La dedicación de Castaño en una tarde de un toro de vuelta al ruedo de Orive en Vitigudino

Javier Holgado
Redactor

Ficha del Festejo
PlazaVitigudino
GanaderíaEl Canario 1º 4º y Orive
FestejoVitigudino (Salamanca), domingo 16 de agosto de 2026. Toros de El Canario 1º 4º y Orive (5º bis). El sexto, de nombre Rebujito, número 33, premiado con la vuelta al ruedo. Entrada: Menos de media plaza.
Sebastián Fernández
silencio y oreja
El Cid
silencio y silencio
Damián Castaño
oreja y oreja
Sebastián Fernández fue el encargado de abrir plaza a caballo. El rejoneador granadino comenzó algo irregular, acusando su falta de experiencia, aunque fue ganando enteros conforme avanzaba la lidia. Mejoró con las banderillas, clavando con acierto y asumiendo riesgos al ajustar las distancias frente a un toro de El Canario noble y de gran duración. Dos pinchazos antes de un rejonazo contrario y varios descabellos hicieron que su actuación quedara sin recompensa.
El primero de El Cid fue un ejemplar jabonero, serio y de gran presencia, que recibió una ovación al aparecer en el ruedo. Sin embargo, pronto mostró un comportamiento complicado, con genio y brusquedad en sus embestidas. El Cid trató de encauzar la faena por ambos lados, pero el toro nunca terminó de entregarse y el diestro optó por abreviar.
Damián Castaño recibió al tercero, otro jabonero muy parecido al anterior, con dos largas cambiadas de rodillas antes de continuar con un capoteo pausado y de buen gusto. Ya con la muleta comenzó de rodillas, toreando en redondo, para después construir una faena basada principalmente en la mano derecha. El salmantino supo sacar partido de la extraordinaria calidad del animal, acompañando los muletazos con temple y autoridad y dejando algunos pases de pecho de gran longitud. Tras un pinchazo y una estocada que resultó efectiva, paseó una oreja.
Sebastián Fernández volvió a actuar a caballo frente al cuarto, al que recibió inicialmente con la garrocha antes de colocar dos rejones de castigo al cuarteo. El Canario volvió a presentar un toro de notable condición, al que el rejoneador respondió combinando recursos clásicos con otros de mayor espectacularidad. Destacó especialmente en las banderillas al violín y en las cortas. Un rejonazo contrario y un posterior descabello precedieron a la concesión de una oreja.
El quinto fue devuelto a los corrales al presentar un defecto de visión, saliendo en su lugar un sobrero de El Cid que lidiaria en sexto lugar debido a que había un coche mal aparcado en el embarcadero de los corrales y no podian desembarcar el sobrero. El diestro sevillano lo recibió con gusto a la verónica, pero el animal llegó a la muleta muy reservón y falto de transmisión. El Cid insistió y llegó incluso a meterse entre los terrenos del toro para buscar una respuesta que nunca terminó de llegar, sin conseguir conectar con el público.
Damián Castaño cerró su lote con un serio toro melocotón, al que encontró una buena condición por el pitón derecho. El matador aprovechó esa virtud para correr la mano con firmeza y bajar los vuelos con autoridad, mientras que por el izquierdo el animal tendía a reponer y dificultaba la labor. La estocada, algo delantera, no impidió que Castaño sumara una nueva oreja y abandonara la plaza a hombros. El toro fue además premiado con la vuelta al ruedo.


