y reivindica una carrera construida a base de esfuerzo, sacrificio y compromiso con todo tipo de ganaderías. Tras su triunfo en Villaseca , el novillero afronta con ilusión el reto de dar el salto al
y hacerse un hueco entre las grandes figuras del toreo.
- Jesús, acabas de ser proclamado triunfador del Alfarero de Oro. ¿Qué supone este triunfo en el momento de tu carrera en el que llega?
Para mí supone mucho, ya que ha sido un año en el que no he toreado un gran número de festejos. Ganar el Alfarero me hace seguir con la ilusión intacta y seguir soñando entre los aficionados.
- En 2022 ganaste el Circuito de Castilla y León y ahora, cuatro años después, vuelves a ganar un certamen de máxima importancia. ¿Sientes que este Alfarero confirma que todo aquel camino de estos últimos años tenía un sentido?
Para mí, todo lo que he hecho, tanto lo bueno como lo malo, tiene sentido, pero ganando esto he podido demostrar que todo esfuerzo tiene su recompensa.
- En Villaseca vimos dos versiones muy diferentes de Jesús de la Calzada: la profundidad y el toreo al natural frente al segundo y la firmeza ante un quinto mucho más exigente. ¿Qué crees que dice esa tarde de ti como torero?
Bueno, una tarde como la de Villaseca demostré que sé torear muy bien, pero que pocas veces se puede mostrar con este tipo de ganaderías. Cuando un toro me deja expresarme, sé hacerlo, y luego está lo que ya conocen los aficionados de mí: un torero con mucho valor y capaz de poderles a los animales.
- Se ha hablado mucho de tus naturales al segundo Cuadri. ¿Qué buscas cuando toreas al natural y qué tiene que ocurrir para que sientas que realmente estás expresando tu concepto?
Cuando toreo al natural me gusta hacerlo, como bien dice la palabra, de manera natural. Me gusta ser yo mismo, dejarme llevar, pero, sobre todo, hacerlo muy despacio y con el mayor trazo del muletazo posible. No es fácil torear este tipo de ganaderías al natural, pero, cuando te dejan hacerlo, lo disfruto mucho más.
- Con ese segundo, los aceros te privaron de un premio mayor. ¿Te queda la espina de no haber redondeado la faena o pesa más la satisfacción de haber dejado una obra importante?
Pues pesar, pesa, porque ese día podía haber salido a hombros con tres orejas seguramente y el triunfo hubiera sido mayor aún, porque no todos los días se cortan tres orejas a uno de Cuadri. Pero bueno, la tarde fue así, los pinché y le pude cortar una al quinto de la tarde. Me quedo con el sabor de cómo toreé, de hacerlo despacio y con tanto gusto y, sobre todo, de haber despertado en el aficionado esas ganas de volverme a ver.
- Has tenido que recorrer un camino más largo que otros compañeros de generación. ¿Qué te han enseñado estos años que quizá no habrías aprendido si todo hubiese llegado antes?
Bueno, cada uno tiene su camino, el mío es el mío. Lo he construido a base de esfuerzo y sacrificio, y me ha enseñado a no rendirme nunca. Soy de los que piensan que, si está para ti, llegará y creo que así ha sido: cuatro años en el Alfarero y, al final, lo he podido ganar.
Otros compañeros han dado el salto al escalafón mayor sin ganar un certamen, pero, como bien he dicho, cada uno tiene su camino. Puede ser muy largo, pero espero que me lleve donde quiero llegar.
- ¿Ha habido momentos en los que pensaste que el tren se podía escapar?
Bueno, mientras siga toreando, sigo en el tren, pero hay que ir avanzando hasta llegar a la locomotora.
Y ganando certámenes como este es como se avanza. Todos los que estábamos anunciados pensábamos en ganarlo, pero solo podía ser uno y esta vez me tocó a mí. Fui muy confiado y con la mente puesta en ello y no dejé escapar el siguiente vagón del tren.
- ¿Qué ha cambiado en Jesús de la Calzada desde aquel triunfo de 2022 hasta el torero que hoy sale de Villaseca como triunfador del Alfarero de Oro?
