pérez, cuyos tres trofeos conquistados en esta feria pesan todavía en el ambiente.
Porque la torería salmantina vive días de competencia, ilusión y rivalidad. Las espadas están en alto y cada tarde adquiere una dimensión que trasciende el resultado inmediato. Ismael y Julio saben que tienen delante una oportunidad enorme. Morante sabe que vuelve a una plaza que lo espera.
La Feria de la Virgen de la Vega baja hoy el telón con pólvora charra, juventud y un torero que vuelve a echarse el cartel a la espalda.
Morante contra el presente. Salamanca frente al futuro. Y La Glorieta, otra vez, como escenario de una batalla que promete dejar huella.


