Guadarrama esculpe su cúpula ganadera para un San Miguel de altos vuelos
Las emblemáticas divisas de Cuadri, Pablo Mayoral, El Retamar y Jandilla vertebrarán el abono serrano del 29 de septiembre al 5 de octubre.

Manolo Herrera
Redactor

La sierra madrileña ha vuelto a desvelar una arquitectura ganadera de impecable factura y hondo calado para su tradicional Feria Taurina en Honor a San Miguel y San Francisco 2026. El serial, que se desarrollará entre el 29 de septiembre y el 5 de octubre, se postula como un sugerente mosaico de encastes donde conviven la leyenda, la singularidad genética y la máxima exigencia para el escalafón novilleril.
El ciclo aglutina una perfecta comunión entre el futuro de la Fiesta y el rigor del campo bravo. La savia nueva comparecerá el viernes 2 de octubre en una novillada sin picadores adscrita al prestigioso certamen «Camino hacia las Ventas», auténtico crisol y escaparate de promesas. Tras el sorteo de rigor, las arenas serranas verán litigar a alumnos de la Escuela de El Juli, el CITA y la Escuela de Colmenar frente a erales de Jandilla. La divisa extremeña, dirigida por Francisco de Borja Domecq y cuyo origen se remonta a la mítica fundición de Juan Pedro Domecq en 1930 con sangre Parladé y Vistahermosa, aportará la clase de su estirpe a este duelo de talentos.
Sin embargo, el gran sello de identidad de Guadarrama reside en su devoción por el toro íntegro. En los corrales aguardará, con los honores que merece su fidelidad al abono, la ganadería de Hijos de Celestino Cuadri. Los ejemplares onubenses, que pastan en las idílicas tierras de Trigueros, regresan avalados por los sobresalientes resultados de cursos anteriores. No en vano, de sus cercados brotó Ribete, aquel imponente número 25 galardonado como el novillo mejor presentado de la pasada feria tras su lidia en quinto lugar. El encaste propio y único de los de Huelva volverá a ser el gran bastión de la emoción pura.
La paleta de encastes se enriquecerá con el retorno del reducto santacolomeño de Pablo Mayoral. Criados bajo el influjo del Parque Nacional de Monfragüe por las hijas del fundador, sus responsables auguran la nobleza y la entrega de un animal definido por su capacidad de humillar en las telas. El broche autóctono lo rubricará El Retamar, divisa que cría sus sueños en los términos de Becerril de la Sierra y Manzanares El Real. La ganadería madrileña buscará revalidar el glorioso hito del año pasado, cuando su novillo Pamplinas, marcado con el número 24, se alzó con el codiciado Premio al Mejor Novillo de la Feria. Guadarrama ya aguarda el milagro anual de su otoño taurino.


