Herrera del Duque vivió este domingo 16 de agosto una de las tardes señaladas de su feria taurina. Manuel Escribano, Borja Jiménez y Ginés Marín se midieron a una corrida de Juan Albarrán en un festejo que reunió a tres de los nombres destacados del escalafón y que puso el broche a la feria taurina de la localidad pacense.
La
plaza de toros de Herrera del Duque (Badajoz), vivió este domingo una tarde de triunfo y entrega. El festejo, uno de los grandes acontecimientos de la
feria taurina de la localidad pacense, reunió a Manuel Escribano, Borja Jiménez y Ginés Marín frente a una
corrida de Juan Albarrán, bien presentada en líneas generales y con un comportamiento variado.
Desde el comienzo del festejo quedó patente que la tarde podía ofrecer argumentos para el triunfo. Los toros de Juan Albarrán permitieron a los tres matadores desarrollar sus respectivas tauromaquias y, aunque no todos los ejemplares ofrecieron las mismas condiciones, la terna supo aprovechar las oportunidades que fueron apareciendo.
Manuel Escribano abrió plaza con la disposición que caracteriza al torero sevillano. El diestro buscó desde el principio las posibilidades de su oponente y construyó una faena basada en la entrega y en el aprovechamiento de las embestidas. El público reconoció su labor y Escribano consiguió cortar una oreja.
En su segundo toro volvió a mostrar firmeza y capacidad para sobreponerse a las dificultades. El torero mantuvo la intensidad de su actuación y consiguió nuevamente conectar con los tendidos. El esfuerzo tuvo recompensa y volvió a pasear una oreja, cerrando su tarde con un balance de dos orejas.
También Borja Jiménez tuvo una actuación marcada por la regularidad. El sevillano se mostró dispuesto durante toda la tarde y encontró la forma de sacar partido de un lote de comportamiento desigual. Su primera faena fue reconocida con una oreja, premio que reflejó la conexión alcanzada con los aficionados.
Frente al quinto volvió a mostrar ambición y capacidad de entrega. Jiménez buscó mantener la intensidad de su labor y volvió a encontrar recompensa en los tendidos. Una nueva oreja completó su actuación, dejando también un balance de dos orejas.
Pero el gran triunfador numérico de la tarde fue Ginés Marín. El extremeño afrontaba además un compromiso especial ante una afición que conoce bien y que esperaba mucho de su actuación. Desde su primer toro dejó patente su intención de aprovechar la oportunidad y consiguió una faena de suficiente entidad para cortar una oreja.
La guinda llegó con el sexto. Marín salió decidido a cerrar la tarde por todo lo alto y encontró las condiciones necesarias para construir una faena de mayor calado. Su actuación fue creciendo en intensidad hasta conquistar por completo al público, que terminó premiando su labor con dos orejas.
El resultado final fue contundente: Manuel Escribano, oreja y oreja; Borja Jiménez, oreja y oreja; y Ginés Marín, oreja y dos orejas. Siete trofeos en total para una terna que salió a por todas en una tarde marcada por la entrega y el triunfo.
La corrida de Juan Albarrán, bien presentada en líneas generales y de juego variado, tuvo así un papel importante en una tarde en la que los toreros supieron aprovechar las distintas condiciones de sus oponentes. La diversidad en el comportamiento de los astados obligó a los matadores a interpretar cada faena de manera diferente y a buscar en cada toro las posibilidades que ofrecía.
Herrera del Duque volvió a responder a una de las grandes citas de su feria y pudo disfrutar de una tarde de resultados rotundos. Los seis toros dejaron seis trofeos, con Ginés Marín como máximo triunfador gracias a sus tres orejas y con Escribano y Borja Jiménez acompañándole en una jornada de éxito compartido.
Una tarde en la que los tres toreros consiguieron salir con premio y Herrera del Duque puso el broche a su feria con una corrida de siete orejas.