El mundo del toro pierde a uno de los ganaderos que marcó la historia de Guadaira, hierro que fundó en 1951 y que ha estado ligado durante décadas a la familia Cañaveral.
Manuel Cañaveral Valdés,
ganadero de Guadaira y
padre del rejoneador José Luis Cañaveral, ha fallecido este lunes, dejando tras de sí una dilatada trayectoria vinculada a la cría del toro bravo y a una de las ganaderías sevillanas con personalidad propia.
Cañaveral fundó la ganadería en 1951, iniciando un camino que con el paso de las décadas llevaría a Guadaira a consolidarse dentro del campo bravo. En sus primeros años, el hierro se formó con reses adquiridas a Carlos Melgarejo y Arias de Reina, además de un toro de José Carvajal González. Posteriormente, la ganadería experimentó diferentes etapas y cambios de procedencia hasta alcanzar la configuración que mantiene en la actualidad.
En 1987, Manuel Cañaveral incorporó vacas y sementales de Joaquín Buendía y comenzó a anunciar la ganadería bajo el nombre de Guadaira. Años después, la incorporación de ganado de Jandilla marcaría una nueva etapa. En 1997 llegaron 50 vacas y dos sementales de esta procedencia y, en 1998, se adquirió otro lote de 41 vacas, mientras se eliminaba de manera definitiva el ganado procedente de Santa Coloma.
La trayectoria de Manuel Cañaveral estuvo marcada por la búsqueda de un toro con cualidades como la nobleza, la fijeza y la obediencia, virtudes que él mismo destacaba al hablar de su concepto de ganadería. En declaraciones recogidas años atrás, explicaba también su intención de alcanzar un toro completo, con clase, ritmo, fondo y duración.
Guadaira alcanzó además una presencia destacada en plazas de importancia y cuenta con antigüedad del 10 de abril de 2005. Actualmente, la ganadería figura con procedencia Jandilla y tiene sus explotaciones vinculadas a la provincia de Sevilla.
La faceta ganadera de Manuel Cañaveral estuvo estrechamente ligada a su familia. Su hijo, José Luis Cañaveral, desarrolló su carrera como rejoneador y tomó la alternativa en Ronda en el año 2000.
La noticia de su fallecimiento supone, por tanto, la despedida de un hombre que dedicó buena parte de su vida al campo bravo y a la construcción de una ganadería que lleva más de siete décadas formando parte de la historia taurina sevillana.
La capilla ardiente quedó instalada en la sala 16 del Tanatorio SE-30 de Sevilla. La ceremonia de despedida está prevista para este lunes, a las 20:30 horas, en el mismo tanatorio.
Descanse en paz.