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José Ignacio Cascón: «Guijuelo es el centro de atención a mediados de agosto y es un orgullo muy grande»

El empresario de la plaza de toros de Guijuelo analiza la consolidación de una feria que vuelve a crecer en ambiente y abonos y que mantiene como señas de identidad la variedad, la presencia salmantina y el respaldo de todo un pueblo

Eduardo Elvira

Eduardo Elvira

Director

13 de Agosto de 2026
José Ignacio Cascón: «Guijuelo es el centro de atención a mediados de agosto y es un orgullo muy grande»
La Feria Taurina de Guijuelo afronta una nueva edición convertida ya en una de las grandes citas del calendario taurino del mes de agosto. Detrás de una programación que combina figuras, jóvenes valores, rejones y ganaderías de contrastada trayectoria se encuentra un equipo que trabaja durante meses para que cada detalle esté a la altura de una plaza que ha conseguido hacerse un hueco propio dentro de la temporada.

Al frente de esa responsabilidad está José Ignacio Cascón, empresario de la plaza de toros de Guijuelo, que llega a los días previos al comienzo de la feria con buenas sensaciones y, sobre todo, con la satisfacción de comprobar el respaldo de los aficionados. «Las sensaciones son muy buenas, como siempre en Guijuelo. El abono ha subido, se nota muy buen ambiente y ha caído muy bien la feria en general», explica.

El crecimiento de la respuesta del público supone también una responsabilidad añadida para el empresario. Cascón reconoce estar «contento, muy contento y responsabilizado», consciente de que cada nueva edición supone el reto de mantener el nivel alcanzado y continuar haciendo crecer una feria que ya ha conseguido atraer a aficionados procedentes de numerosos puntos de España.

Guijuelo ha logrado construir una personalidad que va mucho más allá de los propios festejos taurinos. Para Cascón, una de las claves está precisamente en el ambiente que rodea a la feria: «Es una feria con mucha alegría. Guijuelo es muy divertido, hay mucha gente, hay buena gastronomía, tiene su jamón, que es la seña de identidad».

A esa combinación se suma el resultado artístico que se ha conseguido durante los últimos años. El empresario considera que los éxitos en el ruedo no son fruto de la casualidad, sino de un trabajo constante detrás de cada edición. «Cuidamos todos los detalles al máximo, y tenemos ese punto de suerte necesaria de momento», señala.

La fórmula parece haber funcionado. Guijuelo consigue durante varios días convertirse en un punto de encuentro para aficionados y visitantes, haciendo que la feria taurina forme parte de un conjunto mucho más amplio en el que gastronomía, ambiente y tauromaquia caminan de la mano.

La confección de los carteles vuelve a responder a una idea clara: ofrecer variedad y, al mismo tiempo, mantener algunos elementos que para la organización son irrenunciables.

Una de las novedades de esta edición es el regreso de los rejones, una modalidad que el público venía demandando. «Hemos recuperado los rejones, que el público lo demandaba», explica Cascón, que también destaca la presencia de figuras y de nombres que los aficionados quieren ver en el coso guijuelense.

Pero hay otro elemento que se ha convertido prácticamente en una tradición dentro de la feria: la presencia de toreros salmantinos. «En todos los carteles hay un salmantino, que eso es imprescindible. ¡Ojalá hubiera más!», afirma.

La apuesta se completa con ganaderías de reconocido prestigio y, sobre todo, con hierros que cuentan con una relación especial con la plaza. «Son ganaderías de éxito, ganaderías conocidas en Guijuelo que han dado tardes memorables en nuestra feria», explica.

De esta manera, la programación busca conjugar distintos conceptos y perfiles, pero siempre bajo una misma premisa: que cada tarde tenga argumentos suficientes para despertar el interés del aficionado.

Hablar de la evolución de la plaza de toros de Guijuelo supone para Cascón entrar también en un terreno personal. Son muchos años de trabajo y de vinculación con una localidad que ha ido adquiriendo un protagonismo cada vez mayor dentro del panorama taurino.

Preguntado por lo que significa haber contribuido a situar a Guijuelo en un lugar destacado del calendario, el empresario reconoce que resulta complicado explicarlo con palabras: «Algo grande. No sé explicarlo con palabras porque Guijuelo para mí tiene mucha carga personal».

Sin embargo, Cascón evita atribuirse individualmente el mérito del crecimiento de la feria. «Solo soy la cara visible de haber conseguido todo esto», asegura, poniendo el foco en el respaldo institucional y social.

En ese sentido, considera fundamental la implicación del Ayuntamiento de Guijuelo, al que reconoce una apuesta decidida por la tauromaquia. «El Ayuntamiento apuesta por los toros sin fisuras y eso es la base de todo», afirma.

Pero también destaca el papel de los vecinos. «Todo el pueblo va unido y hace fuerza en la feria taurina», explica Cascón, que entiende que la celebración de los festejos tiene además una importante repercusión para la localidad.

Y existe un elemento especialmente simbólico: conseguir que Guijuelo sea, durante unos días de agosto, uno de los grandes centros de atención taurina. «Que a mediados de agosto Guijuelo sea el centro de atención es un orgullo muy grande», sentencia.

A la hora de señalar cuál de los festejos de esta edición genera una ilusión especial, Cascón se resiste a elegir. Para él, la feria debe entenderse como un conjunto en el que cada tarde tiene una personalidad propia.

«Para mí la feria es un festejo entero que me genera ilusión. Todas las tardes tienen un porqué y eso las hace únicas», explica.

No existe, por tanto, una tarde que pueda considerarse por encima del resto. «No pueden competir entre ellas porque todas tienen alicientes reales y cada una es una aventura nueva», añade.

Una declaración que resume perfectamente la filosofía con la que se ha construido la programación: ofrecer diferentes argumentos para que el aficionado encuentre motivos para acudir a cada uno de los festejos.

Mirando hacia el futuro, José Ignacio Cascón reconoce que todavía quedan proyectos y sueños por cumplir en Guijuelo. Sin embargo, existe una referencia que hace especialmente difícil establecer dónde puede estar el techo de la plaza: la actuación de El Niño de la Capea.

«Después de la actuación de El Niño de La Capea ya todo es poco», reconoce el empresario. Aquella tarde permanece como un recuerdo de enorme importancia dentro de la historia taurina reciente de Guijuelo y, sobre todo, como una experiencia difícil de repetir en el plano emocional.

«Eso fue otra historia, algo único y superarlo en sensaciones y sentimientos es muy difícil», afirma Cascón.

Pero esa dificultad no significa conformismo. El empresario mira hacia delante convencido de que las oportunidades seguirán apareciendo y de que Guijuelo tiene capacidad para acoger acontecimientos especiales.

«Los proyectos y las circunstancias vienen, y Guijuelo es muy abierto en general a acoger eventos especiales, así que seguramente haya más fechas para la historia», concluye.

Mientras tanto, la Feria Taurina de Guijuelo 2026 ya calienta motores. El aumento del abono, el ambiente que se respira en la localidad y una programación diseñada para ofrecer variedad vuelven a situar a la plaza en el foco de la temporada de agosto. Y José Ignacio Cascón afronta el reto con la misma mezcla de ilusión y responsabilidad que ha acompañado su trabajo durante estos años: la de mantener viva una feria que ya forma parte de la identidad de todo un pueblo.

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