Maximino Pérez rompe su silencio y anuncia que padece ELA: «No le he tenido miedo nunca al destino»
El empresario de la plaza de toros de Cuenca, recientemente nombrado Hijo Adoptivo de la ciudad, confirma que sus hijos han tomado las riendas de la gestión del abono conqueredor.

Manolo Herrera
Redactor

Tras meses de absoluto silencio mediático, el empresario taurino Maximino Pérez ha concedido una sobrecogedora y sincera entrevista al periódico La Tribuna de Cuenca en la que ha desvelado el duro trance personal que atraviesa tras serle diagnosticada Esclerosis Lateral Amiotrófica (ELA) el pasado mes de abril. Un diagnóstico que asume con entereza y serenidad: «No le he tenido miedo nunca al destino, le he tenido miedo a la forma de irme», señala el gestor taurino, reconociendo con lucidez que se enfrenta a una «enfermedad que es letal».
En sus declaraciones, Pérez reflexiona con profundidad sobre las batallas invisibles de la vida, recordando que ha atravesado «momentos más difíciles» marcados por el estrés, la ansiedad o la depresión. «Los humanos somos muy atrevidos para valorar la vida de las personas cuando le ves al otro lado de la acera o te encuentras en un restaurante», reflexiona el taurino.
Veinticinco años ligados a Cuenca y el relevo generacional
La trayectoria de Maximino Pérez es inseparable de la historia taurina reciente de Cuenca, coso que ha dirigido durante los últimos 25 años y cuya vinculación le ha valido el reciente reconocimiento como Hijo Adoptivo de la ciudad. Una etapa que califica como una montaña rusa de emociones que le ha brindado «muchas satisfacciones, mucha estabilidad, mucha solvencia profesional, muchos disgustos, muchos avatares, muchas alegrías y muchas sorpresas, algunas buenas y otras menos buenas».
Ante esta nueva situación, son sus hijos quienes han dado un paso al frente para asumir la máxima responsabilidad en la organización de la feria conqueredora: «Ellos solos han hecho la feria», confirma con orgullo.
Sobre la transmisión de valores a la nueva generación que toma el testigo en las labores de apoderamiento y organización, Maximino subraya la importancia de mantener encendida la chispa de la afición: «La mayor enseñanza que les he transmitido es que la ilusión tiene que estar intacta como el primer día para poder lograr que tu cliente, que es el abonado, tenga la misma ilusión, y para eso la ilusión la tienes que tener tú».
Finalmente, el empresario concluye dejando clara su máxima prioridad humana y familiar para el futuro: «El único legado que yo creo que es el más importante que tengo como ser humano y como padre es que el día de mañana, cuando hablen de mí y estén mis hijos delante, sea para bien».