Bueno, desde 2022 han cambiado muchas cosas, como persona y como torero. El rodaje es mucho mayor, tengo más oficio y más capacidad a día de hoy para afrontar las adversidades. Y, sobre todo, tengo ese poso más torero, no tan bullicioso y tremendista, aunque siempre está ese querer que te hace ser bullicioso.
Pero no me decantaría ni por el torero de 2022 ni por el de 2026. Estos cuatro años, cada uno de ellos, han tenido algo que me ha hecho ser el torero que soy y que año a año seré.
- Has dicho en alguna ocasión que quieres construir tu propio camino. ¿Cómo definirías hoy el concepto de Jesús de la Calzada?
Pues mi camino no ha sido fácil. Con ganaderías de este tipo, cuando las cosas salen bien se disfruta mucho más, pero mentalmente y físicamente hay que estar muy preparado para lidiar este tipo de ganaderías. No ha sido un camino fácil y seguramente siga sin serlo, pero, como bien he dicho, es mi camino y estoy orgulloso de él.
El concepto de Jesús de la Calzada es el de un torero cuajado, que quiere hacer las cosas bien, con un toreo vertical y al que le gusta hacer las cosas muy de verdad y despacio.
- ¿Qué torero quieres llegar a ser y qué te gustaría que dijera un aficionado después de verte torear?
Quiero ser un torero que el aficionado tenga ganas de ver. Nunca me ha gustado que me regalen nada y quiero que, si me ven tarde tras tarde en una plaza, sea porque me lo he ganado por méritos propios.
Me gustaría que un aficionado, después de verme torear, dijera la verdad sobre lo que le ha parecido la tarde. Nunca me gustaron los palmeros ni las palabras bonitas. Me gustaría que se dijera la verdad, porque eso es lo que construye a un torero.
- ¿Qué lugar ocupan para ti la pureza, el temple y la verdad dentro de ese concepto?
Creo que dentro de un torero, si no hay pureza, verdad y temple, no se puede ser torero. Cada tarde tienes que afrontarla con la máxima verdad posible, hacerlo lo más puro posible y, a la vez, con temple.
Es un conjunto muy difícil de conjugar cuando te estás jugando la vida, pero, si lo haces, llega y la gente es capaz de captarlo.
- Después de un triunfo como el de Villaseca, las expectativas sobre ti aumentan. ¿Te ilusiona esa presión o prefieres seguir pensando únicamente en crecer y demostrarlo tarde a tarde?
El triunfo de Villaseca me da ilusión y esperanza, pero, por suerte o por desgracia, he vivido mucho en este mundo y sé que es un triunfo que debería dar mucho. El tiempo nos lo dirá.
La temporada de 2027 será otra y tocará seguir remando para demostrar que merezco estar anunciado en las ferias.
- ¿Sientes que ha llegado el momento de pensar en dar el siguiente paso o todavía tienes cosas importantes que hacer como novillero?
Creo que es momento de dar el paso, no por querer cumplir un sueño, sino porque me veo muy capacitado, muy cuajado y en un gran momento para dar el salto al escalafón mayor.
Ya serían seis años de novillero y creo que ha llegado el momento de dar el salto.
- ¿Qué tendría que ocurrir para que tú mismo dijeras: "Ahora sí estoy preparado para dar ese paso"?
Bueno, creo que mi rodaje como novillero ha sido muy bueno y llevo tiempo preparado, pero ahora, con el Alfarero, he demostrado que lo estoy y que merezco una alternativa digna de un novillero que se ha batido el cobre con todo tipo de ganaderías y que no ha puesto una pega ni una traba nunca a ganaderías, plazas o compañeros.
A excepción de cuando no se me ha respetado como torero y persona, y mis salarios mínimos interprofesionales.
- Y mirando un año hacia delante, ¿dónde te gustaría que estuviera Jesús de la Calzada?
Me gustaría verme anunciado en una alternativa de máxima categoría y, ahí, ganarme tarde tras tarde mi sitio en las grandes ferias, con grandes matadores de toros y figuras del toreo.