Crónicas

Fuente Ymbro pone a prueba a Luque y Borja Jiménez que cortan una oreja por coleta en la última de Logroño

Javier Holgado

Javier Holgado

Redactor

23 de Septiembre de 2026
Fuente Ymbro pone a prueba a Luque y Borja Jiménez que cortan una oreja por coleta en la última de Logroño

Ficha del Festejo

PlazaLa Ribera (Logroño)
GanaderíaFuente Ymbro
FestejoEl encierro de Fuente Ymbro presentó desigualdades tanto en su comportamiento como en sus posibilidades para el triunfo. El segundo fue el ejemplar con mayor transmisión y casta, aunque terminó buscando las tablas, mientras que el cuarto mostró buena intención y permitió a Daniel Luque construir una faena medida y templada. El primero, desrazado y de medias embestidas, tuvo escaso fondo, mientras que tercero y sexto ofrecieron pocas opciones para el lucimiento, con el último condicionado además por su falta de franqueza y posible problema de visión. El quinto, de gran volumen y bastas hechuras, tuvo más disparo que entrega y terminó sin fondo.

Daniel Luque

ovación y oreja

Borja Jiménez

oreja tras aviso y silencio

Diego San Román

silencio y silencio

Primer toro. Daniel Luque, ovación. Serio, acodado de pitones y bien rematado, el primero de Fuente Ymbro lució buenas hechuras, aunque sus intenciones no estuvieron a la altura de su presentación. Desrazado y de medias embestidas, exigió a Daniel Luque, que se mostró muy firme y supo buscar la inercia del astado mediante el continuo juego de piernas. Destacó una meritoria tanda al natural en un ambiente extraño y movido en los tendidos. Estocada. Ovación.

Segundo toro. Borja Jiménez, oreja. A pies juntos recibió Borja Jiménez al segundo, un toro de hechuras parecidas al anterior que manseó de salida, aunque tuvo en su embestida la transmisión y la casta necesarias para llegar a los tendidos. Tras un ajustado quite por saltilleras de Diego San Román y otro por chicuelinas de Borja, el sevillano comenzó la faena en el centro del ruedo. La firmeza para embrocar y someter las embestidas fue la principal virtud de un trasteo en el que bajó la mano y obligó al astado en series de notable rotundidad. El de Fuente Ymbro terminó buscando las tablas y esperó con la cara alta en la suerte suprema, lo que otorgó mayor mérito a la estocada. Necesitó el descabello después de escuchar un aviso. Oreja.

Tercer toro. Diego San Román, silencio. El tercero cambió el tipo de la corrida, con menos perfil, corto de manos y una expresión más liviana. El de Fuente Ymbro vino siempre por dentro y encontró en el pitón izquierdo una embestida tan noble como anodina. Diego San Román tuvo que aguantar varias coladas y poco más pudo hacer ante un animal con escaso fondo para el lucimiento. Media estocada. Silencio.

Cuarto toro. Daniel Luque, oreja. Una oreja cortó Daniel Luque al cuarto, un toro más amplio de sienes que sus hermanos, aunque bajo y con cuello, que mostró buena intención, pero se movió siempre en el límite de la raza y el motor. El sevillano supo pulsar una embestida que amenazaba constantemente con pararse. Los muletazos tuvieron sutileza y temple dentro de una faena bien medida y estructurada, administrando las fuerzas de un toro al que había que hacerle las cosas con precisión. Estocada. Oreja.

Quinto toro. Borja Jiménez, silencio. Grueso de mazorca, cuesta arriba y amplio de pecho, el quinto fue el más basto del encierro. Tuvo más disparo que entrega y Borja Jiménez trató de ordenar sus embestidas en un trasteo realizado siempre a favor del animal, con muletazos en línea recta y procurando que los toques se produjeran con el toro parado, sin llegar a ligar las series. El de Fuente Ymbro fue poco agradecido y terminó sin sacar el fondo necesario. No acertó con el acero: media estocada al segundo intento y un golpe de descabello.

Sexto toro. Diego San Román, silencio. El sexto pareció acusar algún problema de visión que condicionó sus viajes y los embroques, marcados por la falta de franqueza y la desigualdad. Siempre esperando, con la cara entre las dos manos, el toro dejó pocas opciones para el lucimiento. Diego San Román mostró disposición en los terrenos de cercanías, aunque la faena tuvo más voluntad que contenido artístico ante otro animal deslucido. Estocada desprendida al primer intento. Silencio.

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