Crónicas

Historico final en Malaga con Roca Rey y David de Miranda a hombros

Javier Holgado

Javier Holgado

Redactor

22 de Agosto de 2026
Historico final en Malaga con Roca Rey y David de Miranda a hombros

Ficha del Festejo

PlazaLa Malagueta
GanaderíaTorrealta (1º, 2º y 6º), Garcigrande (4º y 5º) y Núñez del Cuvillo (3º)
FestejoEn líneas generales, el encierro resultó desigual tanto en su presentación como en su comportamiento, destacando por encima del conjunto el tercero de la tarde, que fue el ejemplar de mayores prestaciones.

Morante de La Puebla

silencio y oreja

Roca Rey

oreja y dos orejas

David de Miranda

dos orejas y ovación

La feria de Málaga echó el cierre con una tarde cargada de emoción, entrega y tauromaquia en su máxima expresión. Roca Rey volvió a demostrar su condición de figura con dos actuaciones de enorme calado, mientras David de Miranda protagonizó otra jornada de gran importancia, especialmente en el sexto. La tarde también quedó marcada por la cogida de Morante de la Puebla, que llegó en plena faena al cuarto y añadió una importante dosis de dramatismo a un festejo que estuvo a la altura del 150 aniversario de La Malagueta.

Primer toro: Morante, ante un Torrealta sin opciones

Abrió plaza un toro de Torrealta que mostró desde su salida escasas condiciones para el lucimiento. Reservón, defensivo y con tendencia a echar las manos por delante, llegó a meterse por dentro durante los primeros lances. En varas dejó patente su condición de manso.

Morante de la Puebla tuvo que afrontar una labor de mucho oficio ante un animal que embestía con brusquedad y poder. El sevillano consiguió extraer algunos muletazos meritorios con la mano derecha, aunque el conjunto estuvo condicionado por la falta de colaboración del toro. Tras una faena breve y medida, se perfiló con la espada y acertó al primer intento, necesitando posteriormente el descabello. Silencio.

Segundo toro: Roca Rey se impone con inteligencia y autoridad

Recibió Roca Rey al segundo de la tarde, de Torrealta, con un conjunto de verónicas de mano baja. El toro mostró calidad en el embroque, aunque pronto dejó patente su intención de buscar las tablas. El peruano apostó fuerte en el quite por saltilleras, antes de que David de Miranda respondiera con unas ajustadas tafalleras.

El inicio de muleta, de rodillas en el tercio y con varios pases cambiados por la espalda, encendió inmediatamente los tendidos. El toro tenía clase, pero también cierta tendencia a la huida, circunstancia que obligó a Roca Rey a administrar cuidadosamente sus fuerzas. El peruano fue ganando terreno y mando conforme avanzaba la faena, consiguiendo ligar series de notable autoridad.

Por el pitón izquierdo el animal perdió intensidad, aunque Roca Rey consiguió firmar un buen tramo al natural. Ya en las postrimerías, con el toro completamente entregado, el diestro se metió entre los pitones y ejecutó circulares invertidos de enorme exposición. Una gran estocada, después de un primer intento, puso el punto final a una actuación de máxima categoría. Oreja.

Tercer toro: David de Miranda borda el toreo ante un gran Cuvillo

Jabonero fue el tercero, perteneciente a Cuvillo, un ejemplar bien construido y de mirada estrecha, aunque algo justo de cara. David de Miranda lo llevó hacia los medios mediante un buen recibo por delantales.

El público volvió a vibrar durante el quite del torero de Trigueros, que ejecutó unas gaoneras de gran quietud rematadas con lances a una mano de notable expresión. El toro mostró calidad, especialmente en su forma de humillar.

De Miranda comenzó su faena con la montera en la mano izquierda, esperando al animal en la boca de riego. El inicio tuvo profundidad y personalidad, aprovechando las excelentes condiciones que mostró el Cuvillo durante sus primeras arrancadas. Con el paso de los minutos, el toro fue perdiendo gas y la faena bajó ligeramente en intensidad, aunque el onubense mantuvo la naturalidad y el temple por ambos pitones.

