Crónicas

Fortes y Emilio de Justo abren la Puerta Grande en una tarde heroica con los Victorinos en Málaga

Alejandro López

Alejandro López

Redactor

21 de Agosto de 2026
Fortes y Emilio de Justo abren la Puerta Grande en una tarde heroica con los Victorinos en Málaga

Ficha del Festejo

PlazaLa Malagueta
GanaderíaVictorino Martín
FestejoEmilio de Justo corta dos orejas y Fortes desoreja al cuarto, premiado con la vuelta al ruedo; Manuel Escribano protagoniza una actuación de ley tras ser herido en el primero y matar sus dos toros de forma consecutiva.

Manuel Escribano

ovación y oreja.

Emilio de Justo

vuelta al ruedo tras petición y dos orejas.

Jiménez Fortes

dos orejas y silencio tras aviso.

Málaga, 20 de agosto de 2026. La corrida de Victorino Martín devolvió a La Malagueta la emoción, la exigencia y la autenticidad propias de una tarde de toros de verdad. El regreso de la divisa de la A coronada al coso malagueño, dentro de la feria de su 150 aniversario, dejó una corrida encastada y exigente que obligó a la terna a tirar de valor, técnica y capacidad.

Los grandes triunfos de la tarde llevaron los nombres de Emilio de Justo y Jiménez Fortes, ambos por la Puerta Grande. El extremeño cortó una oreja al tercero y las dos al quinto, mientras que el malagueño desorejó al extraordinario cuarto, premiado con la vuelta al ruedo.

Pero si hubo una figura que se ganó el respeto absoluto de la plaza fue Manuel Escribano. El torero de Gerena recibió una cornada en la pierna derecha al enfrentarse al primero y, pese a resultar herido, decidió completar la faena. Posteriormente pidió matar de forma consecutiva al segundo de su lote antes de marcharse a la enfermería. Cortó una oreja y terminó la tarde entre gritos de “¡Torero, torero!”.

Escribano, heroísmo frente al toro que devolvió a Victorino a Málaga

Manuel Escribano fue el encargado de recibir al toro que marcaba el esperado regreso de Victorino Martín a La Malagueta. Se fue a portagayola y recibió al serio, bajo y fino ejemplar con una larga cambiada de rodillas seguida de buenos lances.

El torero de Gerena volvió a protagonizar uno de sus habituales tercios de banderillas, destacando especialmente el último par al violín, cerrado en tablas.

La faena de muleta comenzó con pases cambiados por la espalda y desde el primer momento quedó patente la exigencia del animal. El Victorino humillaba, pero desarrollaba raza y peligro, reponiendo con mucha rapidez.

En una de las series por el pitón derecho llegó el percance. El toro lanzó un derrote y caló en la pierna derecha de Escribano. El sevillano, pese a estar sangrando, no abandonó la cara del toro y continuó toreando.

Consiguió sus mejores momentos cuando utilizó los vuelos de la muleta para llevar largo al animal, impidiéndole reponer. Una gran estocada puso fin a una faena de enorme mérito. El público reconoció su esfuerzo con una ovación.

Pero Escribano todavía tenía una decisión más importante que tomar. Antes de marcharse a la enfermería pidió matar seguido al segundo toro de su lote, modificándose el orden de lidia.

Emilio de Justo se impone a la exigencia

El segundo toro, inicialmente reseñado como cuarto, correspondió a Emilio de Justo. Fue un ejemplar serio y de gran exigencia que siempre quiso ir sobre las manos y al que le costaba humillar.

El extremeño tuvo que realizar una lidia de enorme precisión, tratando de corregir las dificultades de su oponente. Cada serie tuvo un mérito especial por la forma de acudir del toro al cite.

Por el pitón izquierdo la dificultad aumentaba, ya que el Victorino soltaba la cara y embestía con el pitón de fuera. De Justo, sin embargo, consiguió imponerse y terminó robando muletazos de gran calidad.

