Crónicas

Manuel Caballero se impone con autoridad en Tarazona de la Mancha

Javier Holgado

Javier Holgado

Redactor

22 de Agosto de 2026
Manuel Caballero se impone con autoridad en Tarazona de la Mancha

Ficha del Festejo

PlazaTarazona de la Mancha
GanaderíaAlcurrucén
FestejoCasi lleno en los tendidos. Se lidiaron toros de Alcurrucén, de buenas hechuras y presentación, aunque desiguales en su comportamiento. El conjunto ofreció pocas opciones de lucimiento, destacando especialmente el sexto, el toro de mayores posibilidades de la corrida. También tuvo condiciones el segundo, que mostró movilidad y nobleza.

Alejandro Talavante

silencio y silencio.

Emilio de Justo

ovación y ovación.

Manuel Caballero

silencio y oreja tras petición con dos vueltas al ruedo.

Manuel Caballero fue el gran protagonista de la tarde en Tarazona de la Mancha, donde terminó siendo el único matador en pasear un trofeo. El albaceteño firmó una actuación de gran dimensión frente al sexto, una faena que mereció mayor recompensa y que terminó con una oreja, una fuerte petición de la segunda y dos vueltas al ruedo ante la negativa del palco.

También dejó una actuación de notable importancia Emilio de Justo, que estuvo por encima de su lote y perdió la posibilidad de tocar pelo en ambos toros por su falta de acierto con la espada. Alejandro Talavante, por su parte, se encontró con el lote menos propicio de un encierro de Alcurrucén que ofreció un comportamiento desigual.

Primero: Talavante se impone a un toro sin entrega

El primero de Alcurrucén mostró movilidad durante la faena, aunque sin terminar de entregarse en sus embestidas. Alejandro Talavante tuvo que emplear su muleta con autoridad para ordenar las acometidas y darles forma.

El extremeño fue sometiendo poco a poco al animal en una labor basada en el temple y el oficio, consiguiendo finalmente imponerse a las condiciones de su oponente. Una estocada defectuosa deslució el final de una actuación meritoria. Silencio.

Segundo: Emilio de Justo pierde el premio con la espada

El segundo fue un ejemplar de buenas condiciones al que Emilio de Justo supo entender desde los primeros compases. El extremeño toreó con ritmo y profundidad por ambos pitones, sobresaliendo especialmente los muletazos al natural, ejecutados con mucha hondura.

El viento apareció en el tramo final, aunque De Justo consiguió elegir bien los terrenos y mantener la intensidad de la faena. La actuación tenía argumentos para obtener recompensa, pero el fallo con los aceros dejó el premio sin materializarse. Ovación.

Tercero: Manuel Caballero muestra temple y clasicismo

Manuel Caballero encontró en el tercero un toro noble al que supo adaptar su concepto. El albaceteño mostró desde el inicio una actitud decidida y un toreo de corte clásico, aprovechando las buenas condiciones del animal.

La faena tuvo ligazón, suavidad y temple, consiguiendo conectar con los tendidos gracias a la naturalidad con la que condujo las embestidas. El torero fue creciendo durante el trasteo, aunque terminó perdiendo la recompensa por sus problemas con el descabello. Silencio.

Cuarto: Talavante resuelve ante el toro más incómodo

El cuarto puso más dificultades. Incierto en sus arrancadas y cambiante en el ritmo, fue un ejemplar incómodo al que Talavante tuvo que afrontar además con el viento como condicionante añadido.

El extremeño mostró determinación y se plantó en los medios, consiguiendo corregir los defectos del animal a base de colocación, técnica y recursos. Supo tapar las carencias de su oponente y completar una faena de oficio. Una estocada puso el punto final. Silencio.

Quinto: Emilio de Justo tira de recursos y carácter

El quinto resultó deslucido y con poca predisposición para emplearse. Emilio de Justo tuvo que trabajar desde el primer momento para imponerse a las condiciones de un toro que exigía una actuación de mucho conocimiento.

El extremeño ganó constantemente la acción, adelantándose a las complicaciones del animal en una faena construida desde la inteligencia, el fondo y la determinación. Una estocada certera puso fin al trasteo, aunque el toro tardó en doblar. Ovación tras leve petición.

Sexto: Manuel Caballero firma la faena de la tarde

El sexto fue el toro que permitió a Manuel Caballero desplegar todo su concepto. El albaceteño protagonizó una faena de enorme autoridad, llevando al animal siempre por abajo y construyendo series de mano baja sobre ambas manos.

La plaza se entregó por completo al joven torero, que destacó por la profundidad de su toreo, la seguridad en los terrenos y la capacidad para resolver cada situación. Fue una actuación de altos vuelos, de esas que dejan la sensación de que el torero ha dado un paso adelante.

Caballero pinchó antes de conseguir una gran estocada. La presidencia concedió una oreja, mientras una petición mayoritaria y especialmente fuerte reclamaba el segundo trofeo. El palco no atendió la solicitud y el torero dio dos vueltas al ruedo en reconocimiento a una actuación que fue, sin duda, la más destacada de la tarde.

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