El cierre, en terrenos comprometidos y con unas bernadinas muy ceñidas, elevó nuevamente la emoción. Una estocada certera y de efecto rápido culminó una actuación de mucho nivel. Dos orejas.

Cuarto toro: Morante, arte y tragedia en una faena de alto voltaje

La aparición de Morante de la Puebla ante el cuarto, otro ejemplar de Garcigrande, levantó a La Malagueta desde el primer capotazo. El toro, terciado y con poca cara, permitió al sevillano dibujar verónicas de enorme calidad, acompañadas posteriormente de un galleo por chicuelinas y un nuevo quite a la verónica.

El inicio de faena tuvo personalidad y mando. Morante llevó al toro hacia fuera antes de comenzar a construir una labor ligada sobre la mano derecha. La tensión aumentó cuando, toreando al natural, el sevillano fue sorprendido por el animal, que hizo por él y lo levantó a la altura de la rodilla derecha para después lanzarlo al suelo.

Fueron segundos de auténtica angustia, con el toro buscando al torero mientras los pitones pasaban peligrosamente cerca del pecho y el rostro. Morante, lejos de abandonar, regresó a la cara del animal y continuó toreando, dejando varios muletazos de enorme expresión.

Con la plaza completamente sobrecogida, el sevillano mantuvo la compostura hasta el final, incluso limpiándose el rostro con un pañuelo en uno de los momentos de mayor tensión. Una estocada fulminante puso fin a una faena marcada por el arte, el valor y la épica. Oreja.

Quinto toro: Roca Rey desata la locura en La Malagueta

Con el ambiente todavía encendido tras la actuación de Morante, Roca Rey salió a por todas frente al quinto, perteneciente a Garcigrande. Lo recibió con verónicas y rápidamente dejó claro que no iba a reservarse nada.

El toro tuvo movilidad en los primeros compases, aunque durante la faena mostró cierta incertidumbre y embestidas rebrincadas. El peruano inició su labor con estatuarios y el animal llegó incluso a ponerle en serios apuros.

A partir de ahí, Roca Rey fue sometiendo progresivamente al astado, imponiendo su personalidad y su capacidad de mando. Sobre ambas manos construyó series de mucha intensidad, ligando los muletazos a pesar de las dificultades del animal.

El último tramo fue sencillamente espectacular. Roca Rey se metió entre los pitones, completamente entregado, permitiendo incluso que los pitones rozaran la taleguilla. La imagen del peruano toreando al límite puso en pie a los tendidos de La Malagueta.

La estocada, de gran ejecución, culminó una faena de enorme exposición que ya forma parte de los momentos más destacados de esta feria. Dos orejas.

Sexto toro: David de Miranda cierra la feria con valor y entrega

El último toro de la feria fue también el más serio del encierro. David de Miranda se encontró con un animal que echó las manos por delante en el capote y que posteriormente evidenció una marcada falta de emoción y poder durante la faena de muleta.

El torero onubense tuvo que trabajar a fondo para extraer todo lo posible. Consiguió varias tandas estimables por el pitón derecho, mientras que por el izquierdo las opciones fueron prácticamente inexistentes.

Lejos de venirse abajo, De Miranda siguió apostando fuerte y terminó metido entre los pitones, mostrando una vez más su capacidad, su técnica y su valor. Cerró la faena con unas muy ajustadas mondeñinas y sufrió una voltereta al rematarlas, aunque sin consecuencias aparentes.

Tras un pinchazo, dejó una estocada en buen sitio al segundo intento. El público pidió la oreja, pero la presidencia no atendió la petición. Ovación.

La feria del 150 aniversario de La Malagueta terminó así con una tarde de máxima intensidad, con Roca Rey como gran protagonista, David de Miranda confirmando su gran momento y Morante dejando la imagen más dramática de una jornada en la que no faltaron ni el arte, ni el valor ni la emoción.

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