Una estocada y un aviso dieron paso a una importante petición de trofeo. La presidencia concedió dos orejas, mientras el toro fue ovacionado en el arrastre.

Fortes desata el toreo de seda

El cuarto fue uno de los grandes protagonistas de la corrida. Desde su salida mostró una calidad especial y Jiménez Fortes pudo estirarse a la verónica.

Las buenas condiciones que había mostrado el animal en los primeros tercios se confirmaron con la muleta. Fortes planteó una faena basada en la ligazón, el temple y la suavidad, llevando al toro siempre por abajo.

El Victorino embistió con clase y con una marcada tendencia a meter el pitón de dentro. El torero malagueño supo corregir esa condición con enorme precisión, echando la muleta por delante y llevándolo hasta detrás de la cadera.

Los mejores momentos llegaron por la derecha, aunque también hubo naturales de calidad. El final de faena, más abandonado y expresivo, elevó todavía más el nivel de una actuación que terminó con una estocada en dos tiempos.

La presidencia concedió dos orejas y el toro fue premiado con la vuelta al ruedo, convirtiéndose en uno de los grandes ejemplares de la tarde.

Escribano vuelve a ponerse delante de un Victorino herido

Mermado físicamente por la cornada sufrida en el primero, Manuel Escribano afrontó inmediatamente el segundo de su lote.

El animal tuvo más recorrido y humillación en los primeros compases y el sevillano comenzó la faena con doblones de mucho poder, llevándolo largo y por abajo.

Las primeras series sobre la diestra tuvieron especial importancia. Conforme avanzó la faena, el Victorino fue desarrollando más genio y peligro, especialmente por el pitón izquierdo.

Escribano, visiblemente mermado por la cornada, mantuvo la firmeza y decidió no renunciar a la faena. Cuando consideró que ya había exprimido las opciones del animal, se fue decidido a por la espada.

Se tiró recto y dejó una estocada entera. La plaza reconoció la dimensión de su actuación con una oreja de ley.

Entre gritos de “¡Torero, torero!”, Escribano abandonó el ruedo andando en dirección a la enfermería, dejando una de las imágenes más emocionantes de la feria.

De Justo vuelve a rozar el triunfo con el tercero

El tercero correspondió nuevamente a Emilio de Justo, que firmó un buen recibo capotero sobre las piernas ante un toro que acudió con codicia.

El Victorino tuvo poco recorrido, llevaba la cara arriba y reponía con peligro, obligando al torero de Torrejoncillo a emplearse a fondo.

De Justo tuvo que tragar y esperar mucho en cada cite. Consiguió sacar buenos muletazos por la derecha y, pese al peligro del pitón izquierdo, también logró robar algunos naturales de mérito.

La faena tuvo una gran dimensión por la exigencia del animal. Una estocada trasera puso el punto final y hubo una fuerte petición de oreja que el presidente no atendió.

El extremeño dio la vuelta al ruedo.

Fortes no pudo con el sexto

El sexto fue el ejemplar más deslucido en cuanto a juego. Aunque tuvo humillación, desarrolló genio y dificultó la labor de Fortes.

El malagueño, ya con la Puerta Grande asegurada, volvió a mostrar disposición y trató de buscar las posibilidades del animal. Consiguió robar algunos muletazos sueltos, aunque el toro no permitió construir una faena de la dimensión alcanzada con el cuarto.

Una estocada trasera al tercer intento y un aviso pusieron fin a su actuación, siendo silenciado.

Una tarde de Victorino con todos los ingredientes

El regreso de Victorino Martín a Málaga cumplió con las expectativas. La corrida ofreció emoción, exigencia y varios toros de gran interés, especialmente el cuarto, ‘Borracho’, premiado con la vuelta al ruedo.

La tarde dejó además dos grandes triunfos: Emilio de Justo y Jiménez Fortes salieron por la Puerta Grande, mientras que Manuel Escribano protagonizó una actuación heroica que quedará como una de las imágenes de esta feria del 150 aniversario de La Malagueta.

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